Detenido un sicario, cabecilla de una nueva «oficina de cobros»

Pagó mil euros a una española por casarse con él y así obtener el permiso de residencia

CRUZ MORCILLO
MADRID Actualizado:

«Celemín» llevaba una vida más que discreta. Pisos de alquiler, cambios frecuentes, coches de gama media y nada de relaciones más allá de su círculo cerrado de colombianos. Así ha logrado esquivar a la Policía que tenía información de que estaba refugiado en Madrid, pero no con su verdadera identidad.

Hace unos días, los agentes de la Brigada de Crimen Organizado lo arrestaron en un taller de coches de Arganda del Rey, que solía frecuentar. Ya lo habían tenido a tiro hace meses, pero logró darles esquinazo dado que la orden internacional de detención cursada por Colombia no había llegado todavía. En esa época vivía en un piso de la zona de Arturo Soria, con otro sicario.

Ambos son miembros de «Los Rastrojos», un grupo que forma parte del cartel del Norte del Valle, y a los que se acusa de haber asesinado a un centenar de personas la pasada década.

«Celemín» tenía la misión de montar una nueva «oficina de cobros» en la ciudad para ajustar cuentas, cobrar deudas y, por supuesto, mover la cocaína que se pusiera a su alcance, un tráfico a media escala en el que siempre acaban inmersos este tipo de personajes.

Llevaba en nuestro país varios años, donde entró con un pasaporte falsificado a nombre de un ciudadano venezolano. Para rizar el rizo, conseguir papeles y enmascarar aún más su verdadera identidad se casó con una española en un matrimonio de conveniencia, que le costó mil euros, según explicó a los agentes que lo detuvieron. Después nunca más volvió a tener contacto con ella, pero ese enlace blanco le permitió acceder al permiso de residencia por la puerta más rápida y eficaz.

El arresto de «Celemín» forma parte de la operación «Alianza», un proyecto a medias con los agentes colombianos en busca de sicarios afincados en España. «Muchos se han refugiado aquí: unos con nombre falso y otros con su verdadera identidad. Y no están precisamente de retiro», señalan los investigadores.

Refugio de asesinos

Este sicario no está al nivel de «Pollo» o «Ronco», detenidos en Valencia y auténticos jefes de sendas «oficinas de cobros», pero sí justo un peldaño por debajo. La tortura, el secuestro, la extorsión y el asesinato forman parte del ideario vital de este tipo de delincuentes. La oficina más tétrica desmantelada hasta ahora fue la del ácido, liderada por «Pampo» y vinculada al mismo cartel que la de «Celemín». Sus responsables disolvieron en un bidón de ácido sulfúrico a un compatriota en Navalcarnero.