«Más Europa, junto a Berlín»

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Ignacio Torreblanca

Analista. Dtor ECFR Madrid

. Situar la política exterior al servicio del gran objetivo nacional que sólo puede ser el crecimiento económico y la creación de empleo; y ello poniendo un especial énfasis en la dimensión internacional de nuestras empresas, en el incremento de nuestras relaciones comerciales y en el intercambio de inversiones con las potencias emergentes, llamadas BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

2. Una Europa doméstica. Concebir la política europea como nuestra propia política interior. Ser fuertes en Europa implica acción frente a la resignación, cumplir los compromisos acordados para estar en la primera división del euro y ser proactivos en la presentación de propuestas para volver a ser «los europeos serios del sur». Pero para poder ser fuertes en Europa es necesario ser fuertes en España, lo que significa, tanto recuperación económica, como recuperación de España, como un país unido en torno a un gran proyecto común. Que España sea parte de la solución y no como una parte del problema.

3. El Atlántico. Restablecer el vínculo Trasatlántico, tan debilitado estos últimos años y crear un nuevo partenariado con Iberoamérica, repensando el papel de las Cumbres.

4. El Mediterráneo. Fortalecer, al través de la UE, la Unión para el Mediterráneo, contribuyendo a afianzar la democracia en su ribera sur y a articular una estructura de seguridad europea.

5. Desarrollo. Ser activos y no meros convidados de piedra en los foros multilaterales y fortalecer asílos mecanismos de ayuda y cooperación al desarrollo, contribuyendo a la erradicación de la pobreza y de la exclusión social, en Europa y en el mundo.

1. Interés. Una identificación de nuestros intereses nacionales, mediante el análisis riguroso y continuado de la realidad española y del mundo que la rodea.

2. Coherencia entre los medios y los fines, en el diseño y en la posterior ejecución, de las acciones encuadradas en la política exterior.

3. Profesionalización. Al igual que en los demás ámbitos de gobierno, una profesionalidad en la administración de las políticas que tengan una relevancia exterior.

4. Explicación. La recuperación de un discurso realista y responsable en la explicación para la opinión pública de la diplomacia española.

1. Berlín. Dada la prioridad absoluta de recomponer el marco europeo, lo primero es salir disparado a Berlín. Partimos de una relación que, por prejuicios, no se ha cultivado. Hay que conseguir de Merkel no sólo ayuda en las reformas sino también su oxígeno político para actuar en Europa: que tanto España como Merkel se identifiquen en un mismo proyecto político de hacer más Europa.

2. Imagen. Si el tablero de la acción exterior tiene sus patas en la diplomacia, la defensa, la economía y el desarrollo, reconstruir la base económica es imprescindible para las otras tres. El deterioro de la imagen de España ha sido cualitativo —y se resiente— y cuantitativo —menos recursos—. Hoy la política exterior es casi geo-economía y si ésta flaquea se complica todo, así que esta combinación es lo primero.

3. Sinergia. La virtud de la crisis es que va a obligar a racionalizar cómo interactúan diplomacia, defensa y desarrollo. El servicio exterior no se ha reformado, esperando que lo hiciera Bruselas; habrá que pensar el propio mapa, cómo actuar con menos dinero, coordinándose con otros europeos.

4. Deshipotecar la defensa. En época de vacas gordas cierta lógica industrial nos ha hipotecado en proyectos, no se sabe cómo ni para qué. Ahora habrá que aprender a decir, como los británicos: «qué hago y con quién». Por ejemplo, decidir si España se me suma al triángulo Weimar...

4. Desarrollo político. Se va a recortar la ayuda al desarrollo pero habría que hacerlo inteligentemente y aquí los británicos marcan de nuevo el camino: han consignado más presupuesto para una ayuda con orientación política, esto es, ser más operativo donde estás implicado; e intervenir antes, en vez de después, que es más barato.

1. UE. Situarse como sea en el núcleo duro, el eje francoalemán, evitando que Italia ocupe el puesto. Ser imaginativo, proponer, no quedarse en recibir. Hace falta más Europa, no menos.

2. Latinoamérica. Déjarse de aproximaciones ideológicas y retórica paternalista. El continente es muy diverso. Ir caso por caso.

3. Magreb. La frontera sur de España ha cambiado por completo. Preservar los intereses propios, considerando la realidad de gobiernos islamistas votados en las urnas.

4. Diplomacia. Desarrollar un servicio diplomático a la altura y dejar de sumarse a iniciativas demasiado vagas y ambiciosas en las que España no tiene ningún papel.