Rudi se la juega contra un tripartito
Luisa Fernanda Rudi - abc

Rudi se la juega contra un tripartito

ZARAGOZA Actualizado:

Aragón tiene dos escenarios posibles tras el próximo domingo: o un nuevo Gobierno del PP con el respaldo o en coalición con el PAR; o un tripartito izquierdo-nacionalista liderado por el PSOE en compañía de Chunta Aragonesista e IU.

Se otean resultados ajustados, puede que hasta endiablados para la gobernabilidad en una Comunidad autónoma en la que, durante varias legislaturas, el PSOE ha mantenido la Presidencia del Ejecutivo en alianza con el PAR. Pero el 22-M arrojará un escenario muy distinto, por varias razones: el PSOE cae, así que se le estrecharán las opciones de pactos, si es que las tiene. Y el PAR ha apostado por su liberalismo originario, lo que le acerca al PP. Eso sí, para que se dé el acuerdo PP-PAR hace falta, en primer lugar, que la suma dé lo suficiente. En segundo, que el PAR esté dispuesto y, para ello, de antemano advierten que si logran menos de ocho diputados en las Cortes regionales no entrarán en el Gobierno e incluso podrían tener la opción de bloquear la investidura y forzar que se convocaran de nuevo elecciones en octubre, para que se aclarara más la distribución de fuerzas.

La incógnita entre tripartito o pacto PP-PAR se mantendrá hasta el final en una región cuyo comportamiento electoral está marcado desde hace muchos años por lo que la politología llama multipartidismo polarizado: el voto repartido entre más de dos partidos, distribuidos del centro a la derecha y del centro a la izquierda.

En las Cortes de Aragón se sientan actualmente diputados del PP, del PSOE, del PAR, de Chunta y de IU. Cinco, los mismos que se prevé que sigan estando. Y el reparto entre centro-izquierda y centro-derecha previsiblemente va a ir muy ajustado en escaños. Tanto que, según las encuestas, al final la balanza se inclinará en un sentido o en otro por un puñado de votos, por un escaño. Será el «escaño de oro», el decisivo.

El PSOE cae, pero no se hunde en Aragón; y el PP avanza y será el más votado, pero no logra mayoría absoluta en una región en la que, con tantas siglas en liza, alcanzarla viene siendo misión imposible para los dos grandes partidos desde hace tres décadas.

El PP ha labrado una nueva senda en Aragón después de un decenio tortuoso. Primero sufrió el ariete del proyecto aznarista de trasvase del Ebro, en 1999; luego, aquel mismo año, tuvo que asimilar el amargo trago de ganar las elecciones en Aragón pero perder el Gobierno —la llave del PAR decidió abrir la puerta del pacto con el PSOE—; tras el mazazo y el intento por remontar con aires nuevos, en el año 2001 ETA acabó con la vida de quien había tomado el timón al frente del PP aragonés, Manuel Giménez Abad. Y luego llegaron años en los que el PSOE de Marcelino Iglesias se aprovechó del viento a favor que durante un tiempo sopló a nivel nacional con Zapatero, y también rentabilizó su estancia en el Gobierno regional para reforzarse electoralmente.

La encomienda de Rajoy

Tras todo eso, a finales de 2008 el líder del PP, Mariano Rajoy, encomendó a Luisa Fernanda Rudi que volviera a Aragón para hacer que su partido remontara en esta tierra. En ello ha estado desde entonces, reordenando internamente el partido y tratando de proyectar su imagen ante la sociedad de una Comunidad en la que la mitad de los habitantes residen en Zaragoza, una plaza que los socialistas han mantenido hasta ahora con la «marca» Belloch.