Rubalcaba dice que el PP «ha tocado techo» y se empeña en continuar

MADRID Actualizado:

Alfredo Pérez Rubalcaba está decidido a presentar su candidatura a la Secretaría General del PSOE en el 38 Congreso —algunas fuentes sostienen que lo hará la semana entrante— y para ello necesitaba ayer que el Comité Federal del PSOE no se convirtiera en una enmienda a la totalidad tras el desastre electoral del 20-N. Lo logró, pero no tanto por convicción de los 246 miembros del máximo órgano entre congresos, que no le apoyaron explícitamente, sino por incomparecencia de adversario o, más en concreto, adversaria. Carme Chacón, presente en la sala, no intervino aunque sí dejó fuera una enigmática frase: «Han hablado los ciudadanos (el 20-N) y ahora quienes tienen que hablar son los militantes».

Prueba de que la opción Rubalcaba suscita un entusiasmo descriptible fueron los inusuales 45 turnos de palabra solicitados para el debate a puerta cerrada. Nada menos que seis horas inéditas en la «era Zapatero». Ningún «barón» habló de apoyos. No están para eso porque casi todos son derrotados, y además «hoy no toca», como dijo gráficamente a ABC uno de los partidarios de Chacón.

La quintaesencia de ese «no mojarse» lo constituyeron los equilibrios que tuvo que hacer el principal «barón» que le queda al PSOE, el andaluz José Antonio Griñán, anfitrión del 38 Congreso, los días 3, 4 y 5 de febrero en Sevilla, y uno de los primeros en intervenir: hay «pocas personas más capacitadas» que Rubalcaba para liderar la nueva etapa, pero Chacón es una «mujer admirable».

Muchos, y no precisamente «chaconistas», reconocían haber asistido incómodos al discurso de Rubalcaba abierto a los medios en el que pese a admiti «en primera persona» el mal resultado —110 escaños, el peor desde 1977—, hizo un ejercicio de prestidigitación política por el cual lo importante no es que 4,5 millones de españoles hayan dejado de votar socialista; lo importante es que el PP solo ha sumado medio millón de votos más y el PSOE puede pasarle otra vez si recupera en cuatro años los sufragios que «ha dispersado» hacia la abstención, UPyD, IU y los populares. El corolario es que, por eso, España necesita una oposición organizada y no «despistada». Es decir, la suya, o así lo interpretó Carme Chacón, a la que se veía con cara de pocos amigos.

Ibarra y «su» gestora

Ya a puerta cerrada, el candidato tuvo que escuchar cosas como que «estamos mal y podemos estar peor si no hacemos las cosas bien», del secretario general del PSOE castellano-manchego, José María Barreda, y otras más drásticas, como la del ex presidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que directamente pidió la dimisión de toda la Ejecutiva y la formación de una gestora. No le secundó nadie. O el portavoz de Izquierda Socialista, Juan Antonio Barrio de Penagos, quien dijo que Rubalcaba, que escribió el «epílogo» de la etapa de Felipe González y ahora está escribiendo el de la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero, no puede seguir por «credibilidad» del partido.

Más florentino, el secretario general del PSM, Tomás Gómez, abierto partidario de que Chacón anuncie ya que se presenta —sin esperar a ver qué ocurre en el congreso del PSC, como quiere ella— habló de cambiar «la caligrafía». Justo lo que no quieren los apoyos de Rubalcaba, como el lendakari, Patxi López, y el líder del PSPV, Jorge Alarte, quienes hicieron hincapié en evitar «ajustes de cuentas» tras una derrota «de todos».

Lo que sí quedó claro es que el 38 Congreso va a dar más facilidades para ser candidato que el 35 Congreso del año 2000, al que se presentaron, además de Zapatero, José Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez. Zapatero dijo ayer en la que es su última reunión como secretario general que se abre «el tiempo de los militantes», lo mismo que Chacón a los periodistas.

25 avales bastarán

No habrá primarias entre los militantes para elegir secretario general, como quería Tomás Gómez, apoyado ayer por Juan Barranco y por Miguel Angel Moratinos. Es antiestatutario y «atenta contra la democracia representativa», le dijeron muchos de sus pares. Pero, a cambio, el Comité Federal sí aprobó que baste solo el aval de 25 de sus miembros para poder presentarse como «precandidato», una figura creada ahora ex profeso para garantizar elección y no componendas del «aparato». Eso sí, el «precandidato» necesitará tener el sábado 4 de febrero, cuando el 38 Congreso vote nuevo secretario general, la firma del 20% de los delegados (194 de los 969 totales) a su candidatura.

La «precandidatura» es una figura que facilita lo que el líder extremeño, Guillermo Fernández Vara llama «tercera vía», en la que podría encuadrarse él mismo u otros como el alcalde de Toledo, Emiliano García Page, que no se descarta. Es una incógnita qué harán los propios Rubalcaba y Chacón, a los cuales todos en el PSOE dan ya por candidatos aunque no lo hayan formalizado. Podrían mantener la incógnita hasta la misma noche del día 4 de febrero, con tal de conseguir ese 20% de firmas de los delegados al congreso, que es lo que vale. No obstante, ser precandidato garantiza apoyo logístico en Ferraz, sitios web y envíos de propaganda a la militancia,