El Ebro, a su paso por Zaragoza capital. Ni cinco días de tregua ha dado el río desde su última crecida
El Ebro, a su paso por Zaragoza capital. Ni cinco días de tregua ha dado el río desde su última crecida - Fabián Simón
Sociedad

El caudal del Ebro vuelve a dispararse tras haber inundado 3.000 hectáreas el pasado fin de semana

Esta nueva crecida tensa los ánimos en los pueblos ribereños, donde aumentan las quejas contra la Administración

ZaragozaActualizado:

El caudal del Ebro se ha incrementado un 25% en solo diez horas, desde la tarde del jueves a la madrugada de este viernes. Y sigue subiendo. Es la segunda riada en solo siete días. La del pasado fin de semana inundó más de 3.000 hectáreas a su paso por La Rioja, Navarra y Aragón. La peor parte se la llevaron los municipios ribereños aragoneses, donde esta nueva crecida ha disparado los ánimos y las quejas contra la Administración, a la que responsabilizan de no limpiar el Ebro.

La crecida que se está produciendo ahora es de menor envergadura que la de hace una semana, pero tardará más en remitir, lo que supone un problema añadido cuando se producen riadas, por varios motivos. En primer lugar, porque aumenta la presión sobre las defensas que evitan desbordamientos; y, en segundo lugar, porque en caso de anegarse tierras de cultivo, el empantanamiento dura más días y tiene efectos mucho peores.

La punta de esta riada llegó esta madrugada a Castejón (Navarra), donde el Ebro va a superar los 1.100 metros cúbicos por segundo y el episodio de la crecida no empezará a remitir hasta el domingo por la mañana, según las estimaciones de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). En suelo aragonés, la punta de esta crecida llega este sábado e irá recorriendo el tramo zaragozano del Ebro hasta mediados de la próxima semana. La crecida entrará en Aragón con entre 1.100 y 1.200 metros cúbicos por segundo.

La CHE, sin embargo, no ofrece previsiones de caudal para los pueblos ribereños del tramo aragonés, lo que ha aumentado el malestar entre los afectados. En su página de información hidrológica, permanecen desactivadas las estaciones de aforo situadas en localidades zaragozanas del Ebro, por lo que el único dato disponible es el caudal que, con seguridad, entrará en suelo aragonés desde Navarra, esos más de 1.100 metros cúbicos por segundo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esos caudales de crecida pueden empeorar en el tramo zaragozano del Ebro por las aportaciones que, en su caso, llegan desde los afluentes de la margen izquierda, los que recogen aguas desde el Pirineo.

Esta segunda crecida en siete días, y el temor a que se produzcan nuevas riadas de mayor envergadura en las próximas semanas, ha disparado los ánimos en los municipios ribereños, donde crecen las voces que denuncian la situación de abandono en la que dicen sentirse desde hace décadas. Critican que la Administración siga sin acometer una limpieza en profundidad del cauce del Ebro, con dragados incluidos, como sí ocurría hace años.

Achacan a esa falta de limpieza las inundaciones que sufren de forma cada vez más frecuente. «Ahora tenemos riadas y desbordamientos del Ebro todos los años, algo que antaño no ocurriá», denuncia el presidente de la Asociación de Afectados por las Riadas del Ebro (Asafre). Los registros de crecidas de la CHE constatan esta realidad: antes, el Ebro necesitaba mucho más caudal que ahora para provocar inundaciones, porque su cauce ha perdido capacidad de desagüe por la progresiva acumulación de materiales de arrastre y de vegetación.