Los observadores extranjeros alaban una campaña «sin juego sucio»
Shlomo Ben-Ami, exministro de Asuntos Exteriores de Israel - abc

Los observadores extranjeros alaban una campaña «sin juego sucio»

Observadores extranjeros destacan que ésta ha sido una campaña «civilizada»

RAMÓN PÉREZ-MAURA
MADRID Actualizado:

Existe un alto grado de consenso entre los observadores internacionales en que ésta ha sido «una campaña electoral civilizada» en comparación con casi cualquier otra. Algo que casi nadie hubiera esperado que se dijese de la escena política española hace unos años.

Shlomo Ben-Ami

Lo declara a ABC con rotundidad Shlomo Ben-Ami, que fue ministro de Exteriores de Israel tras ser embajador en España y es un habitual de nuestro país donde colabora en el Centro Toledo para la Paz: «Por comparación con una campaña electoral en Israel, esta campaña española ha sido civilizada, honesta, sin lugar para juegos sucios. Se puede criticar a un candidato que no exponga su programa político, pero esa es, netamente, una crítica política».

Tristan Garel-Jones

Y el juego limpio es algo que está en boca de casi todos. Lord Garel-Jones, que fuera ministro de Asuntos Europeos en el Gobierno de John Major, ha seguido la campaña desde su refugio de Candeleda, Ávila, y destaca que «la conducta de los partidos principales, dentro de la tensión inevitable, ha sido ejemplar. Mi única queja es que no me gusta el sistema electoral y la Ley d'Hont. El pueblo español y los partidos merecen una ley mejor». Aunque eso es algo que escapa al proceso electoral y habrá de ser parte de una reforma constitucional, pues la Ley d'Hont está amparada por la Carta Magna.

Hening Wegener

El factor «campaña civilizada» también está muy presente en la valoración de Hening Wegener, que fue embajador de Alemania en España entre 1995 y 1999 después de haber sido secretario general adjunto para los Asuntos Políticos de la OTAN (1986-1991). Wegener cree que «desde el punto de vista europeo es notable que no haya ningún partido extremista relevante, ni antieuropeo, ni xenófobo. Todo lo más, algún grupo fragmentado del Movimiento 15-M. Si comparamos con los partidos extremistas que hay en Bélgica, Holanda, Dinamarca, y hasta en Francia, la comparación nos demuestra que la española ha sido una campaña muy civilizada».

El embajador Wegener cree que esto es fruto de que España tiene ya «un sistema maduro, hay una alternativa establecida y el PSOE aceptó la derrota temprano». Pero además, el embajador Wegener, que reside en Madrid la mayor parte del año, cree que «aquella visión de las dos Españas, que conlleva un socialismo con superioridad moral, no ha jugado en la campaña el papel que tuvo en el pasado. El presidente Rodríguez Zapatero había intentado revivir esa división con su obsesión con el franquismo, pero ese espíritu de enfrentamiento no ha jugado ningún papel en la campaña. Ha sido una campaña muy marcada por la crisis, lo que ha condicionado mucho a Rubalcaba, que era el heredero de los últimos ocho años de Gobierno socialista. Pero eso ha permitido a Rajoy no tener que hacer promesas exageradas y ahora no está hipotecado». Wegener concluye que España «ha pasado por un proceso de maduración muy importante», pero lamenta que en la campaña, y en especial en el debate del pasado día 7, haya estado ausente la política exterior y, en especial, la política europea.

Walter Haubrich

El periodista alemán Walter Haubrich es uno de los más veteranos observadores de la realidad política española por haber sido durante décadas el corresponsal en Madrid del prestigioso «Frankfurter Allgemeine Zeitung». Pocas personas habrán seguido tantas elecciones españolas como Walter Haubrich, que lleva asentado en nuestro país desde los albores de la Transición: «Cuando las encuestas dicen que no hay duda de quién va a ganar, eso le quita interés periodístico al proceso. En Alemania algunos creen que sería mejor que no hubiera una mayoría absoluta porque con ella se daría alas al sector más derechista y sin ella será necesario pactar con partidos más moderados como CiU». En todo caso, el veterano Haubrich tiene dudas sobre la honestidad de los encuestados: «No sabemos sobre la sinceridad de los sondeos; si se responde sinceramente. Hay muchos encuestados que se apuntan a caballo ganador. Pero yo creo que no habrá tanto traspaso de votos del PSOE al PP.» Haubrich cree que es una muestra de madurez democrática que el cambio, que en Italia y Grecia ha sido hecho por decreto, en España vaya a salir de las urnas tras «una campaña bastante limpia, quizá como consecuencia de que el probable resultado invitaba al juego limpio».

Michael Portillo

Otro británico muy vinculado a España es Michael Portillo, hijo del republicano exiliado español Luis Gabriel Portillo, que en la actualidad realiza reportajes de televisión para la BBC y escribe una columna en el «Sunday Times». Pero en España es más conocido por su actividad política, que durante los gobiernos de John Major le llevó a ser secretario del Tesoro, ministro de Empleo y ministro de Defensa. Portillo confiesa que en esta ocasión no ha podido prestar la atención que le hubiera gustado a la campaña electoral española. Pero que, paradójicamente, por primera vez ha votado en unas elecciones españolas y lo ha hecho por correo en la localidad sevillana de Carmona donde se ha comprado una casa. «He votado al Partido Popular porque creo que es el partido que ofrece más esperanza. Apoyé al Gobierno de Aznar y mi esperanza está en que Rajoy y su equipo enderecen la situación». Seguro que el de Michael Portillo es un voto adverso con el que Alfonso Guerra no había contado en sus cálculos electorales...