Garzón, a un paso de ser juzgado por tercera vez, ahora por cohecho

El Supremo afirma que su salario por los cursos en Nueva York procedía del patrocinio que recibió por ser juez

MADRID Actualizado:

El magistrado del Tribunal Supremo Manuel Marchena ha terminado la instrucción de la causa abierta a Baltasar Garzón por el dinero recibido por dirigir dos cursos en la Universidad de Nueva York entre 2005 y 2006. Concluye que existen indicios de un delito de cohecho impropio, que se sanciona con pena de multa de 3 a 6 meses. En el auto, de 46 páginas, Marchena emplea términos muy duros y acusa al juez suspendido de la Audiencia Nacional de mezclar su condición de autoridad jurisdiccional —pese a que disfrutaba de una licencia de estudios—, con la de «exitoso gestor de fondos». El instructor dice que las cantidades cobradas por Garzón estaban relacionadas con ingresos efectuados por el Banco Santander, Endesa, Cepsa, Telefónica y BBVA.

En su resolución, Marchena da traslado a las partes para que formulen acusación o pidan el sobreseimiento. Con los informes en la mano, el instructor del Supremo podría abrir juicio oral y sentar a Garzón en el banquillo. Sería la tercera vez. La Fiscalía no ve delito, por lo que es probable que insista en el archivo de la causa; sólo acusará la acción popular, ejercida por los abogados José Luis Mazón y Antonio Panea. Marchena aprecia indicios de cohecho impropio porque Garzón era autoridad o funcionario público, que las dádivas o regalos fueron entregadas en su condición de juez y que ello implicó obtención de una ventaja o aprovechamiento personal o de un tercero.

Frente a los argumentos de la Fiscalía y de la defensa, que en varios escritos han puesto de manifiesto que Garzón no ejercía como juez en el momento de los hechos, Marchena afirma que «el período de tiempo de inactividad jurisdiccional no autoriza a aceptar dádivas» en consideración al cargo, puesto que en la vida de un juez «no existen paréntesis artificiales de impunidad». A su juicio, quienes respondieron a la solicitud de Garzón «sabían perfectamente quién era el requirente y cuál era su destino profesional. Y si hubiera alguna duda, ya se encargaba el imputado de recordárselo». Como prueba de ello cita la carta remitida por Garzón al presidente del Santander el 10 de junio de 2005, que encabezaba con un «querido Emilio» y firmaba «Baltasar Garzón Real. Magistrado-juez.Titular cátedra Rey Juan Carlos I».

«Reparto clandestino»

La obtención del patrocinio por el BBVA se ajusta a un esquema similar, según el auto. En este caso, Marchena relaciona la petición de fondos con la investigación de la causa que llevaba Garzón contra esta entidad y que «trajo como consecuencia la remodelación del organigrama» del banco, con la asunción de la presidencia por Francisco González tras la dimisión de Emilio Ybarra. Según Marchena, Garzón «contactó con el responsable de patrocinios del BBVA unos meses después de haber incoado una causa contra buena parte de sus anteriores directivos». Y lo hizo, reza el auto, cuando este procedimieto se hallaba aún en su juzgado, al que habría de reincorporarse tras su licencia de estudios. Obtuvo 200.000 dólares.

Por otra parte, Marchena subraya que existió un «reparto clandestino» del dinero de las subvenciones, aunque no tiene pruebas de ello. La mecánica habría sido su ingreso en «cuentas en el extranjero que no han sido identificadas o el abono de cantidades en metálico o a través de personas o sociedades instrumentales».