Joana Ortega, «mano derecha» de Duran en Unió y, ahora, de Mas en el gobierno autonómico - ELENA CARRERAS

El triunfo de la conciliación

Enemiga de los aspavientos independentistas y firme defensora de la familia, esta estrecha colaboradora de Duran se ha convertido en la mujer con más poder del gobierno catalán

MARÍA JESÚS CAÑIZARES
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Femenina, que no feminista, Joana Ortega siempre ha intentado predicar con el ejemplo. Esto es, conciliar la vida familiar y laboral. O lo que es lo mismo, triunfar profesionalmente sin relegar a sus seres queridos. El esfuerzo ha tenido su recompensa. Porque tras 25 años de militancia en Unió Democràtica de Catalunya (UDC), esta barcelonesa cuya edad se resiste a desvelar, atractiva, trabajadora y afable se ha convertido en la mujer con más poder en la historia de la Generalitat catalana tras ser designada vicepresidenta y consejera de Gobernación y Relaciones Institucionales.

Asegura que su defensa de la familia le viene de su condición de ser la segunda de cinco hermanos. Nacida en Barcelona, estudió en el colegio Sagrado Corazón del barrio de Sarrià y se licenció en Psicología en la Universidad de Barcelona. Una conversación, escuchada casi a hurtadillas, entre su padre y el histórico dirigente de Unió Salvador Sedó, despertó su curiosidad por la política y, en 1985, ingresó en este partido con Domènec Sesmilo como mentor.

También fue temprana su vocación de emprendedora, pues a los 23 años ya había montado una pequeña escuela de mecanografía, que tuvo que vender para incorporarse al Ayuntamiento de Barcelona.

Tras un breve paréntesis en el que se dedicó a la comercialización de juegos de mesa, volvió al Consistorio como concejal. Hasta que en 2002, fue llamada por el entonces presidente Jordi Pujol para presidir el Instituto Catalán de la Mujer y el Consejo Nacional de las Mujeres de Cataluña. Cuatro años después, pasó a formar parte de las listas de CiU en las elecciones autonómicas.

Paralelamente, Ortega ascendía puestos en UDC hasta convertirse en miembro del núcleo duro de Josep Antoni Duran Lleida. Los dirigentes socialcristianos saben bien que no es fácil convivir con el fuerte carácter del líder indiscutible del partido, pero la templanza y el saber estar de Ortega parecen haber amansado a este animal político, que tras renunciar a ser «consejero en jefe», ha colocado a su estrecha colaboradora como número dos del gobierno de Artur Mas. «Cuanto más escucho, más aprendo. Y cuanto más aprendo, mejor puedo servir a las personas y a Cataluña», proclama la nueva vicepresidenta del ejecutivo autonómico.

Su sueño, el París-Dakar

Pragmática, paciente y excelente comunicadora, es enemiga de los aspavientos independentistas y puso algún que otro freno al muy soberanista David Madí —hoy regresado a la empresa privada— cuando ambos fueron designados codirectores de la campaña electoral de Mas. En su opinión, es perfectamente posible la construcción de Cataluña dentro de España.

Casada y madre de tres hijos, asegura que una de las mejores experiencias de su vida fue la adopción de su hija pequeña Jana Wan, tras un largo proceso burocrático en el que se resistió a tirar la toalla. Dice que le relaja cocinar, practica el kickboxingy toca, cuando encuentra algo de tiempo, la batería.

Uno de sus sueños es hacer el Rally Dakar (que ahora se corre entre Chile y Argentina) en «quad». Veranea en la Costa Brava, donde el pasado verano acudió al concierto de Julio Iglesias, pero también le gustan Serrat, Aute y Sabina. Suele leer ensayo político, pero también novelas, y recientemente ha descubierto el libro «En Kabul vuelan las cometas», de Miquel Rayo, que aborda la vida de una mujer sufí en el Afgansitán de los talibanes.

Joana Ortega

Vicepresidenta de la Generalitat