«La nuestra no será una democracia sin memoria»

Rubalcaba garantiza su apoyo a la política penitenciaria del futuro Gobierno tras el 20-N

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GABRIEL SANZ

MADRID

«La nuestra será una democracia sin terrorismo, pero no sin memoria», dijo ayer, solemne, José Luis Rodríguez Zapatero en su comparecencia en La Moncloa una hora después de conocer el comunicado de ETA. Tras hablar por teléfono con Mariano Rajoy, el todavía presidente del Gobierno rindió tributo primero a las víctimas, a las fuerzas de Seguridad, a los que le precedieron en el cargo, a todos los ministros del Interior, «especialmente» aquellos a quienes le ha tocado dirigir, y a Francia, con la que España tendrá siempre «una perpetua deuda de gratitud». El Ejecutivo da mucha importancia a que ETA no ponga condiciones, según diversas fuentes consultadas por ABC. No se plantea tomar medidas de calado con los presos de aquí a la llegada del nuevo Gobierno, a pesar de que ETA haya pedido diálogo directo para tratar «las consecuencias del conflicto».

Zapatero advirtió que al Ejecutivo resultante del 20-N le corresponderá conducir esta nueva etapa, «que también deberá responder a un compromiso unitario». Eso no quita para que otras fuentes reconocieran ayer, horas antes de conocer el comunicado etarra, que se han previstos «todos los escenarios» para suavizar la política penitenciaria sin necesidad de forzar la legalidad: desde el fin de la dispersión de los 559 presos.

Alfredo Pérez Rubalcaba compareció en Ferraz para decir que la protagonista no es ETA, sino la democracia, que «ha ganado». Antes, había recibido la llamada emocionada de Eduardo Madina, víctima del terrorismo, y se fundió en un abrazo en la sede de Ferraz con el socialista vasco, Txiki Benegas. Eso hizo que minutos después, durante su comparecencia, al candidato se le quebrara la voz al recordar a las víctimas. «La democracia —dijo— sabrá conducir la etapa que hoy se abre (...) Pueden tener la certeza de que los socialistas seguiremos trabajando sin descanso por esa unidad». Al ministro portavoz, José Blanco, le pilló el comunicado en Lugo y suspendió el acto, regresando a Madrid anoche.

El lendakari, Patxi López, que sigue de viaje por Estados Unidos, proclamó desde Nueva York que «ETA no ha logrado ninguno de sus objetivos». «Hemos acabado con la pesadilla terrorista en Euskadi». Más «decepcionado» se mostró el presidente del Senado, Javier Rojo, porque ETA no se haya acordado de las víctimas.