Exteriores ha gastado ya unos 60 millones en el alquiler de su sede

Cada año paga ocho millones por los edificios provisionales de Torres Ágora

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MADRID

Siete años después de abandonar el edificio de la Plaza del Marqués de Salamanca, el Ministerio de Asuntos Exteriores sigue sin contar con una sede definitiva. Mientras, ya ha desembolsado unos 60 millones de euros por el alquiler de los edificios de Torres Ágora, a donde se trasladó en 2004, y previsiblemente, se tendrán que seguir pagando 650.000 euros mensuales durante los próximos años a la Inmobiliaria Colonial, dueña de las torres.

La decisión de abandonar las instalaciones de la Plaza del Marqués de Salamanca fue de Ana Palacio cuando era titular de Exteriores, en el último Gobierno de Aznar. La razón del traslado, que se llevó a cabo a lo largo de 2004 y 2005, ya con un Gobierno socialista, fue el descubrimiento en algunas de sus plantas de contaminación por naftaleno, lo que provocó mareos y malestar a más de un centenar de trabajadores.

El lugar elegido no ha tenido nunca el beneplácito de la mayoría de los empleados del Ministerio, ya que se trata de dos torres, de 14 plantas cada una, ubicadas en la calle Serrano Galvache, al norte de Madrid, no muy bien comunicada. Por ello, el Ministerio tuvo que poner a disposición de los trabajadores unos autocares.

Los diplomáticos se han quejado de la escasa representatividad del edificio, insuficiente para alojar todas las dependencias del Ministerio. De hecho, aunque el grueso del departamento está en Torres Ágora, hay otras ocho o nueve sedes por todo Madrid.

La intención inicial era que el «exilio» durara de tres a cuatro años, y el ministro Miguel Ángel Moratinos se dispuso a encontrar una nueva sede. Moratinos, según fuentes diplomáticas, no era partidario de recuperar la de Marqués de Salamanca, porque decía que estaba en un barrio —el de Salamanca— «demasiado burgués» y porque el edificio tenía «connotaciones franquistas», ya que fue sede del Instituto Nacional de Industria, creado durante la dictadura. Así que el ministro orientó su búsqueda hacia dependencias de Defensa, pero no encontró una gran colaboración por parte del ministro de ese Departamento, José Bono.

Cada año, en la copa de Navidad con los funcionarios, Moratinos anunciaba una nueva sede. La última vez, en 2007, anunció que se trasladarían a la calle Raimundo Fernández Villaverde, a la que fue sede del Cuartel de Ingenieros del Ejército. Si el proyecto hubiera seguido adelante, la nueva sede estaría a punto de terminarse.

Mientras, las instalaciones de la plaza del Marques de Salamanca no se utilizan pero se mantiene un servicio de vigilancia. En 2010, en contestación a una pregunta del senador del PP Luis Peral, la actual ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, explicó que sólo se habían hecho una mínimas actuaciones para evitar su deterioro. En 2009, además, se hicieron obras para evitar desprendimientos. Todo apunta a que se podría volver al proyecto de sanear y reformar la antigua sede.

El coste de la operación de reforma, estaría entre 50 y 55 millones de euros, según las primeras estimaciones. Si el proyecto se hubiera comenzado después del traslado, Exteriores contaría ya con una sede definitiva renovada y las arcas del Estado se habrían ahorrado bastantes billones en alquileres.