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La memoria de Federico García Lorca se adueña de Granada

Con la construcción del futuro Centro Federico García Lorca, que albergará los archivos del poeta y será la sede de la Fundación que lleva su nombre, la ciudad de Granada salda una deuda con el escritor, al que vio nacer en 1898 y a cuyo fusilamiento asistió en 1936 GRANADA. Incluso en los momentos de mayor lejanía física, llevaba la ciudad como paisaje de fondo. Cuando le preguntaban dónde había nacido, respondía feliz: «¡"Soy del Reino de Granada!» o «Yo soy del corazón de la Vega de Granada». «Bastante suena mi nombre en otras partes. Granada ya tiene bastante con darme su luz y sus temas y abrirme la vena de su secreto lírico», dijo Federico García Lorca en un homenaje que le rindieron el 5 de mayo de 1929, junto a la actriz Margarita Xirgú. La identificación del poeta con la ciudad era total. Desde su infancia en Fuente Vaqueros y Valderrubio, al traslado con su familia a la capital granadina. Y, posteriormente, las constantes idas y venidas, desde cualquier punto del mundo en que se encontrara, para escribir y crear, en la tranquilidad y la inspiración que él sabía recoger de lo más hondo de su Granada. El enigma prodigioso de la figura y de la obra de Lorca se perciben con toda intensidad en las casas que él habitó, lugares fundamentales a lo largo de su vida, y actualmente convertidas en museos. Las casas de la Vega aportaron a Lorca un fuerte sentido de identidad al que siempre fue fiel. «Mis más lejanos recuerdos de niño tienen sabor de tierra. La tierra, el campo, han hecho grandes cosas en mi vida. Los bichos de la tierra, los animales, las gentes campesinas, tienen sugestiones que llegan a muy pocos. Yo las capto ahora con el mismo espíritu de mis años infantiles», escribió. Empleando una fuerte dosis de auto ironía, Lorca reconoció estar poseído por lo que él llamaba «complejo agrario». El oído atento del niño Lorca le permitió incorporar a su memoria poética el lenguaje expresivo de los habitantes sencillos de la vega, sus canciones, los detalles auténticos de una vida que luego refleja a lo largo de su obra. Fuentevaqueros Cuando yo era niño vivía en un pueblecito muy pequeño y claro de la Vega de Granada. Tuvieron que pasar cincuenta años del fusilamiento de Federico para que se abriese al público, el 4 de junio de 1986, la casa donde nació, en el pueblo de la Vega de Granada llamado Fuentevaqueros. Desde entonces, aquel espacio familiar con perfume de limones, albahaca y hierbabuena se ha convertido en un referente obligado para quienes desean conocer, no sólo el paisaje más íntimo del creador, sino sus manuscritos, la correspondencia con muchos de sus amigos, dibujos suyos y de sus contemporáneos, «materiales valiosísimos para los ojos de aquellos que saben encontrar en los museos emoción y sabiduría», explica Juan de Loxa, director de la Casa Museo. La partida de defunción del poeta, «fallecido a consecuencia de heridas producidas por hecho de guerra», según la sorprendente redacción del documento, una colección de dibujos de la serie del «Rinconcillo», caricaturas realizadas por Lorca y sus amigos en las tertulias del granadino café Alameda; la correspondencia entre Federico y Ana María Dalí, maravillosa e intensa, junto a aquellas fotografías realizadas en Cadaqués en el año 1927... la colección que se expone en la Casa-Museo de Fuente Vaqueros abre los ojos a buena parte de la vida y la producción artística de Lorca. Recoge también un buen número de primeras ediciones con dedicatoria autógrafa del poeta: «Impresiones y paisajes», donado por Eduardo Carretero; «Poema del Cante Jondo», procedente de un amigo de La Coruña, «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías», entregado a la Casa-Museo por el escenógrafo Manuel Montañola, además de figurines, bocetos para decorados teatrales, y materiales diversos relacionados con su vida y obra y, por extensión, con la de figuras tan estrechamente relacionadas con él como Luis Buñuel, Benjamín Palencia, Margarita Xirgú, La Argentinita, Ignacio Sánchez Mejías, Pilar López, Fernando de los Ríos, Miguel Hernández, Antonio Machado, Manuel de Falla, Aleixandre, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Dámaso Alonso o Gerardo Diego, entre otros. Juan de Loxa es el incansable vigilante para que la Casa continúe conservando todo su sabor y su fidelidad a los tiempos en que la habitó la familia Lorca. El piano negro en la salita de estar, fotos, una interesante colección de libros, el título de maestra de la madre de Federico, y objetos personales como dos cojines bordados en 1928 por las primas de Federico, sobre un dibujo del poeta, son el mejor reflejo de la forma de vida de una familia que destacaba por su estilo de vida y la originalidad que le aportaba uno de sus miembros. Valderrubio Por todas partes cantan las acequias y crecen los altos chopos donde el viento hace sonar sus músicas suaves en el verano. Mucho esfuerzo le ha costado al pueblo de Valderrubio, que la casa de los Lorca en este lugar mágico de la Vega pase a formar parte de la red de museos andaluces. Finalmente, lo han conseguido. «Como este pueblo, antiguamente, se llamaba Asquerosa, a Federico no le gustaba mencionarlo, pero su hermano Francisco nació aquí y en este pueblo hizo la confirmación el poeta», explica Pepe del Amor. Un poema de Lorca está grabado en el escalón de acceso a la entrada de la casa del poeta en Valderrubio. Ha sido un agricultor del pueblo, Pepe del Amor, el responsable de que la hermosa casa de Valderrubio pase a formar parte, recientemente, de la ruta lorquiana. «En el centenario de Federico intentamos que aquí se celebrara algún acto, pero fue imposible. Nadie nos hizo caso. La casa se conserva exactamente igual que cuando vivía la familia de Federico», comenta. Unas rosas secas descansan sobre la cama del poeta. En la pared, una fotografía del Cristo del Paño, y otra de la Patrona de Granada, la Virgen de las Angustias. Junto a la ventana, el escritorio espacioso donde el poeta concibió «La casa de Bernalda Alba». «Somos el pueblo de la mala suerte», se queja Pepe del Amor. «Primero, por el nombre de Asquerosa, que Federico siempre intenta esconder con Vega de Zujaira, Cortijo de Daimuz o diciendo simplemente mi pueblo...». La casa de Lorca en Valderrubio es una hermosa residencia típicamente rural, que contiene interesantes documentos -entre ellos el de la confirmación del poeta, además de fotografías, figurines y vestuario de teatro, títeres, etc.-, y refleja las mismas aspiraciones artísticas e intelectuales de la familia que el resto de las viviendas de las que fueron propietarios. La Huerta de San Vicente Os echo de menos de un modo intenso, y la luz de la Huerta de San Vicente se me antoja con aquella divina luz y aquella suave tranquilidad de un paraíso. Después de vivir en tres calles céntricas de Granada, la familia Lorca adquirió la Huerta de San Vicente, que se convertiría en la apacible casa de veraneo, entre 1926 y 1936. Desde las habitaciones del piso alto de la casa podían verse Sierra Nevada, la Alhambra y el resto de colinas de la ciudad. Fue en una de estas habitaciones donde Federico García Lorca escribió, verano a verano, algunas de sus obras más importantes, entre otras «Así que pasen cinco años» (1931), «Bodas de sangre» (1932), «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías» (1935) o«Diván de Tamarit» (1931-1936). El poeta se encontraba en la Huerta de San Vicente cuando en julio de 1936 estalló la guerra civil española. Federico se despidió de su familia el 9 de agosto. Fue asesinado días más tarde. A partir de 1976, comenzó a generalizarse en España el proceso de rehabilitación de la figura y la obra de Federico García Lorca. En 1984, la Huerta de San Vicente pasó a ser propiedad municipal, incluyendo el mobiliario original que en gran medida había podido conservarse. En 1995 se abrió al público como Casa-Museo, y en 1997 se creó el Patronato Municipal que actualmente la gestiona. La Huerta de San Vicente completa, junto con las Casas-Museo de Fuente Vaqueros y Valderrubio, el itinerario de lugares de memoria histórica y literaria vinculados con Federico García Lorca, y desarrolla además un amplio programa de actividades que la han convertido en centro cultural de la ciudad de Granada. Actualmente, la Casa está rodeada de un parque dedicado al poeta pero que, paradójicamente, traiciona el estilo lorquiano. En su construcción se destruyeron señas de identidad imprescindibles como el maizal que crecía al lado de la casa, y que tanto gustaba a Federico. El futuro Centro Lorca Finalmente, con la construcción del futuro Centro García Lorca, que se ubicará en un céntrico solar, en la plaza de la Romanilla, se culminará la presencia de Lorca en Granada capital. Este edificio se convertirá en icono de la Fundación del poeta, y albergará biblioteca, teatro, archivos, aulas, cafetería, tienda y sala de exposiciones. La intención es hacer del edificio un punto neurálgico de la cultura a nivel internacional, que acogerá todas las artes, desde la pintura a la danza, el teatro, la música, y otras muchas propuestas siempre ligadas al nombre de Lorca. El proyecto final para la construcción del edificio se elegirá en enero, entre cuatro propuestas de arquitectos que ya han sido pre-seleccionadas.

BRÍGIDA GALLEGO-COÍN/ Comentar
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MADRID. El Festival del Centenario de ABC contará también con la presencia de Raimundo Amador, guitarrista y cantante considerado por los seguidores del flamenco-rock como la máxima figura de esta vertiente musical. Actualmente, Raimundo Amador está enfrascado en la preparación de un nuevo disco, que viene a aumentar su ya amplia discografía, en la que encontramos títulos sumamente divulgados: «Gerundina», «Palabra de guitarra», «En la esquina de Las Vegas», «Palabra de guitarra latina», «Noche de flamenco y blues», «Un ocupa en tu corazón»...

Los talaveranos vuelven a encontrarse con su río y algunas carencias

Las obras de rehabilitación y protección de las riberas del río Tajo a su paso por Talavera se inauguraron a principios de este año. En el breve tiempo transcurrido, el uso por los ciudadanos de los paseos y parajes creados es masivo, aunque se detectan ciertas carencias.<br>

TEXTO: G. A. M. G FOTOS: A. MIRANDA Comentar