La alcaldesa filoetarra de Hernani cede el Consistorio a amigos de los detenidos

Betialarrangoitia, de ANV, les dejó el Ayuntamiento para criticar el golpe a ETA

S.N.
HERNANI (GUIPÚZCOA) Actualizado:

La alcaldesa de Hernani, Maite Betialarrangoitia, de ANV, cedió ayer la Casa Consistorial para que un grupo de familiares y amigos de Gurutz Agirresarobe y Aitziber Ezkerra criticaran la última operación de la Ertzaintza que permitirá el esclarecimiento del asesinato de Joseba Pagazaurtundúa, vecino durante muchos años de este municipio guipuzcoano. Mientras, la División Antiterrorista de la Policía autónoma vasca prosigue los interrogatorios, a la espera de que Agirresarobe aporte datos que permitan esclarecer por completo el atentado que costó la vida al ex jefe de la Policía Municipal de Andoain y aclarar, también, si tiene alguna relación con la muerte, también a tiros, del dirigente del PP de Aragón Manuel Giménez Abad.

La propia alcaldesa, aquella que pidió un fuerte aplauso para los asesinos de la T-4, al grito de «os queremos», dio con su presencia física mayor peso al acto. Los invitados de Betialarrangoitia consideraron «desproporcionada» la detención de Agirresarobe y la terrorista consorte. Al tiempo que pedían la «presunción de inocencia» para los etarras, daban por hecho que la Policía autónoma procedería a someterlos a torturas y, por ello, reclamaron a la Consejería del Interior del Gobierno vasco que se «respeteten los derechos de los detenidos y y se ponga fin a su incomunicación».

El Ayuntamiento de Hernani cuenta, desde que es alcaldesa Maite Betialarrangoitia, con una comisión de familiares de presos a la que pertenecen ya los allegados del asesino de Pagazaurtundúa.

Objetivo: la pistola

Por su parte, la División Antiterrorista de la Ertzaintza prosigue con las investigaciones. Uno de los objetivos prioritarios es averiguar dónde está la pistola utilizada para asesinar a Pagaza y Giménez Abad o quién la tiene. De todas formas, Agirresarobe ha tenido siete años para deshacerse de este arma, sobre todo si se confirman sus escasa ilusión por reengancharse en la banda terrorista a la vista de tantos años haciendo «vida normal». Otro de los objetivos se dirige a comprobar la identidad del etarra o etarras que acompañaron a Gurutz Agirresarobe en el asesinato de Joseba Pagazaurtundúa. En medios de la lucha antiterrorista no se descarta que entre estos figurara un «liberado» encargado de dinamizar el «comando». Los agentes de la Policía autónoma vaasca investigan también si Agirresarobe pudo haber participado en algún otro atentado entre los años 2000 y 2005 especialmente. De hecho, desde que ETA rompió la tregua de Estella, a finales de 1999, hay registrados once atentados que aún no han sido resueltos debido a que de momento no se les conoce autor. Entre ellos el asesinato de dos policías nacionales en la localidad navarra de Sangüesa, o de dos ertzainas de tráfico en el municipio guipuzcoano de Besasain.

Los agentes de la División Antiterrorista analizan, además, la documentación informatizada que se incautó en los registros domiliciarios y que podría abrir nuevas vías de investigación con más detenciones.

Privilegios penitenciarios

Mientras, Toni Santiago, la madre de la niña de 6 años, Silvia Martínez, asesinada en 2002 en Santa Pola, criticó ayer el «privilegio» que se concede a algunos presos. En concreto, denunció que al asesino de su hija se le ha permitido una videoconferencia a otro preso recluido en otra cárcel, concretamente a su padre, sin ningún tipo de problemas, cuando algo así sólo se contempla en juicios. Toni Santiago criticó también a Maite Pagazaurtundúa por aprobar la política penitenciaria de Rubalcaba.