Presos españoles atacan a árabes al grito de «caza al moro»

Prisiones desmiente la versión sindical de ataque racista; todos están en primer grado

CRUZ MORCILLO
Actualizado:

MADRID

La prisión de Valdemoro ha sido escenario en los últimos días de dos graves incidentes protagonizados por un grupo de presos españoles y otro de árabes. La denuncia partió del sindicato Acaip que aseguró que se trataba de una campaña de acoso a internos musulmanes con un componente xenófobo. Los funcionarios lo atribuyen al hacinamiento que existe en esta cárcel, así como a las luchas por el control del patio.

Instituciones Penitenciarias, que ha abierto una investigación, descarta el móvil racista y considera que el trasfondo son los «problemas de convivencia» y los «roces», por utilizar un eufemismo, que se pueden originar en un módulo (el cuatro) ocupado por presos de primer grado; es decir, reclusos que ya han protagonizado episodios muy violentos en ese centro o en otros, tal y como recogen sus expedientes.

El primer altercado tuvo lugar el pasado día 15 cuando cinco presos españoles agredieron a un interno árabe, también clasificado en primer grado, mientras esperaban en la sala de televisión para subir al módulo. Se abalanzaron sobre él sin mediar palabra —lo que lleva a pensar en un enfrentamiento previo o una posible deuda— hasta que otros dos árabes acudieron en su ayuda. Volaron las sillas y las mesas y hubo que aislar a los extranjeros en el gimnasio. Los dos últimos fueron los que se llevaron la peor parte y tuvieron que ser traslados a un hospital con contusiones. Poco después los trajeron de vuelta al centro porque las heridas eran leves. En mitad del rifirrafe, los españoles les gritaron «moro de mierda» y les amenazaron: «A por ellos, vamos a matarlos a todos», «caza al moro». Ninguno de los cinco explicó por qué les habían agredido. Algo normal en sus historiales.

El cabecilla, Manuel T., ingresó en prisión con 17 años, en 1988. Tiene una condena de 36 años y ha agredido a funcionarios y a internos en Valladolid, Jaén, Mallorca, Badajoz y Valdemoro (más de una decena). Es un primer grado de manual.

Sus cuatro cómplices no le van a la zaga (uno entró en 1985); los cinco fueron aislados, como se hace en estos casos, y están pendientes de su traslado a distintos centros penitenciarios para separarlos. El sindicato Acaip asegura que al salir el cabecilla del aislamiento la emprendió a cuchilladas con otro interno árabe causándole heridas en la cara y en el cuello.Prisiones niega esta versión.

Ese segundo incidente ocurrió cuatro días después, el 19, cuando un preso español de la misma «banda» que los anteriores, pero que no había participado en el primer altercado atacó en la sala de televisión con un «pincho» carcelario a uno de los dos árabes que ya había resultado herido el día 15 al salir en ayuda de su compatriota. El «pincho» taleguero lo habían fabricado con un clavo robado de no se sabe dónde y no había sido detectado en los cacheos, pese a tratarse de un módulo especialmente conflictivo. Himcham M., el agredido, fue curado en la enfermería de Valdemoro. El sexto agresor, como sus amigos, quedó en aislamiento y está a la espera de ser trasladado.

«De todos es conocido el odio que el cabecilla de este grupo tiene a los presos mulsumanes; en abril de 2008 acuchilló a Said Chedadi que cumplía condena por los atentados del 11-S en Nueva York», señala en su comunicado Acaip. Ese acuchillamiento existió, solo que el autor del mismo, un español de etnia gitana fue trasladado hace casi un año a la cárcel de Soto del Real y allí sigue, de modo que no podía estar en dos prisiones al tiempo. Para los funcionarios el conflicto tiene su base en el hacinamiento y la xenofobia. Pero parece que no; que todos los protagonistas son aficionados a montarla dentro y fuera.