borrasca claudia
Los vecinos de la avenida del Corregidor tras la tromba de agua: «Fue una locura. El agua me llegaba a la espinilla y mido 1,84»
Los residentes en este barrio, una de las zonas más castigadas por las lluvias del sábado, muestran su cansancio por las inundaciones que sufren periódicamente
El alcalde denuncia que el Gobierno no avisó a tiempo de las fuertes lluvias que generaron una tarde «muy complicada» en Córdoba
La borrasca Claudia deja en Córdoba 74 litros, árboles caídos, múltiples zonas anegadas y desalojos
Córdoba
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Iniciar sesiónLa avenida del Corregidor ha sido este domingo por la mañana el escenario de un paisaje tras la batalla. Este barrio fue uno de los más afectados el sábado por la borrasca Claudia que dejó en la capital en esa jornada 74,2 litros ... por metro cuadrado, concentrados en trombas por la tarde.
Los residentes de este enclave se han empleado a fondo desde primera hora de la mañana en limpiar sus locales y cocheras inundados. Uno de ellos es Rafael Priego. En el arranque de la tarde, él se pone a adecentar su propiedad, porque antes, como otros jóvenes, habían estado ayudando a los más mayores del barrio.
Las tareas de limpieza en avenida del Corregidor tras las fuertes lluvias, en imágenes
Valerio MerinoLos vecinos se han empleado a fondo este domingo en adecentar sus cocheras y locales
Rememora que la tarde arrancó con lo que parecía un «tormentón pero dentro lo habitual». Pero de inmediato comprobaron que las precipitaciones no tenían nada de normal. «Por los grupos de whatsapp de las comunidades se avisó de que se inundaba el barrio», explica. «No llegó ninguna alerta. No me dio tiempo ni a pasar miedo. Si me paro a pensar... Debíamos movilizarnos para sacar los coches de la cochera y movernos rápido. No está la vida para perder vehículos, que es con lo que vas a trabajar», añade.
«Fue una locura. El agua te llegaba a la altura de la espinilla y yo mido 1,84», dice para dibujar gráficamente el escenario sufrido. «Me tuve que tomar un tranquilizante para dormir y ni aún así podía estar tranquilo», confiesa. En la mañana de hoy, ha llegado el momento de evaluar daños: «Los vecinos han tenido bastantes pérdidas. Aquí, hay gente que se dedica a la panadería o la electrónica y que han visto sus locales afectados. Ha habido coches anegados. Una vecina lleva dos horas achicando agua de su vehículo», narra. «Un equipo de Sadeco ha venido para adecentar la calle y han puesto una cuba, pero los locales los hemos limpiado nosotros», indicaba.
Y éstos son los desperfectos materiales, porque, advierte -y ya alertó de ello el Ayuntamiento- hubo «riesgo de desgracias personales». «Un vecino quedó atrapado en el ascensor con el agua dentro», indica, en línea con lo señalado por el Consistorio, que explicó que los bomberos salvaron a esta persona cuando estaba en «situación crítica».
«Fue una noche de pesadilla, terrible»
Rafael, que tiene 31 años y lleva toda su vida en el barrio, denuncia que «es la cuarta vez que vivo algo así aquí»: «Las Administraciones o no quieren arreglarlo o ponen parches. Aquí, hay vecinos que colocan sus cosas en las cocheras en altura. Queremos que las instituciones nos den una solución».
Javier Parras es otro vecino de esta zona -él lleva viviendo allí año y medio- y él también crítica que «esta zona se haya inundado varias veces, pero las Administraciones no han hecho nada. Aquí, ayer tuvimos un vecino a punto de fallecer». A él el temporal le sorprendió en casa de sus padres. Trató de volver a la avenida del Corregidor pero era imposible acceder: «Había contenedores flotando». Finalmente pudo volver sobre las 23.00 horas. El tiempo de espera fue «un rato angustioso», admite. No extraña. Las imágenes y los vídeos que recibían del barrio por un grupo de whatsapp vecinal eran de «la zona anegada, las arquetas echando agua... Fue una noche de pesadilla, terrible».
«Fue una noche de pesadilla, terrible. Mi local ha sufrido un desastre. He perdido un dineral; el 70% de las cosas que guardaba en él»
Javier Parras
Vecino de la avenida del Corregidor
Cuando el episodio de intensas lluvias finalizó, pudo comprobar el «desastre» que había sufrido su local, donde guardaba múltiples propiedad, ya que, explica, antes residía en una vivienda más grande. «El agua llegaba a la altura de dos filas de ladrillo. Me encontré cosas flotando. Habré perdido un 70% de las cosas que guardaba aquí», lamentaba. «He perdido un dineral -ahondaba-. Son juguetes de la niña, como un coche teledirigido para que se montara ella; dos televisores de trabajo, un dron; enseres; muebles que tenía para montar...», relataba.
«Llevo desde las ocho de la mañana limpiando, clasificando cosas... A primera hora de la tarde, hemos logrado que Sadeco trajera una cuba, porque la gestión de lo sucedido ha sido desastrosa», finalizao mientras se dispone a achicar un poco de agua que quedaba en su local.
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