El líder socialista se ve ya cerca de Rajoy

El PSOE cree que tras el cara a cara los «desmovilizados» se inclinan por Rubalcaba

TALAVERA Actualizado:

Alfredo Pérez Rubalcaba se quedó con ganas de más debate. Veinticuatro horas después, en el primer encuentro con la prensa que le sigue en esta campaña, valoró que su intervención frente a Mariano Rajoy, tanto el fondo como en la forma, había sido razonable. Que se encontró a gusto, con el objetivo cumplido porque consiguió contar todo lo que quería. Sus asesores prefirieron hablar de «satisfacción». No se ha revisado a sí mismo en televisión, ni lo va a hacer. El martes confesó también que no había visto la prensa y, por tanto, tampoco los sondeos posteriores que le daban por perdedor. Su explicación es que cuando Rajoy va por delante, es lógico también que se le considere ganador. Y comenta, en coincidencia con su equipo, que si las encuestas están dando al PP una ventaja de 17 puntos, que el contrincante haya vencido en el debate por cinco, es buen síntoma de que los «desmovilizados» se están inclinando hacia Rubalcaba.

Con los primeros datos de esos estudios demoscópicos, Rubalcaba se fue a la cama pasada la una y media de la madrugada. «Ha dormido poco, a las ocho y media ya estaba en Ferraz», describía el jefe de Comunicación del PSOE, Carlos Hernández. En su primera aparición pública ayer, a mediodía en Talavera, al candidato se le pudo ver sonriendo, aunque serio y ausente a ratos.

Atrás quedaba una noche, tras su salida del Palacio Municipal de Congresos, que Rubalcaba dedicó en las primeras horas a la descompresión y a hablar, entre otros, con José Luis Rodríguez Zapatero. Fue directo a Ferraz, donde en su despacho le esperaban su comité electoral, amigos cercanos, como Jaime Lissavetzsky, y su esposa, Pilar Goya. Allí, «picoteó algún canapé y un poco de jamón» y descifró en conversación distendida los momentos del debate en que, a su juicio, estuvo más brillante.

A saber: «Cuando arrinconó a Rajoy preguntándole por los convenios colectivos y éste no se quiso pronunciar, dejando claro que piensa recortar los derechos a los trabajadores», y el modo de despedirse, sin necesidad de leer como Rajoy.