Falla el ensayo de la huelga

UGT y CC.OO. no logran una movilización masiva en su primera convocatoria contra la reforma laboral y piden «negociar» al Gobierno

MADRID Actualizado:

Si los sindicatos pretendían un exitoso ensayo ante la huelga general del 29-M, fallaron. Si perseguían exhibir «músculo» para forzar al Gobierno a una negociación, también fallaron. Si anhelaban enganchar al carro de UGT y CC.OO. a esa generación de «hijos pródigos» del 15 de mayo, fallaron aún más. Si convocándola un 11-M pretendían contribuir a la unión en el dolor de las víctimas, el fallo fue estrepitoso. Y es que las manifestaciones de ayer en las principales capitales españolas —con la habitual guerra de cifras sobre la afluencia— evidenciaron que los sindicatos han perdido el rédito del que un día se hicieron acreedores en la España de la Transición: a sus convocatorias, incluso en domingo mayoritariamente primaveral y soleado, solo acuden ya sus convencidos. En Madrid, según estimó la Policía Nacional, hubo 30.000; según los sindicatos, 500.000. Para los convocantes, el cómputo total de las manifestaciones celebradas en 60 ciudades fue de un millón y medio de asistentes.

Estuvieron los de carné, afiliación y garita sindical en el centro de trabajo respectivo. Ni acudieron en masa los jóvenes descontentos, ni los supuestos votantes del PP «engañados» por Rajoy. Del PSOE, la máxima representación fue Soraya Rodríguez, portavoz en el Congreso. Ni rastro de otros «reformadores laborales» como Valeriano Gómez o Alfredo Pérez Rubalcaba, algo que era de suponer.

No obstante, en el campo del contenido, la estrategia de los secretarios generales de UGT y CC.OO., Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, es clara. Arrancar algo al Gobierno («negociación») a cambio de desconvocar una huelga general que puede volverse sobre sus cabezas, tras lo visto ayer, cual efecto bumerán.

En sus discursos en la Puerta de Alcalá, donde finalizó la manifestación convocada en Madrid bajo el lema «No a la reforma laboral inútil e ineficaz, defiende tus derechos y los servicios públicos», Méndez y Toxo escenificaban esa estrategia con esta frase: «Si negocia, aún se puede desconvocar la huelga general del 29-M». El otro mensaje iba destinado a los ciudadanos, invitándoles a no acudir a su centro de trabajo el último jueves del mes: «Solo hay que tener miedo al propio miedo».

«Indignados» a Sol

Durante el discurso de los líderes sindicalistas, un grupo de manifestantes —«indignados»— decidieron escindirse y se desplazaron a la Puerta del Sol donde la Policía Nacional velaba por que los manifestantes no causaran disturbios. Sus consignas ya son conocidas: «Lo llaman democracia y no lo es» o «La lucha sigue, cueste lo que cueste». Era 11-M, con «M» de marzo, de dolor infinito en Atocha. Hace ocho años, a la misma hora de la manifestación de ayer, las colas de ciudadanos se agolpaban en los centros de donación de sangre. Ayer un minuto de silencio se guardó antes de las diatribas sindicales. Un minuto en dos horas de proclama sindical.