Santisteve, junto al director de la AGM, el general Luis Lanchares
Santisteve, junto al director de la AGM, el general Luis Lanchares - Fabián Simón
Política

El alcalde de Zaragoza pide «desmilitarizar» la Academia General Militar

Santisteve, de la órbita de Podemos, considera que la ciudad es potencialmente más insegura por tener cuarteles

ZaragozaActualizado:

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, de la coalición municipal ZEC (Podemos-IU), ha pedido «desmilitarizar» la Academia General Militar (AGM), considera que una ciudad es potencialmente más insegura si tiene cuarteles y aboga por reorientar la formación castrense para, sobre todo, las «misiones para la paz».

Las peculiares recetas de Santisteve las ha lanzado en presencia de altos mandos militares, entre ellos el propio director de la AGM, Luis Lanchares, quienes acudieron este martes al Ayuntamiento de Zaragoza a presentar conjuntamente los actos conmemorativos que se han preparado para celebrar el 90 aniversario de la apertura de la Academia General en Zaragoza.

El alcalde aprovechó el acto para lanzar sus particulares tesis y destilar su antimilitarismo. Para encajar lo uno -el antimilitarismo- con lo otro -la celebración de la Academia General-, a Santisteve le salió un híbrido singular: «una Academia Militar desmilitarizada» en la que no se prepare tanto a sus cadetes para la guerra -y para hacer frente con las armas a ataques del enemigo- como para hacer «la paz».

De paso, se autoproclamó portavoz de lo que considera que es una reclamación de los zaragozanos: «Zaragoza quiere una Academia Militar no militarista», dice Santisteve.

Las matanzas yihadistas, culpa de Occidente

La particular visión del mundo, de la guerra y de la paz, ya han dejado otras controvertidas 'perlas' verbales en el haber de Pedro Santisteve durante el año y medio que lleva de alcalde de Zaragoza. Una de las más sonadas fue su interpretación de las matanzas del terrorismo islamista en Europa. En marzo del año pasado, tras los atentados yihadistas que sufrió Bruselas, los definió como una respuesta a la «violencia» que, a su juicio, Occidente ha «contribuido a sembrar en el mundo».

Apenas tres meses después, tenía que salir al paso de una «semana cultural» subvencionada por su gobierno municipal y que se anunció con un cartel en el que aparecían, junto a una guillotina, las cabezas cortadas del Rey emérito Don Juan Carlos, del presidente Rajoy, del cardenal Antonio Cañizares y del presidente de la patronal CEOE, Luis Rosell. Santisteve acabó por desmarcarse del 'pacífico' cartel, pero no condenó su contenido.

Y el pasado octubre, el gobierno municipal de Santisteve dio por bueno un cartel «festivo» contra la Policía, el que anunciaba la «Fiesta antirepresiva» que organizó un colectivo del 15-M en Zaragoza y que contó con el patrocinio del Ayutnamiento. El grafismo del cartel mostraba una patrulla antidisturbios «ahogada» en un cubata.

Los recelos que parecen despertar en Santisteve las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad del Estado han dejado también otras notas en su haber como alcalde. Así, en febrero del año pasado ni él ni ninguno de los miembros de su equipo municipal de gobierno acudieron al acto oficial de entrega de la bandera de España a la Jefatura Superior de Policía de Aragón que tuvo lugar en la Plaza del Pilar, junto a la Casa Consistorial. Y en julio de 2015, escasos días depsués de haber sido investido alcalde de Zaragoza, dejó plantada a la Academia General en el tradicional acto de entrega de despachos de fin de curso. Rompiendo la tradición institucional, ni Santisteve ni ningún otro miembro de su gobierno acudieron a dicho acto.

Los cuarteles, un «riesgo» para la ciudad

Esa particular visión del mundo, de la guerra y de la paz, también le lleva a interpretar que la existencia de un cuartel no da más seguridad a una ciudad o a un territorio, sino que se la resta. Y también así lo espetó este martes ante los altos mandos militares que acudieron a la Casa Consistorial zaragozana para presentar los actos del 90 aniversario de la AGM.

Por eso, aboga por ir desmantelando los enclaves castrenses que tiene Zaragoza -y que generan una actividad que deja miles de empleos y millones de euros cada año en la capital aragonesa-. Es el caso del gran campo de maniobras de San Gregorio, de la propia Academia General, de las unidades logísticas del Ejército o de la Base Aérea.

Para Santisteve, sin embargo, esto conlleva «riesgos» para la ciudad, porque interpreta que «condicionarían la seguridad de los zaragozanos en caso de conflicto armado». Por eso, Santisteve dice albergar «la esperanza de que algún día desaparezcan porque se haya instalado una verdadera cultura de paz, que debe ser fomentada desde todas las instituciones del Estado».