El PNV presentará candidatos «sin renunciar a ningún sitio»

El PSE dice a Urkullu que si quiere la Junta de Guipúzcoa será a cambio de San Sebastián

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El presidente del PNV, Íñigo Urkullu, reveló ayer, con la mirada de reojo puesta en PSE y PP, que su partido no renuncia «a la gobernabilidad en ningún sitio», y menos aún en la Diputación Foral de Guipúzcoa —que ambiciona Bildu— sea o no la fuerza más votada. La irrupción de Bildu en las urnas y sus más de 310.000 votos han convertido el proceso de negociación para acceder a la presidencia de las instituciones en un complejo de chantajes en el que PNV y Bildu llevan la voz cantante. Por ello, el PSE respondió ayer al PNV que no espere un apoyo voluntario y altruista a sus candidatos, porque exige a cambio un respaldo a los cargos electos socialistas en alcaldías como San Sebastián, Rentería y Andoain.

Tras dar a conocer las conclusiones de la asamblea nacional del PNV, Urkullu confirmó lo que ya se sabía: que el PNV no quiere escenificar pactos con PSE y PP que suenen a «bloque anti-Bildu» para no irritar a la «izquierda abertzale», pero presentará candidatos incluso en municipios en los que no ha sido la fuerza más votada, con la esperanza de que socialistas y populares le respalden. Urkullu esgrimió que el PNV fue «la primera fuerza en votos» como argumento para presentar sus propias candidaturas en todas las instituciones, algo que no ha agradado al aspirante de Bildu a la Diputación Foral de Guipúzcoa, Martín Garitano.

El dirigente del PNV reconoció que «todavía» Bildu está ejerciendo en determinados municipios una «presión» contra sus adversarios antes de la constitución de los nuevos ayuntamientos el próximo fin de semana, y no solo a través de pasquines, como ha ocurrido en Elorrio. Por ello, le emplazó a que el próximo 11 de junio exija a ETA el abandono definitivo del terrorismo.

El caso es que, a pesar de que mantiene esas presiones y de que parece más que remoto su desmarque inequívico de la banda, Bildu continúa bien colocado para gobernar instituciones como la Diputación de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de San Sebastián, salvo rectificaciones de última hora de quienes pueden evitarlo. Unos, los del PNV, tienen pánico a aparecer ante la «izquierda abertzale» como responsables de que Bildu no obtenga lo que tanto ambiciona. Otros, los del PSE, quieren cobrarse un peaje por su veto a la coalición ideada por ETA.

A Rubalcaba no le gusta

Pese a todo, el candidato del PSE a la Diputación de Guipúzcoa, Miguel Buen, dijo que sigue con la «mano tendida» al PNV, pero le advirtió de que el plazo finaliza el sábado. Y si para entonces los nacionalistas no se comprometen a apoyar a los candidatos del PSOE a las alcaldías de San Sebastián, Rentería y Andoain, tampoco habrá votos para que el nacionalista Markel Olano sea reelegido presidente de la Diputación de Guipúzcoa. Así las cosas, el vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que no «teme» que Bildu gobierne: «El problema es que no quiero, no me gusta». Por lo que pidió «sentido común» a todos —en alusión al PNV— para evitarlo.