La «paz» de ETA rompe al PSE y agrieta la campaña de Rubalcaba

El candidato sale en defensa de Eguiguren, que atacó a López por «no quemarse» en Ayete

SAN SEBASTIÁN/MADRID Actualizado: Guardar
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Jesús Eguiguren, ideólogo de la negociación Gobierno-ETA que se estrelló con el atentado de la T-4 en 2007, provocó ayer su enésimo incendio en las filas del socialismo vasco —y de paso en la precampaña electoral de Alfredo Pérez Rubalcaba— al denunciar la falta de compromiso personal, político e institucional del lendakari, Patxi López, con la Conferencia Internacional impulsada por ETA para vender su «paz». Eguiguren aprovechó una entrevista con «El Periódico de Cataluña» para atacar duramente a López, a quien acusó de «haber perdido la oportunidad de abanderar la paz» y ceder ese supuesto honor a Bildu. El PSOE, vino a decir, no está sabiendo capitalizar el «final de ETA».

«López no se arriesgó»

Eguiguren recriminó así la ausencia de Patxi López —quien se encuentra de viaje en Estados Unidos— en la Conferencia del lunes en San Sebastián. Criticó que los Gobiernos —el central y el vasco, ambos socialistas— «han tenido delante de sus narices» la posibilidad de sacar rédito electoral presentándose en Ayete «y no se han dado cuenta de que era el momento». «El lendakari tendría que haberse arriesgado, quemado y jugado el todo por el todo», aseguró en la entrevista. Estas declaraciones hicieron emerger públicamente la profunda división, decepción y malestar que en privado vienen expresando los socialistas vascos con el resultado de una Conferencia a la que en un primer momento decidieron no acudir. Por ello, las respuestas y desautorizaciones a Eguiguren no tardaron en llegar para dejar claro que la apuesta por el «final de ETA» como baza electoral está agrietando las filas socialistas por momentos.

A miles de kilómetros

Desde Washington, López replicó sin tapujos que «los socialistas vascos se han achicharrado siempre por la paz» y que esa ha sido su «obsesión» desde que llegó al Gobierno vasco. «El lendakari ha hecho todo lo posible para conseguir la paz y la libertad en Euskadi. Creo que hemos hecho las gestiones, hemos trabajado y mantenido la fimeza democrática y el Estado de Derecho, que ha sido lo que ha llevado a ETA al momento en el que estamos ahora» , recordó López ante el ataque de Eguiguren.

No obstante, Patxi López atribuyó esas declaraciones al ámbito de lo personal y no a la postura oficial del PSE. «Jesús Eguiguren habla de la opinión de Jesús Eguiguren», dijo, sin ocultar su malestar por que desde su propia «casa» se ejerza tanta presión sobre Ajuria Enea. De hecho, desde el nacionalismo vasco se ha criticado con suma dureza que el lendakari estuviera a miles de kilómetros de distancia del Palacio de Ayete, donde Bildu hizo de anfitrión y recibió con solemnidad —y en corbata— a Kofi Annan y su séquito de acompañantes.

«Nadie se achicharró tanto»

Lo cierto es que Eguiguren —quien se siente «muy cabreado» por la poca «comprensión» que dice recibir en su partido— siempre ha defendido el diálogo con ETA y se muestra convencido de que esa actitud abierta a negociar es premiada por la sociedad vasca en las urnas. No en vano, el dirigente socialista llegó a afirmar que el proceso de negociación con ETA entre 2006 y 2008 fue el que permitió el avance del PSE en el País Vasco y su posterior acceso al Ejecutivo de Vitoria. «Ha sido una de las mejores operaciones políticas desde la Transición», se jactó entonces.

Pero el de López no fue el único varapalo recibido por Eguiguren. También Felipe González cargó duramente contra el «error de apreciación» que muestra el presidente del PSE, que «probablemente ni él se merece», porque «no hay dos partes en este conflicto. Hay un grupo terrorista y una sociedad que sufre». «Nadie se achicharró más que nosotros con las demás fuerzas democráticas» para acabar con ETA, sentenció. De opinión similar fue el presidente del PSOE, Manuel Chaves: «Como socialista y como lendakari, no ha habido nadie que haya trabajado más (que López) contra el terrorismo».

Rubalcaba, más moderado

Sorprendentemente, quien se perfila como el gran perjudicado por las contradicciones en el PSE ante el 20-N, Pérez Rubalcaba, dio la cara por Eguiguren. En declaraciones a Onda Cero, Rubalcaba defendió el derecho del presidente del PSE a decir lo que piensa. Eguiguren, recalcó, está habituado a mantener «posiciones autónomas que no siempre comparto, pero que hay que respetar». Sobre todo, prosiguió en clave de elogio, después de oírle su «magnífico» y «firme» discurso en la Conferencia del Palacio de Ayete.

Sin entrar expresamente a valorar la crisis del PSE, quien sí avaló la Conferencia de San Sebastián fue la ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, con una frase que irritó a las víctimas del terrorismo: «No creo en derrotados, en vencidos. No estamos para eso, sino para llegar al proceso de paz».