Una prótesis para subir el Kilimanjaro

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El teniente Agustín Gras conserva intacto el fémur, la rodilla y 10 centímetros de tibia de su pierna izquierda. En cambio, le tuvieron que amputar el pie, el peroné y el resto de la tibia tras el atentado, al que sobrevivió gracias a un torniquete practicado por un compañero de armas.

Como la amputación fue traumática, tuvieron que hacerle un muñón con la piel y el músculo sobrante de la pierna. De este modo se evitó que tuvieran que amputarle más arriba, lo que hubiera supuesto la pérdida de la rodilla, algo que hubiera complicado mucho más su rehabilitación.

«Este fue el motivo por el que estuvimos tanto tiempo en el hospital —fueron cuatro meses en el Gómez Ulla de Madrid—, ya que el muñon en vez de tener un corte limpio y una cicatriz normal con puntos, ha ido cerrándose con la piel que ha ido regenerándose hasta cicatrizar del todo», relata Beatriz, novia del teniente, quien le acompaña.

El teniente Gras utiliza una prótesis «C-Walk 1C40», de la empresa Otto Bock —como la de la imagen, que corresponde al aventurero italiano Roby Damatti que cruzó el desierto de Namibia o ascendió el Kilimanjaro con ella—. La prótesis del teniente Gras está recubierta de un material que se asemeja al tacto de una pierna.

Ejercicios de musuclación, bicicleta, electroterapia o estiramientos son ahora parte de su rutina diaria encaminada a adquirir fuerza en la pierna y coger mayor equilibrio y estabilidad sobre la prótesis.

Este fin de semana, el teniente Gras ha participado en Madrid como invitado en un curso de primeros auxilios —«Tactical Combat Casualties Cure»—.