El Gobierno diseña su última Fiesta Nacional para evitar los abucheos

El Gobierno diseña su última Fiesta Nacional para evitar los abucheos

La Familia Real presidirá el desfile y la recepción, en la que no habrá «besamanos»

ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS
Actualizado:

MADRID

La Familia Real al completo presidirá mañana los principales actos de la Fiesta Nacional, el desfile militar y la tradicional recepción en el Palacio Real, aunque el Gobierno ha querido darle un aire civil a la celebración de este año, en la que numerosos museos, palacios e instituciones se sumarán a la Fiesta con una jornada de puertas abiertas.

Una de las principales novedades de este 12 de octubre será la nueva localización del desfile militar, que transcurrirá entre las plazas de Atocha y de Colón, con la tribuna presidencial en Neptuno, y la instalación de pantallas en las calles para seguir el acto desde las que se pedirá respeto. Desde Defensa se asegura que este nuevo formato, que amplía en 600 metros el recorrido de los militares, no pretende evitar los tradicionales abucheos que vienen afeando el desfile desde 2005 y que el año pasado no respetaron los momentos más solemnes, como el homenaje a quienes dieron su vida por España. Dos años antes, en 2003, fue Rodríguez Zapatero quien no se levantó al paso de la bandera de EE.UU., hecho que también suscitó polémica.

Este año también se instalarán sillas en la tribuna presidencial para que Don Juan Carlos, convaleciente aún de las operaciones de rodilla y talón, pueda tomar asiento durante el desfile, que durará unos 40 minutos. Como es tradicional, la patrulla acrobática paracaidista abrirá la parada al lanzarse sobre Neptuno con la enseña nacional que se izará en el homenaje a la bandera. Agrupaciones motorizadas, acorazadas, a pie y a caballo participarán en la parada, en la que no faltará el desfile aéreo con la intervención del «Eurofighter».

Tras el acto militar, la Familia Real ofrecerá en el Palacio Real la tradicional recepción a las autoridades y a los representantes de los distintos sectores de la sociedad. La novedad es que no habrá un saludo individualizado en el Salón del Trono al millar de invitados, conocido coloquialmente como «besamanos», lo que solía prolongarse durante más de una hora. En esta ocasión, la Familia Real recibirá el saludo de las autoridades en el Salón Gasparini y después compartirá un vino con todos los asistentes.