El 15-M cierra el paso a Zapatero
Zapatero y Bono - JAIME GARCÍA

El 15-M cierra el paso a Zapatero

La concentración de «indignados» provocó que el presidente llegara tarde al que pudo ser su último Pleno

MADRID Actualizado:

José Luis Rodríguez Zapaterollegó ayer tarde al que podría ser su último Pleno como presidente del Gobierno. Los indignados del 15-M, amotinados en los alrededores del Congreso de los Diputados, se empeñaron en colarse en lo que ha podido ser el epílogo de una historia política, que se va a refrendar con un puñado de ciudadanos indignados intentando cerrarle el paso a su presidente. La «cápsula de seguridad» que rodea a Zapatero buscó un coladero para que pudiera pasar la comitiva, amagó entre introducirlo por una puerta u otra, y en esa duda pasaron los minutos.

El presidente del Senado, Javier Rojo, que no quiso perderse el debate y esperaba al presidente en el patio del Congreso, para no ser menos que José Bono, que buscaba, y encontró, la foto de la posible despedida, tuvo que subirse a la tribuna. Pasaban los minutos y la propia ministra de Economía, Elena Salgado, se vió obligada a acercarse al escaño del líder de la oposición, Mariano Rajoy, posiblemente para comunicarle que la «espantá» no iba a producirse.

Cinco minutos más tarde de la hora prevista para el inicio de la sesión, a las once menos veinte, llegaba el presidente. Allí estaba José Bono, buscando quizás su último minuto de gloria con Zapatero, y no lo desaprovechó. Entraron en el hemiciclo, junto al portavoz socialista, José Antonio Alonso, y al finalizar el Pleno, José Bono volvió al escaño de Zapatero para recogerlo y llevárselo a su despacho, antes, el sucesor, Alfredo Pérez Rubalcaba, se había acercado para felicitarle por su intervención: «Me ha gustado mucho la réplica», le dijo. En esta ocasión, no hubo declaraciones como aquellas en las que Bono, después de otra reunión rápida con Zapatero en su despacho, aseguró que «hemos hablado de lo que ustedes creen que hemos hablado». Quizás ya todo está hablado.

Por el pasillo de los pasos perdidos, las conversaciones giraban sobre un posible adelanto electoral. «No se ve ambiente de despedida...en principio», comentaba un destacado socialista, mientras que en el ambiente quedaba la reflexión de un diputado sobre que a los ministerios todavía no le han pedido un papel para hacer los presupuestos, señal inequívoca de que puede haber adelanto electoral.

El que ha podido ser el último Pleno de Zapatero en el Congreso, terminó con una paradoja. Mientras que el presidente tuvo que llegar al Parlamento esquivando los abucheos de los ciudadanos; el líder de la oposición se atrevió a salir andando del edificio del Congreso a pecho descubierto y junto a su fiel escudera, Soraya Saáenz de Santamaría, se fue a comer con algunos miembros de su grupo parlamentario.