IMPUESTOS

Los empresarios arremeten contra Belloch por su afán recaudatorio

Cámara de Comercio, CEZ y Cepyme emiten un comunicado conjunto en el que califican de "inaceptable" la fuerte subida de impuestos que ha dejado lista el gobierno municipal

zaragoza Actualizado:

La Confederación de Empresarios de Zaragoza (CEZ), Cepyme y la Cámara de Comercio e Industria han manifestado su disconformidad con el aumento de la presión fiscal a las empresas que plantea el Ayuntamiento de la capital aragonesa para 2012 y que califican de "inaceptable".

En una nota de prensa, las organizaciones económicas aseguran que las medidas que quiere adoptar el Consistorio zaragozano van "en dirección contraria a las políticas necesarias para generar empleo y riqueza en la ciudad" y no descartan medidas en el futuro si se confirma el alza.

Subidas impositivas de hasta un 40 por ciento, como se plantea en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE), y de entre un 10 % y un 20 por ciento en el IBI, resultan "inaceptables y un despropósito en un coyuntura económica que ha causado el cierre de cientos de empresas y comercios en los últimos años", lamentan.

Las tres organizaciones reclaman un acuerdo que no lesione al tejido productivo y de servicios de Zaragoza, del que depende la creación de miles de puestos de trabajo, para evitar "un daño irreparable" ya que se frenará el gasto para reducir costes con el consecuente recorte del empleo.

Tanto los empresarios como los emprendedores consideran un "grave perjuicio" las medidas tomadas que van a llevar aparejadas una pérdida de competitividad de consecuencias negativas para el desarrollo económico.

CEZ, Cepyme y la Cámara abogan por una moderación de la presión fiscal para recuperar la confianza de los empresarios y para generar la inversión necesaria para recuperar el crecimiento económico, el empleo y el consumo.

Los representantes empresariales reconocen que los tributos municipales resultan vitales en la financiación de los ayuntamientos, pero recuerdan que el tejido empresarial está inmerso en una situación de crisis donde la falta de demanda, la dificultad en los cobros y en la financiación son factores, entre otros, percibidos por la mayoría de las empresas con preocupantes expectativas de prolongarse.