Rajoy apuesta por el modelo de Madrid para la Educación

Afirma que Camps es «honrado» y confía en que «podrá volver» a la política

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MADRID

El candidato del PP a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, apuesta por un sistema dual de formación profesional en el que sea posible compatibilizar trabajo con formación y optará por impulsar unas reformas educativas que permitan a la educación española lograr «más nivel y exigencia». Así lo explicó el propio Rajoy en una entrevista concedida ayer a Ep durante su estancia en Sanxenxo (Pontevedra).

El líder popular también se mostró decidido a modificar los contenidos de la polémica asignatura que impuso el Gobierno socialista en la pasada legislatura, Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. Rajoy quiere reconvertirla en un estudio «a fondo» sobre la Unión Europea por la importancia de la globalización y de las medidas que a día de hoy, se toman en Bruselas y afectan a Madrid. La asignatura «tal y como está concebida es algo que no tiene mucho sentido», argumentó.

Para el equipo de Rajoy la educación será «un factor decisivo» que se convertirá en determinante para dibujar el nuevo futuro de España.

El líder popular apoyó también la iniciativa del Gobierno regional de Esperanza Aguirre, el Bachillerato de Excelencia que la Comunidad de Madrid impulsará para los próximos cursos. A su juicio, es «muy importante» que estos centros existan en todo el territorio nacional.

La libertad de elección en materia educativa será uno de los puntos estrella en el programa electoral del Partido Popular, a su presidente le gustaría que cada vez «hubiese más libertad» educativa y esto lo traducirá en que sean los padres y no un director general de una Consejería quienes decidan qué educación quieren para sus hijos.

«Valiente y difícil»

Rajoy también se refirió a la dimisión del ya ex presidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps, tras decretarse la apertura del juicio oral por el llamado «caso de los trajes». Ha sido una decisión «muy valiente, muy dura y muy difícil», justificó

Rajoy, aunque después reconociera que para el propio Camps y para otras muchas personas era «insostenible que el presidente de una Generalitat estuviera delante de un jurado».

Pese a todo el líder del Partido Popular mantiene su confianza en Camps y defiende que el ex presidente valenciano es una persona «honrada», «creo que nadie se vende ni se compra por tres trajes», argumentó. Además, no dejó de reiterar, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, que no se «arrepiente» de haberle prestado su apoyo. En cuanto a los rumores que circulan sobre si Rajoy animó o no a Camps a asumir el cohecho impropio y abonar la pena de multa por este delito, Mariano Rajoy no despejó la duda y se limitó a asegurar que comparte la decisión que finalmente se adoptó. Al final, dejó una puerta abierta a Camps: «En el futuro, a buen seguro, podrá volver».

Sobre la regeneración democrática, incluido el momento en que debería dimitir un político, y las medidas que podría adoptar el Gobierno que surja de las elecciones del 20-N, Rajoy reconoció que quiere «seguridad jurídica en todos los sentidos», pero añadió que en los casos de cargos procesados las situaciones son «distintas» y «no se puede hacer regla general».