Expulsan a siete disidentes cubanos por actitud conflictiva

Residían en un centro de acogida en Málaga, donde desafiaban las normas con amenazas

MADRID Actualizado:

Siete disidentes cubanos de una misma familia fueron expulsados el martes del centro de acogida en el que permanecían en Málaga. El motivo, según explicó ayer la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), responsable de las instalaciones, son las agresiones entre ellos, las amenazas al personal de la ONG y su permanente oposición a la normativa.

Se trata del ex preso Carlos Martín Gómez y seis familiares que llegaron a España en abril junto a más de doscientas personas, 36 de ellas disidentes del régimen de Fidel Castro, que fueron liberados gracias a un acuerdo entre el Gobierno y la Iglesia cubana con el Ejecutivo de Zapatero.

«El pasado día 24, estas personas adoptaron nuevamente una actitud de confrontación abandonando sus habitaciones, sacando todas sus maletas y bultos al patio de uso común y manifestando una huelga de hambre», señaló CEAR en un comunicado.

Martín, su hijo, su hermana Sabina y el marido y el hijo de ésta habían iniciado hace una semana la huelga porque, según manifestaron a Efe, están cansados de «mentiras y de vivir en condiciones infrahumanas». «El polvo nos mata, hay muchas palomas enfermas y los cuartos son muy chiquitos», indicó Sabina, que protestaba también por la alimentación o por la falta de intimidad. El director del centro, José Manuel Mochon, reconoció ciertas incomodidades por la ejecución de unas obras y el fuerte calor.

CEAR aseguró que los expulsados «han mantenido continuos conflictos entre ellos, que llegaron a la agresión física», motivo por el que fueron redistribuidos en habitaciones «en base a sus demandas». Los responsables del centro, por el que han pasado otros 78 cubanos excarcelados, criticaron que el grupo incumplía las normas de convivencia: introdujeron alcohol y exhibieron armas en el patio, hechos por los que habían sido apercibidos.

Denuncias previas

Además, afirmaron, «la dirección se vio obligada a denunciar la aparición de dos vídeos en Internet», a pesar de que está prohibido grabar en las instalaciones para «salvaguardar la privacidad» de los residentes. «Han mostrado una falta de compromiso al abandonar los cursos formativos y al rechazar el trabajo de los profesionales dedicados a ayudarles», prosiguió CEAR, que expuso que la actitud de la familia «se ha limitado a reivindicar actuaciones y prestaciones más allá de las establecidas en el programa».

«Quiero que se den las condiciones de vida que se me ofrecieron al salir de Cuba», declaró Sabina, que criticó, asimismo, las dificultades para encontrar un piso en alquiler al proceder de un centro de refugiados. Ahora se desconoce cuál será su destino.