Moratinos quiere ahora ser enviado de la ONU para Chipre

Tras su derrota en la carrera hacia la FAO, el exministro ofrece sus servicios a Ban Ki-Moon

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MADRID

El diputado socialista por Córdoba Miguel Ángel Moratinos no parece dispuesto a pasar los próximos años en España y, tras ser derrotado en su intento de alcanzar la dirección general de la FAO, se ha marcado un nuevo objetivo. El exministro de Asuntos Exteriores quiere ahora ser el enviado especial de la ONU para el conflicto de Chipre y cuenta, para ello, con el apoyo del jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero.

La pretensión de Moratinos ya se ha hecho llegar a Ban Ki-Moon, quien se reunió en Madrid el pasado día 6 con Zapatero, y que es consciente del gran apoyo prestado por España a la ONU en los últimos siete años.

Moratinos se considera un buen conocedor de la situación en Chipre, ya que mantuvo su residencia en Nicosia entre 1996 y 2003, cuando fue el enviado especial de la EU para el proceso de paz en Oriente Próximo. Esa circunstancia y los viajes que realizó a la isla como ministro le han permitido conocer a sus dirigentes, tanto greco como turcochipriotas.

Puesto ocupado

El cargo se encuentra en estos momentos ocupado por el exministro australiano de Asuntos Exteriores,Alexander Downer, nombrado hace tres años, que es el tiempo que suelen estar en el puesto. Las negociaciones para lograr una solución al problema de la isla, ocupada parcialmente por Turquía en 1974, avanzan con mucha dificultad. El pasado día 7, Ban Ki-Moon, que se reunió en Ginebra con dirigentes de las dos partes —el turcochipriota Dervis Eroglu y el grecochipriota Dimitris Christofias— les dio de plazo hasta octubre para presentar avances concretos.

Moratinos, que no parece muy interesado en seguir su carrera política en España, perdió el pasado 26 de junio, por solo cuatro votos, su batalla con el brasileño José Graziano da Silva para dirigir la FAO. El exministro había realizado una intensa campaña para lograr el puesto: visitó unos noventa países y asistió a más de media docena de cumbres internacionales. El Gobierno puso a su disposición un despacho, media docena de personas (tres diplomáticos, dos asesores y una secretaria), y un avión Falcon.