Un lugareño, en canoa por las calles de Novillas (Zaragoza) durante las inundaciones del Ebro de 2015
Un lugareño, en canoa por las calles de Novillas (Zaragoza) durante las inundaciones del Ebro de 2015 - Fabián Simón
Sociedad

El Ebro ha echado al mar en doce días el agua que consume Valencia en seis años y Zaragoza en diez

Las riadas de las últimas semanas han dejado campos inundados en los pueblos ribereños del Ebro, quejas de los afectados y un gran caudal que se echará de menos en verano

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En solo doce días, desde el 27 de enero hasta este jueves, el Ebro ha echado al mar 602 hectómetros cúbicos de agua o, lo que es lo mismo, 602.000 millones de litros. Es el equivalente al agua que consume la ciudad de Madrid durante cuatro años, suficiente para abastecer a Valencia capital durante seis años, o la que permitiría atender toda la demanda de agua en la ciudad de Zaragoza durante una década.

Una vez más, las riadas del Ebro dejan cifras de vértigo y ánimos alterados sobre el terreno: miles de hectáreas inundadas en los municipios ribereños; hartazgo entre los afectados, los agricultores de estas zonas, que denuncian que el Ebro se desborda cada vez con más frecuencia y de forma más dañina porque no se limpia y lleva años perdiendo capacidad de desagüe; y un enorme caudal de agua imposible de almacenar en los embalses disponibles, que luego se echará de menos en la propia cuenca del Ebro durante los meses secos y que también es aprovechada como argumento por quienes, desde el Levante, ondean la bandera del trasvase.

Al final, el agua de las riadas siempre reaviva polémicas en posturas enfrentadas que vienen de lejos, y abulta la factura de los daños provocados por las inundaciones, una cuenta de números rojos que lleva años engordando sin parar. Las riadas que ha protagonizado el Ebro en las últimas semanas han inundado miles de hectáreas, pero sus efectos han sido nimios comparados con el desastre de las inundaciones de abril del año pasado. Desde 2003, las dañinas riadas del Ebro se han llevado por delante más de 300 millones de euros.

Manifestación que tuvo lugar en Quinto (Zaragoza) el 3 de febrero, para exigir la limpieza del Ebro y protestar por las riadas cada vez más frecuentes que sufren los pueblos ribereños
Manifestación que tuvo lugar en Quinto (Zaragoza) el 3 de febrero, para exigir la limpieza del Ebro y protestar por las riadas cada vez más frecuentes que sufren los pueblos ribereños - F. Simón

En el episodio de crecidas de las últimas semanas, los embalses de la cuenca del Ebro han ayudado a amortiguar las riadas desde los afluentes de la margen derecha, los que arrancan en el Pirineo. Suelen ser crucial, en este tipo de situaciones, el poder regulador que tienen las presas de Itoiz y Yesa. De paso, estas crecidas han llenado pantanos, pero el agua retenida es ínfima comparada con la que ha corrido hacia el mar.

En un puñado de días, el agua de años

Según los registros de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), del 27 de enero al 7 de febrero (12 días), el Ebro ha echado al mar 602 hectómetros cúbicos de agua como consecuencia de esas crecidas. Este jueves, por ejemplo, vertió en el Mediterráneo 47.260 millones de litros, y no ha sido el día que más. Los días 29, 30 y 31 de enero el Ebro echó al mar más de 60.000 millones de litros de agua cada 24 horas, más de 180 hectómetros cúbicos en esos tres días, el equivalente al agua que consume la ciudad de Valencia en casi dos años y suficiente para abastecer a Zaragoza capital durante todo un trienio.

Mientras tanto, a los que se les han inundado campos de cultivo en las riberas del Ebro echan cuentas de lo que les ha costado esta nueva riada, y cruzan los dedos para que no haya otra de aquí al verano. La experiencia dice que la primavera es propicia para que el Ebro se desboque, sobre todo si se produce una combinación de lluvias intensas y deshielo acelerado. Las inundaciones que tuvieron lugar el año pasado ocurrieron en abril: 20.000 hectáreas ahogadas durante días, decenas de millones de euros perdidos, y un gigantesco caudal que acabó en el mar. El año pasado, en 20 días de abril, el Ebro echó al Mediterráneo más de 2.200 hectómetros cúbicos, el equivalente al agua que consumen los hogares de toda España durante un año.