Bilbilitanos emprendedores
Los diez promotores de nuevos negocios están siguiendo un plan de formación previo. En la imagen, una de las clases - ABC
REPORTAJE

Bilbilitanos emprendedores

Diez parados se preparan con un programa formativo especializado para poner en marcha sus propios negocios

CALATAYUD Actualizado:

La mayoría han dedicado toda o la mayor parte de su trayectoria profesional a trabajar para otros, a ser trabajadores por cuenta ajena. Todos ellos confiesan que, a pesar de ello, nunca descartaron montar su propio negocio, ser sus propios jefes. El paro, la falta de puestos de trabajo, es un problema, pero en su caso también un incentivo. Es lo que les ha «facilitado» llevar a cabo aquello que desde hace tiempo pensaban: el autoempleo, el negocio propio. Son conscientes de que asumen un riesgo, pero también de que están dispuestos a asumirlo. Son diez ejemplos de vecinos de Calatayud y de su entorno que han decidido plantar cara a la crisis con proyectos de empresa que ahora van perfilando con un programa de formación y asesoramiento puesto en marcha entre el Ayuntamiento de Calatayud y el Instituto Aragonés de Empleo (Inaem).

El 30 de junio echó a andar este taller denominado «Calatayud Autoempleo». Durante seis meses, hasta el 29 de diciembre, los diez emprendedores seleccionados —se estudiaron un total de 30 proyectos de negocio que se presentaron— reciben formación y asesoramiento en cuestiones que les resultarán básicas para poner en marcha sus empresas.

Según explica la directora de este taller de autoempleo, Arantxa Saló, se abordan cuestiones tales como, por ejemplo, cómo elaborar un plan de negocio, un plan de contingencias, cómo resolver problemas, cómo preverlos, cómo diseñar su plan de márketing, aspectos en materia de fiscalidad, contabilidad y finanzas, laboral y recursos humanos, informática, gestión de calidad, técnicas de habilidades directivas...

Testimonios

Y se hace en las clases con «un enfoque constructivista», según explica José Carlos Torres: «se persigue que aprendan, y que lo hagan realizando también aportaciones por ellos mismos e interactuando con los demás emprendedores».

«Los que estamos aquí no buscamos un “pelotazo”, no vamos con la idea de hacernos ricos sino de ganarnos la vida con nuestra propia empresa», explica Paco, de 36 años. Él ya sabe lo que es trabajar por cuenta propia, en el sector de técnicos de sonido y grabación, el mismo en el que ahora quiere perfilar y reorientar su actividad profesional tras el «bajón que llegó con la crisis y que se sintió ya desde el año 2008».

Pedro Verón, de 56 años, es el más veterano de estos diez emprendedores. Tras años trabajando en otro sector empresarial, reorientó su actividad profesional y lo que empezó siendo una afición se convirtió en vocación empresarial: el modelismo escultórico de coches clásicos, piezas artísticas, trofeos, reproducción en miniatura de edificios o conjuntos arquitectónicos... Ya ha hecho sus pinitos y ahora quiere profundizar en esta actividad con un negocio más perfilado y consolidado. «Pedel's Model Cars» es su marca. Su objetivo es consolidar esta actividad de negocio junto a sus hijos, también «para intentarles abrir un camino».

Cristina Pérez Almazán es una canaria de 46 años. Se crió en una familia de empresarios. Al terminar sus estudios se marchó a Madrid y, tras años viviendo en la capital, decidió cambiar de vida y buscar la tranquilidad de un pueblo. Fijó su residencia familiar en Castejón de las Armas, localidad de la comarca de Calatayud. Y ahora se ha lanzado a un nuevo proyecto empresarial, un negocio de escaparatismo, decoración de establecimientos comerciales y diseño de espacios para eventos. «Me dedicaba a la sastrería, tenía una sastrería artística desde la que vestíamos a tunos, trabajábamos para producciones de cine y de teatro... Pero un día me tuvieron que operar los tendones y ya no puedo trabajar en la sastrería», y ha decidido reorientar su actividad profesional con esta nueva iniciativa de negocio.

Goyo Hernández tiene 42 años. Es de Calatayud y vive en esta ciudad. Como otros compañeros de este grupo de emprendedores, un día decidió que la crisis y la falta de oportunidades en el mercado de trabajo por cuenta ajena era un incentivo para lo que hace años que llevaba en mente, montar su propio negocio. Su proyecto consiste en un portal de internet para la venta «on-line», «un sector que cada año está aumentando progresivamente». Reconoce que el actual es un momento económico difícil, pero no imposible: «Las épocas de crisis —afirma— también lo son de grandes oportunidades».

A sus 34 años, la bilbilitana Pilar González se ha decidido también a poner en marcha su empresa. No le resulta algo nuevo. A pesar de su juventud, ya ha tenido tiempo de saber lo que es trabajar para uno mismo y para otro. Ha sido contratada por cuenta ajena y también ha trabajado para un negocio propio. La experiencia que ha acumulado la quiere poner en práctica ahora con un nuevo proyecto empresarial. Tras un tiempo en el paro, se decidió a hacerlo y ahora comparte con sus otros nueve compañeros de aula el «pupitre» en el que perfeccionar conocimientos y actitudes para encarar la empresa. «Es una idea que he ido madurando desde hace tiempo», explica. Su proyecto consiste en crear una empresa de servicios enfocados a la infancia y a la adolescencia. «Veo que es un segmento en el que falta oferta» en la zona, indica. Sabe que el autoempleo, el llevar un negocio propio, no es sencillo. También que se asumen riesgos, pero que merece la pena intentarlo. Lo hace con «ilusión» y con «respeto», dos palabras que coinciden en apuntar la mayoría de estos diez emprendedores bilbilitanos.

José Antonio Benedí también tiene 34 años. Él había sido hasta ahora trabajador por cuenta ajena y se ha decidido a hacerse empresario. Se quedó en el paro después de varios años en los que disfrutó de contratos temporales, de eventualidad laboral, y creyó que era el momento de buscar una solución al desempleo por sí mismo. Durante años trabajó en fábricas de zapatos en Illueca, en la comarca del Aranda, vecina de Calatayud. Esos años le han dado una experiencia, un conocimiento del sector que ahora aplicará a su proyecto de negocio: la puesta en marcha de un almacén para la comercialización de calzado.

Jesús Cristóbal García tiene 48 años y una idea clara: va a poner en marcha una granja avícola. a Diferencia de José Antonio Benedí, él nunca había trabajado en el sector en el que ahora se adentrará como empresario. Pero no le era desconocido. «Surgió por el contacto de un amigo que montó un negocio de este tipo», él se interesó por su funcionamiento, por las oportunidades que ofrece, por las estrategias a aplicar. Esos conocimientos los sustanció en un proyecto de negocio que ya ha empezado a tramitar para la obtención de permisos y licencias. Se queja de que los emprendedores no lo tienen fácil. Crear una empresa resulta complicado —dice— en lo que debería ser más sencillo: los trámites administrativos. «La burocracia complica la creación de empresas», afirma.

Cristina Sánchez tiene 39 años. El proyecto empresarial de esta bilbilitana es una asesoría para pymes y particulares, que dé servicio de proximidad en el medio rural. Casada y con niños, tras dedicarse al cuidado de sus hijos ha decidido incorporarse al mercado laboral, pero —explica— «buscar trabajo ahora está muy complicado y, además, a mi edad también me apetece más trabajar de forma autónoma».

Son los nombres propios de una lista de emprendedores bilbilitanos que han decidido ponerle buena cara a los tiempos de crisis.