«Un Gobierno no puede parecer un tahúr al abordar el final de ETA» MAITE PAGAZA

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ESTÁ MÁS DELGADA. «No creas, no creas», desmiente, mientras trata de acoplar su frágil anatomía al diseño minimalista de un sofá de hotel. Así que habla sin apoyo (en la espalda), pero con autoridad moral y renovada fuerza en la mirada. Los ojos se le humedecen al mencionar a los suyos: a su hermano Joxeba, asesinado a tiros en Andoain en 2003, y a su madre, Pilar Ruiz Albisu, la irreductible. «Y clarividente», añade ella con una triste sonrisa cuando le recuerdo la frase que esa mujer indoblegable le dijo a Patxi López en el entierro de su hijo: «Harás y dirás cosas que me helarán el corazón». ¿Han vuelto a sentir los «Pagaza» en estos últimos meses la escarcha de la traición, de la componenda, del oportunismo?, pregunto a Maite Pagazaurtundúa, presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo. Mide sus palabras: «El corazón de mi madre está muy delicado, porque ella ha somatizado mucho dolor. Muchísimo. El cuerpo lo tiene quebrado, pero su espíritu sigue joven, como siempre, y dándonos ejemplo a todos. Ahí sigue. Ahí seguimos. Es el momento de demostrar la capacidad de resistir».

Los «Pagaza» son intrahistoria viva del País Vasco; en Hernani, «donde residimos tantos años y de donde nos tuvimos que ir porque corríamos peligro», y también en Andoain, donde Joxeba, militante del PSE y del movimiento cívico «Basta Ya», fue destinado como jefe de la Policía Municipal, y donde se sellaría su sentencia de muerte, en un vecindario donde anidaban las alimañas y los chivatos: «El Ayuntamiento pidió personarse como acusación popular en el juicio contra los asesinos de Joxeba. Ahora puede entrar a gobernar Bildu y es evidente que se echarán atrás. Será la prueba del algodón, una más, de quiénes son, para los que todavía no se enteran o no quieren enterarse».

Terror homeopático

Tras los resultados de las elecciones del 22 de mayo, Maite sintió amargura, pero no sorpresa: «ETA y Batasuna administran el miedo en dosis homeopáticas, y eso resulta efectivo. Ya ves, Andoain, por ejemplo, les ha servido a lo largo de estos últimos años como piso-piloto donde ensayar sus fórmulas totalitarias. Allí asesinaron a José Luis López de Lacalle y a Joxeba, y allí pueden ahora gobernar. ¿No te das cuenta de que donde más han matado es donde más votos consiguen? Saben administrar muy inteligentemente la ausencia de terror, lo mismo que el terror. ¿Los efectos del miedo siguen cuando el miedo está en suspenso? Sí. ¿La sociedad vasca tiene en parte síndrome de Estocolmo? Sí. ¿Algunos de sus líderes también? Pues también. Muchísima gente está jugando a que no haya vencedores ni vencidos. Pero no puede haber un empate. O hay victoria democrática, o esto es un paripé y habrán ganado los terroristas, y seguirán adelante con sus estrategias. No solo aspiran a conseguir la impunidad, también quieren el poder. No van a ser EA ni los disidentes de IU los que marquen el camino político. Los han fagocitado. De hecho, el cartel electoral de Bildu decía “Independencia y socialismo”. O sea, lo que siempre ha dicho Batasuna, lo que siempre ha dicho ETA».

Decálogo violado

En un repaso al decálogo sobre el final de la violencia terrorista auspiciado por la FVT y suscrito por todas las asociaciones de víctimas, «Pagaza» reseña especialmente el punto siete: «Este está ya liquidado. Es el que habla de la “exigencia a ETA”, Batasuna y al resto de su entramado político de la necesaria condena de la historia de ETA para volver a jugar en la política democrática, a fin de evitar una nueva tentativa de banalización, relativización y legitimación a posteriori de la misma».

-¿Qué sintió cuando escuchó el fallo del Tribunal Constitucional?

-Aquello fue un impacto brutal, físico. Porque más allá de las consideraciones jurídicas, se dejó muy tocada la vía de la derrota de ETA. Por otra parte, si el Tribunal Supremo había apreciado que las pruebas periciales eran sólidas, y, por tanto, que había una conexión clara entre Batasuna y ETA, pues me parecía que eso era muy sustantivo. No solo es la cuestión de la utilización de la violencia o no. De repente hay una especie de velo «ahistórico» que parece cubrirlo todo. La estrategia de ETA desde hace tantos años es conseguir el poder y doblegar al Estado, y someter a todos los demás agentes, engañándoles o no, aterrorizándoles o no. La utilización de la violencia y de las treguas es estratégica. Y como es estratégica, en estos momentos no interesa matar. Pero el elemento más significativo de todo esto es que ya no sabemos cuál es el juego de cada cual. ¿Es esta una sociedad de ciudadanos o de vasallos? Si es una sociedad de ciudadanos, tenemos derecho a contar con los elementos de juicio necesarios. Hay tal confusión, hay tantas ideas contradictorias, que no podemos analizar con fundamento qué está pasando en realidad en lo que se refiere a ETA. Y esto es dramático, penoso, censurable y casi desesperante.

-¿Comparte la sensación de que el Gobierno ha inducido ese pronunciamiento del TC?

-Lo desconozco, por las contradicciones que he mencionado.

-Por las que parece que se dice una cosa mientras por detrás se hace la contraria.

-Es que no hay quien se aclare. Un Gobierno no puede aparentar ser como los tahúres, y los ciudadanos no podemos estar sometidos a técnicas de ocultamiento de las verdaderas estrategias, ni a estrategias dobles, triples o cuadruples.

-¿Cree que están existiendo?

-Son tantos años de cosas que no cuadran, de actuaciones oscuras, que hacen perder la confianza en los elementos de certeza que los ciudadanos tenemos que tener.

-Como el de la Justicia...

-Yo tengo muchísimo miedo de que la sentencia del Constitucional signifique la derogación «de facto» de la Ley de Partidos. A ver cómo se van a encauzar las actuaciones judiciales pendientes. ¿Cómo se va a entender ahora el encarcelamiento de Arnaldo Otegi por estar montando una coalición de partidos? ¿Vamos a tener al final que pagarle daños y perjuicios? Es kafkiano.

-¿Le duelen tantas ambigüedades en el seno del PSE?

-Desconozco lo que está pasando ahora mismo en el Partido Socialista de Euskadi, pero lo que está claro es que la eliminación de Nicolás Redondo de la política vasca no es una casualidad. Cuando se le liquida es cuando Jesús Eguiguren empieza a entablar conversaciones con Otegi, después bendecidas por el nuevo secretario general.

-¿Cree que ese «proceso» se ha interrumpido en algún momento?

-Ya no tengo casi ninguna certeza.

-Rubalcaba ha desautorizado la posibilidad de pactos de los socialistas vascos con Bildu. ¿Le cree?

-Yo ya casi no me atrevo a hablar más que a dos años vista. Las cosas de hace dos años aún no las veo claras, como para hablar de lo que ha pasado esta mañana.

-¿Es que el vicepresidente, titular de Interior y futuro candidato del PSOE, no explica a las víctimas qué se está haciendo?

-Desde hace años las víctimas, como todos los ciudadanos, no sabemos cuál es el juego que llevan los responsables políticos.

-¿A usted no la llama, no le da argumentos?

-No tengo esa interlocución.

-¿Qué balance haría de la política antiterrorista de Zapatero?

-Hubo un momento en el que el presidente del Gobierno consideraba que a él todo le salía bien, y además había un entorno mediático que hablaba de él en términos casi sobrenaturales. En ese ambiente se dejó seducir por lo que Eguiguren le contó, y por lo que el secretario general del PSE consintió a Eguiguren. Confió de una forma exagerada en su suerte y en su propia capacidad táctica. Y en la ingeniería social.

-Si atendió a Eguiguren, Zapatero se abonó al final «dialogado», al del empate entre los demócratas y los terroristas.

-Desde luego, cuando desde la propia Fundación hablamos de que tenía que haber vencedores y vencidos no gustó porque la propia vicepresidenta del Gobierno dijo al día siguiente que no le agradaba ese tipo de terminología.

-Ahora se habla, como solución de emergencia, de pactos «antiBildu».

-A buenas horas mangas verdes. Ahora en los ayuntamientos Bildu tratará de imponer la violencia moral a todos los concejales que llevan tanto aguantado. Ojalá tengan fortaleza.

Por BLANCA TORQUEMADA Foto: ÁNGEL DE ANTONIO