Un guardia civil era el garante ante los narcos del mayor alijo de cocaína del año
La Policía acaba con tres organizaciones bajo el mando de dos capos colombianos - infografía ABC

Un guardia civil era el garante ante los narcos del mayor alijo de cocaína del año

La Policía aborda un barco con 3.000 kilos de droga y detiene a 32 personas, entre ellas dos capos colombianos

cádiz Actualizado:

A la hora del crepúsculo, cuando algunos tripulantes dormían ya y el resto eran incapaces de distinguir los sonidos del peligro, doce geos de la Policía Nacional subieron al desvencijado mercante «SV Nikolay». Los acababa de dejar un buque de la Armada a una distancia de seguridad y desde ahí los agentes se aproximaron en lanchas. Estaban a 50 millas de Cádiz, cerca de la línea de tráfico con el Estrecho, y ese era el momento de abordar el barco. O ese o ninguno, porque ayer mismo los narcos tenían previsto desembarcar la droga frente a las costas de Muxía (La Coruña).

El navío transportaba 108 fardos, el que menos con 25 kilos de cocaína de gran pureza en una panza de la proa, la sala de maromas, listos para que una grúa los cargara y los alijara. Es el mayor golpe a los narcos de este año: más de tres toneladas de cocaína, unos cien millones de euros ensuciando el mercado europeo.

El mercante solo llevaba droga, sin camuflar en otra carga, y ese detalle evidencia la gran confianza que sus dueños, la pareja de hermanos colombianos Vélez Gárzón, tenían en el éxito del negocio. Un sargento de la Guardia Civil, que estuvo destinado en Corcubión y ahora lo estaba en Estella (Navarra), les había garantizado que tenían vía libre para alijar frente a Muxía.

Años de sospecha

Era el aval y la pieza más importante de la operación «Espartana», según los investigadores; el jefe del grupo en la sombra. Llevaban años detrás de él, con la sospecha de que dirigía una organización de transportistas gallegos. Él se jactaba de que «controlaba» a personal de Aduanas y del Instituto Armado. Hasta ahora nunca se había podido demostrar, pese a su llamativo patrimonio.

El sargento José A. O. ha sido detenido en Galicia, junto a otros tres gallegos. Eran quienes se iban a ocupar de trasladar la cocaína a tierra y ocultarla en una caleta segura hasta entregarla a los Vélez Garzón.

El sargento José A. O. ha sido detenido en Galicia, junto a otros tres gallegos

Los hermanos Eduardo y Diego Vélez aguardaban el cargamento, seguros de que iban a «coronar» (introducir) una de las mayores cargas de los últimos años sin contratiempos. El primero ha sido detenido en Madrid junto a otros cinco individuos, colaboradores habituales de quienes en su día fueron emisarios del cartel de Cali y hoy son auténticos «señores de la droga» con total autonomía. Diego había viajado a Galicia para supervisar el envío y ha caído en Asturias.

Con las tres ramas dispuestas (gallegos, colombianos y búlgaros bragados para la travesía), enviaron el «SV Nikolay» desde las costas africanas a Surámerica. El buque, de apariencia ruinosa pero con 130 metros de eslora, cargó la mercancía frente a Venezuela, con grúas, y emprendió viaje de vuelta entre mediados y finales del mes pasado, según fuentes de la investigación. Con el barco ya controlado, y en colaboración con las autoridades búlgaras, se preparó el abordaje para la noche del lunes al martes, cuando se aproximaron a Cádiz en una maniobra silenciosa y letal, no exenta de riesgos. La Policía contó con la colaboración de la Guardia de Finanzas italiana que vigiló desde el aire los últimos movimientos del mercante.

Boyas para no perderla

Alguno de los búlgaros opuso resistencia, según explicó el jefe del operativo del GEO, pero a diferencia de otras ocasiones no había armas a bordo y se anuló cualquier tipo de reacción. «No hemos oído absolutamente nada», llegó a decirles el capitán cuando ya los geos les colocaban las esposas entre la herrumbe del barco. La droga fue encontrada en la sala de maromas, prensada y metida en grandes sacos de arpillera blanca, listos para ser sacados con grúa por la proa.

La droga fue encontrada en la sala de maromas, prensada

La tripulación había dispuesto boyas para sujetarla por si algo se torcía o se tardaba más tiempo del habitual en la maniobra de traspaso al barco aportado por el sargento y el resto de gallegos. «Si la cocaína pasa más de veinte minutos en el agua, se hunde, por eso tienen que protegerla», explica un miembro de la Udyco. Hace cinco años, sin pestañear, el hermano mayor de los Vélez ya dio la orden de arrojar por la borda 3.800 kilos de droga frente a las costas gallegas cuando el «Petrel» estaba a punto de alcanzar el yate de los traficantes.

El alijo de ayer supone el mayor golpe del año al tráfico de cocaína, pero además cierra una semana de éxitos policiales en la lucha contra los narcos, como destacó el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, que viajó al Muelle de Poniente en Cádiz acompañado por un grupo de periodistas para explicar los detalles de la operación y felicitar a los responsables policiales. Cosidó calificó la «Espartana», iniciada hace ocho meses, como un trabajo «intenso» y «exitoso» y resaltó las dificultades y el riesgo que supuso el abordaje, complicado por las condiciones climatológicas y el gran trasiego de buques.

La industria del crimen

En una semana se han apresado más de cinco toneladas de cocaína al cartel de Sinaloa (Chapo Guzmán), a una organización venezolana que se sigue investigando y a la alianza de gallegos y colombianos, ahora desmantelada, que lleva impreso el sello del crimen organizado y la corrupción.

El comisario jefe de la Udyco Central, Eloy Quirós, explicó que ninguno de los 21 búlgaros detenidos en el barco cuenta con antecedentes en España, aunque se están comprobando en su país de origen. Quirós subrayó la importancia de los Vélez Garzón en los envíos de cocaína con destino a España, mientras que Cosidó insistió en que el objetivo es «impedir que nuestro país se convierta en plataforma de entrada a Europa para las redes de traficantes». La droga, dijo, sigue siendo la «principal industria» del crimen organizado.

La investigación ha sido realizada por agentes del Greco Galicia y de la Brigada Central de Estupefacientes, junto con la Udyco de Galicia.