El INE insta a rellenar el censo de 2011 en una web que no funciona
Imagen de la web del INE para el censo 2011 - abc

El INE insta a rellenar el censo de 2011 en una web que no funciona

Se han visto afectados tres millones de ciudadanos invitados a completar los datos

SEVILLA Actualizado: Guardar
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El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de poner en marcha los Censos de Población y Viviendas 2011. Se realizan de forma conjunta en toda Europa, cada diez años, y del resultado de la información que estos arrojan se planifican y organizan tanto los servicios públicos (construcción de carreteras, ubicación de colegios, políticas sociales…) como otras actividades privadas de interés social (instalación de farmacias, entidades bancarias…)

Así al menos reza el encabezamiento de la carta que el presidente del INE, Jaume García Villar, ha mandado a tres millones de viviendas en toda España. En dicha carta se pide la participación de los ciudadanos en la encuesta y, además, se recuerda que no es voluntario, sino obligatorio, por estar incluida en el Plan Estadístico Nacional 2009-2012 (Ley 13/1996, de 30 de diciembre, de Medidas Fiscales, Administrativas y del Orden Social). Para facilitar las respuestas que tendrán que dar los «agraciados» con esta selección, el INE facilita una dirección de Internet: www.censos2011.es. En esa página y gracias a las dos claves personales que incluye la carta, una con el nombre del usuario y otra como contraseña, se podrá rellenar la encuesta.

Pero la sorpresa mayúscula se produce cuando, una vez en la web y con el fin de cumplir el mandato ciudadano, aparece un pantallazo con el siguiente mensaje: «Este servicio para rellenar el censo por Internet está sufriendo problemas de lentitud en la respuesta y cortes inesperados. Estamos trabajando para dar una solución definitiva. Por favor, intente acceder de nuevo pasados unos días. Les pedimos disculpas por las molestias ocasionadas». En la última línea, a modo de firma, la fecha «14 de octubre» de este año, que permanece invariable aunque el último intento de acceso a la página hecho por ABC haya sido a última hora de la tarde de ayer. El sistema, por tanto, falla, al menos, desde hace cuatro días.

Misión imposible

Hecha la advertencia, el usuario puede intentar acceder a la encuesta. Pincha en «aceptar» y el mensaje sobre los fallos del sistema desaparece. Aparece una pantalla con el botón «entrar»; pinchamos y llegamos a las casillas donde introduciremos nombre de usuario y contraseña. Podremos incluso completar algunos datos, pero el sistema se vuelve lento y, al final, la página se bloquea (ver imagen). Si tratamos de cumplimentar la encuesta a través del teléfono móvil, sólo obtendremos un mensaje por respuesta: la web «se encuentra fuera de servicio o se ha trasladado a otro sitio».

Puestos al habla con un teléfono gratuito y después de sortear ni se sabe el número de locuciones grabadas con sonidos metálicos, conseguimos contactar finalmente con una voz humana que aclara que, efectivamente, la web no funciona. Y nos invita a intentarlo de nuevo pasados unos días. ¿Cuántos? Recomienda unos 15 o 20. Los mismos que el Instituto da de plazo para quienes han optado por el correo ordinario. En este caso, el INE manda el cuestionario a casa con franqueo de respuesta pagado.

Lo más gracioso del tema es que en febrero de este año, cuando se presentó el famoso censo 2011, el Instituto Nacional de Estadística presumía de un ahorro descomunal con el sistema informático y las nuevas mediciones. Antonio Argüeso, subdirector general de Estadísticas Sociodemográficas, hablaba de unos 300 millones menos de euros de gastos, y situaba la cifra en torno a 80 o 90 millones de euros, la cuarta parte. Solamente se realizaría al 10 por ciento de la población y en vez de contratar a 40.000 agentes censales, con 5.000 serían suficientes, lo que levantó en su momento duras críticas de los sindicatos.

Asimismo, argumentaban que países como Alemania y Suiza ya trabajaban con este método. Si la página informática hubiera funcionado desde el primer momento, seguramente el ahorro de tiempo y papel hubiera sido aún más considerable, pero parece que en España está cobrando merecida fama que lo único que funciona bien telemáticamente es la Agencia Tributaria.