Los presidentes de Aragón y la Comunidad Valenciana, Javier Lambán (derecha) y Ximo Puig
Los presidentes de Aragón y la Comunidad Valenciana, Javier Lambán (derecha) y Ximo Puig - M. Ponce
Infraestructuras

Aragón y Valencia presionan a Bruselas para convertir el «tren tortuga» en una línea de altas prestaciones

Los presidentes Javier Lambán y Ximo Puig se dan cita en la capital de la UE para recabar fondos, a falta de una apuesta decidida por parte del Gobierno central desde hace décadas

ZaragozaActualizado:

Los presidentes de Aragón y de la Comunidad Valenciana, los socialistas Javier Lambán y Ximo Puig, se dan cita esta semana en Bruselas para presionar conjuntamente ante las autoridades comunitarias con el fin de que la vetusta línea férrea que conecta Zaragoza con Teruel y Valencia sea convertida en un trazado de altas prestaciones.

La aspiración compartida por ambas regiones viene de lejos, tras quince años de promesas incumplidas por el Gobierno español. Fue en 2004 cuando el entonces recién estrenado gobierno de Rodríguez Zapatero anunció que ese «tren tortuga» lleno de deficiencias que eternizan los trayectos iba a ser sustituido por un moderno corredor ferroviario, con condiciones compatibles con la Alta Velocidad, que iba a discurrir desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo, a través de Pamplona, Logroño, Zaragoza y Teruel.

Aquella promesa fue objeto de presentaciones públicas y actos promocionales, pero nunca se sustanció en obra alguna. Quince años después, la situación es muy similar. Y, ahora, tras tantos años de incumplimientos, Aragón y la Comunidad Valenciana fían el renacer de ese proyecto a las instituciones europeas.

De momento, la vieja línea férrea que conecta Teruel con Zaragoza y con Valencia solo tiene prometidos 387 millones de inversión de aquí al año 2023, para subsanar sus deficiencias más acusadas. Pero en el Ministerio de Fomento no hay ningún proyecto en firme para conseguir lo que se persigue desde hace décadas y se prometió –e incumplió- hace 15 años: convertir ese corredor ferroviario en una línea realmente competitiva para el tráfico tanto de pasajeros como de mercancías.

A falta de compromiso en el Gobierno central, los responsables regionales quieren que Bruselas dé el empujón financiero imprescindible para esta obra. Esta semana se va a votar una enmienda presentada en el Parlamento Europeo para forzar a la UE a incluir el tren Zaragoza-Teruel-Valencia en las obras a financiar dentro de la Red Básica de Transportes. Y la presencia de Lambán y de Puig al frente de sus respectivas delegaciones autonómicas busca convencer a las autoridades europeas de que así debe ser, frente a aquellos que, en la UE, son reacios por considerar que este trazado es una infraestructura de interés exclusivamente nacional, y no europea.

La aspiración aragonesa y valenciana es que esta línea sea considerada a todos los efectos como un ramal del Corredor Mediterráneo, que bordea la costa desde Andalucía hasta Francia a través de Murcia, la Comunidad Valenciana y Cataluña. El Corredor Mediterráneo sí está financiado por la UE como proyecto de interés continental.

Convertir el «tren tortuga» Zaragoza-Teruel-Valencia en un eje ferroviario de doble vía, con condiciones de Alta Velocidad y preparado para el tráfico mixto de pasajeros y de mercancías costaría unos 4.000 millones de euros. A falta de un compromiso presupuestario del Gobierno central, estas dos regiones quieren que cuente con una decisiva cofinanciación europea. Y esa oportunidad la buscan ahora, cuando la UE está decidiendo entre qué proyectos de todo el continente para a repartir los 19.330 millones de euros que ha habilitado para obras de la Red Básica de Transportes.