Estampa que dejó en los últimos días el Ebro, desbordado a su paso por Zaragoza
Estampa que dejó en los últimos días el Ebro, desbordado a su paso por Zaragoza - Fabián Simón
Sociedad

Aragón convoca ayudas por la sequía mientras echa cuentas por las inundaciones

La dañina riada del Ebro se ha producido tras dos años de una prolongada sequía que ha salido cara y que aún persiste

R. P.
ZaragozaActualizado:

El Gobierno aragonés acaba de convocar ayudas para los damnificados por la sequía en la región mientras, al mismo tiempo, echa cuentas por la devastadora riada del Ebro que ha inundado unas 20.000 hectáreeas, 14.000 de ellas campos de cultivo.

Es la paradójica situación que vive, una vez más, una Comunidad autónoma que lleva años atenazada por los extremos climáticos, años en los que ha encadenado alternativamente acusadas sequías y dañinas riadas, a veces coincidiendo ambas en un mismo año hidrológico. De hecho, en este mismo momento, mientras miles de hectáreas siguen cubiertas de agua y los pueblos ribereños del Ebro se reponen del susto por la monumental riada a la que se han enfrentado, amplias zonas de Aragón siguen apuradas por la sequía.

La margen derecha del Ebro sigue azotada por la falta de lluvias que se arrastra desde hace meses. Dos años lleva sufriendo una sequía que el último temporal solo ha aliviado levemente. Un ejemplo, el embalse de La Tranquera, que regula el extenso valle del Jalón y da de beber a la ciudad de Calatayud, la más grande de Aragón por detrás de las tres capitales de provincia: aunque ha remontado sus reservas en las últimas semanas, este pantano está a menos de la mitad de su capacidad máxima cuando empieza a encarar la campaña de riegos. En la provincia de Teruel, el embalse de Calanda está aún peor, al 31%.

La estructura hidráulica de Aragón, unido a la climatología dispar de esta tierra, hace que los extremos se alternen e incluso se solapen. El propio río Ebro da fe de ello. De ahí que el Gobierno aragonés acabe de activar ahora las ayudas para ayudar a los agricultores y ganaderos azotados por la sequía, y al mismo tiempo esté maniobrando junto a otras administraciones para arbitrar medidas con las que paliar los devastadores daños ocasionados por las últimas inundaciones del Ebro.

Las ayudas por la sequía consisten en préstamos subvencionados con fondos públicos. En el caso de los daños por las inundaciones del Ebro, está aún por determinar qué ayudas complementarias se arbitrarán -si es que se arbitran- para complementar la parte que cubran los seguros agrarios. Además, toca echar cuentas de daños en infraestructuras tales como cauces, acequias, caminos rurales, carreteras e instalaciones públicas.