Camisetas reivindicativas durante una manifestación contra el fin del carbón y de la térmica de Andorra
Camisetas reivindicativas durante una manifestación contra el fin del carbón y de la térmica de Andorra - F. Simón
Economía

Los damnificados por la «transición energética» se echan a la calle en Teruel

Manifestación por el mazazo que le supone a esta provincia el fin del carbón y el cierre de la central térmica de Andorra

ZaragozaActualizado:

La «transición energética» dejará al borde del precipicio a una extensa porción de la provincia de Teruel, de por sí castigada por la despoblación y la escasez de alternativas económicas que tiren del empleo. La «política verde» impulsada por la UE y a la que se ha abrazado con ímpetu el Gobierno de Pedro Sánchezva a dejar en tierras turolenses cientos de damnificados directos y miles indirectos, con epicentro en la localidad de Andorra y su comarca. Y eso ha decidido a los turolenses a echarse a la calle este sábado, en la que se pretende que sea una masiva manifestación. Tiene lugar precisamente en Andorra y a ella se han apresurado a sumarse todos los partidos políticos, PSOE incluido.

Socialistas, Podemos, la Chunta, IU, el PP, el PAR y Ciudadanos han confirmado que tendrán una nutrida representación en esta protesta a pie de calle. Todos coinciden en que es preciso buscar de forma urgente alternativas al mazazo que la «transición energética» va a propinar a esta provincia en términos económicos y de empleo. Pero entre unos y otros partidos hay sustanciales matices. El PSOE y el resto de partidos de izquierdas llevan meses centrando sus críticas contra Endesa -propietaria de la central térmica- para no poner el foco en el Gobierno.

Esta línea argumental la viene liderando el propio presidente aragonés y secretario regional del PSOE, Javier Lambán, que insiste en exigir que sea Endesa la que asuma la responsabilidad de solucionar el roto laboral que provocará el cierre de la térmica -central que quedó condenada por la «transición energética»-. Endesa ha prometido que ayudará en esa dirección con la creación de parques de energía solar, dentro de esas «energías verdes» por las que el Gobierno apuesta mientras certifica la muerte del carbón. Pero en la provincia de Teruel reconocen que esas «energías verdes» ni por asomo dan el empleo que ahora genera en la zona el carbón con el que produce electricidad la central térmica de Andorra.

Otro mazazo para una provincia castigada

Descargar la responsabilidad sobre Endesa es la línea argumental con la que los socialistas llegan a esta manifestación, en esencial coincidencia con el resto de partidos de izquierdas. Otros, sin embargo, apuntan directamente al Gobierno e insisten en que son el Ejecutivo de Pedro Sánchez y la Administración autonómica los que tienen que aportar las soluciones al roto que provoca la política que abanderan para acabar con el carbón, lo que conlleva no solo el cierre de minas sino también el fin de la central térmica de Andorra.

Lo que comparten por igual unos y otros es que el efecto provocado por la «transición energética» es un mazazo para la economía de gran parte de la provincia de Teruel, lo que agravará su difícil presente demográfico. Azotada por décadas de despoblación y envejecimiento, esta provincia lucha con escaso éxito por revertir su hundimiento demográfico con la búsqueda de nuevas actividades productivas.

La comarca de Andorra es uno de los ejemplos más rotundos de despoblación, que se acentuó a principios de los años 90, con el paulatino cierre de explotaciones mineras. Ahora, el cierre de la central térmica supondrá la pérdida directa de unos 600 empleos en la zona. Ese cierre se hará efectivo en junio de 2020, aunque durante un tiempo su efecto se paliará con los trabajos de desmantelamiento de la central, que permitirá mantener temporalmente parte del empleo a destruir.

Más del 25% del empleo de la zona, perdido

Esos 600 empleos perdidos supondrán acabar con la cuarta parte de la ocupación que hay actualmente en esta comarca de Teruel. Pero a esos empleos directos que se destruirán habrá que sumar los que se perderán de forma añadida por efecto inducido, por la menor actividad económica que habrá en la zona cuando cierre la térmica. Así que, al final, el cierre de la térmica acabará con más del 25% del empleo de la comarca de Andorra.

Al final, eso se traducirá en pérdida de población. Así lo dan por hecho todos los colectivos políticos e institucionales, asociaciones ciudadanas, patronales y sindicatos que se han sumado a esta manifestación que este sábado vive la localidad turolense de Andorra. Y, al final, advierten que el golpe directo que va a sufrir esta comarca irradiará su efecto a toda la provincia, que ya se cuenta entre los territorios españoles socioeconómicamente más deprimidos.

«Queremos poder elegir el lugar donde vivir», reza la pancarta preparada para abrir esta primera gran manifestación convocada en Aragón por damnificados directos de la «transición energética». Ante el fin del carbón y el cierre de la térmica, insisten en que es urgente procurar a esta zona una reconversión industrial real. Pero la exigencia se topa con un pasado desalentador que dibuja un futuro incierto: desde hace casi treinta años, las cuencas mineras son objeto de multimillonarios planes oficiales para la reconversión industrial que no han cuajado, que no han evitado el declive provocado por el cierre de las minas y que no han evitado la sangría demográfica en estas zonas.

La manifestación de este sábado en Andorra ha sido auspiciada por las organizaciones empresariales, los sindicatos, la Plataforma Teruel Existe, la Federación de Asociaciones Vecinales de Teruel y la Plataforma en Defensa del Ferrocarril de Teruel. «Necesitamos la más grande respuesta popular que se haya dado en Andorra», decía en las horas previas el responsable de UGT en la provincia de Teruel, Alejo Galve, que junto al resto de convocantes llamaba a una movilización ciudadana masiva. «Debemos estar todos juntos en Andorra», incidía el portavoz de Teruel Existe, Manuel gimeno. Y el presidente de CEOE-Teruel, Carlos Torre, llama a la movilización porque -dice- el momento es crucial para «defender la provincia».