La caída de los símbolos socialistas
El hasta ahora alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, junto al ex presidente de la Generalitat, José Montilla - EFE

La caída de los símbolos socialistas

Los socialistas han visto con asombro cómo la sangría también ha afectado a muchos de sus feudos tradicionales. La derrota, así, se hizo más dolorosa

P. MUÑOZ
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Barcelona, Sevilla, La Coruña, San Sebastián, Gijón... Ciudades en algunos casos con decenas de años de gobierno de izquierda y que sin embargo el pasado domingo cambiaron el sentido de su voto, en beneficio, en la mayor parte de los casos, del PP. Sin duda, son ellas el mejor exponente de la magnitud del desastre del PSOE. Ni siquiera León, la ciudad del jefe del Ejecutivo, a la que según ha anunciado volverá para quedarse cuando salga de La Moncloa, pudo salvarse de una quema cuya causa principal hay que buscarla en el deterioro de la «marca Zapatero». Esta es la crónica de la caída de los símbolos del poder municipal socialista.

Barcelona: CiU alcanza su «tierra prometida»

Era, sin duda, la pieza más codiciada por CiU, la joya de la corona que desde hacía más de 30 años intentaba arrebatar a los socialistas. La Ciudad Condal no sólo es la capital de Cataluña; también es el pulmón económico y cultural de la comunidad, el único feudo que les quedaba a los nacionalistas para tener un poder ya casi total en su territorio. Xavier Trias se benefició del «efecto Mas», claro; pero sobre todo de la extrema debilidad del PSC, cuyo candidato y alcalde, Jordi Hereu, tuvo que afrontar la campaña prácticamente en solitario, tras superar unas primarias en las que no contaba con el favor del aparato. No obstante, la felicidad de Trias sólo es relativa. Si no quiere pactar con sus tradicionales enemigos socialistas o con la izquierda más radical de ERC o los ecocomunistas de ICV, tendrá que hacerlo con el líder de los populares, Alberto Fernández, que con sus ocho concejales ha convertido a su partido en la llave de la gobernabilidad.

San Sebastián: Elorza, contra las cuerdas

Odón Elorza, uno de los versos sueltos del PSE por sus muestras de «comprensión» con la izquierda abertzale, no está en condiciones de garantizarse su continuidad como alcalde tras veinte años en el poder. La irrupción de Bildu (ocho concejales) gracias al TC, que tan contento le puso en su momento, amenaza ahora con relegarle a la oposición. Ya no es primera fuerza política, pues se quedó en siete escaños tras perder cuatro de los que tenía, y esta vez la suma con el PP (6, los mismos que en 2007), no llegan a la mayoría absoluta. La incógnita; lo que hará el PNV, que cuenta con los mismos apoyos que el PP.

La Coruña: Corrupción, otra vez

Qué lejos quedan los tiempos en los que el socialista Francisco Vázquez, futuro Defensor del Pueblo si su propio partido no se lo impide, era imbatible en la ciudad herculina. El pasado domingo, el alcalde y candidato del PSOE, Javier Losada, perdió la Alcaldía a manos del popular Carlos Negreira tras perder tres concejales de los once que tenía. A sus aliados del BNG no le fueron mucho mejor las cosas, al perder dos escaños, hasta quedarse en cuatro. ¿La explicación? Otra vez las sospechas de corrupción, en esta ocasión el escándalo del «dedazo» en el que está implicado la máxima autoridad municipal, fue decisivo.

Gijón: Fin de la hegemonía de la izquierda

Gijón vivió otro de los vuelcos significativos. Ciudad con muchos años de gobierno socialista, ahora ve cómo la Alcaldía está al alcance del centro derecha. Es cierto que el PP se dio un buen batacazo (perdió siete de las doce concejalías), pero no lo es menos que ese resultado se explica por la irrupción imparable del Foro Asturias de Francisco Álvarez Cascos, que alcanzó nueve. La suma de ambas formaciones llega a la mayoría absoluta. El PSOE, con su candidato Santiago Martínez Argüelles, fue la lista más votada, pero perdió tres concejales e IU ganó uno, insuficiente para poder formar un gobierno de izquierda.

Sevilla: El canto del cisne de Griñán

Lo ocurrido es Andalucía en general, y en la capital hispalense en particular, deja poco margen a la duda: el poder socialista en la Comunidad, con José Antonio Griñán a la cabeza, está en fase terminal. Lo sucedido en Sevilla es particularmente doloroso para el PSOE: el candidato Juan Espadas perdió cuatro concejalías (de 15 a 11), mientras que el PP de Juan Ignacio Zoido ganó cinco, hasta llegar a la veintena, lo que le da una mayoría absoluta clara. En descargo de Espadas, hay que señalar que los resultados con un Monteseirín tocado por los escándalos, no habrían sido mejores.

León: No fue profeta en su tierra

José Luis Rodríguez Zapatero no consiguió convencer a sus paisanos, que de forma mayoritaria votaron al candidato del Partido Popular. El batacazo del PSOE en esta ciudad fue muy notable. Su candidato perdió más de 10 puntos porcentuales de voto y cayó de los 13 a los 10 concejales. Los populares recogieron buena parte de ese voto (crecieron 9 puntos) y llegaron a los 14 escaños que les proporcionan la mayoría absoluta. El nuevo alcalde de Zapatero será del PP. Como en Madrid.

Zaragoza: Belloch depende de la izquierda más radical

Juan Alberto Belloch, el alcalde socialista de la Expo de Zaragoza, tampoco ha salido bien librad. Perdió los tres concejales que ganó el PP (ahora primera fuerza) y depende de la Chunta Aragonesista e IU para gobernar.

Córdoba: «Sandokán» supera al PSOE

Aunque no es una plaza socialista, sino de Izquierda Unida, lo sucedido en esta ciudad andaluza también es significativo. Lo es por la mayoría absoluta del PP, por el desplome de IU y por los resultados de la formación de Rafael Gómez, el empresario «Sandokán» implicado en la «Malaya», segunda fuerza política de la ciudad.