El cabecilla etarra «Txomin» cayó de un tejado cuando colocaba una antena
Domingo Iturbe, «Txomin», dirigió la ETA más sanguinaria
LE ACOMPAÑABAN OTROS ETARRAS

El cabecilla etarra «Txomin» cayó de un tejado cuando colocaba una antena

Le acompañaban otros etarras

ABC
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La «Euskal Memoria» que la «izquierda abertzale» ha elaborado como base para el documento que ultima sobre «todas las víctimas del conflicto» considera que la causa de la muerte del entonces máximo dirigente de ETA, Domingo Iturbe Abasolo, «Txomin», fue un «accidente doméstico». Equiparable a las circunstancias que rodearon las matanzas de Hipercor,o las perpetradas en las casas cuartel de Zaragoza, Vic...

El 27 de febrero de1987 «Txomin», junto a otros etarras como «Carmen» o «Makario», se encontraba en Argel, disfrutando de un trato a favor por parte de las autoridades magrebíes, pese a que tenían causas pendientes con la Justicia española, algunas por asesinato. Su «exilio de oro» obedecía a que iban a representar a ETA en unas negociaciones con el Gobierno felipista. El ejecutivo argelino tardó varios días en informar de la muerte de «Txomin» que, según su versión oficial, había ocurrido tras caerse del tejado de un chalé en el que se hospedaban, y en el que intentaba colocar una antena de televisión.

Las circunstancias de su muerte no fueron suficientemente aclaradas, pese a que el hecho de que en ese momento se encontrara junto a «Makario» y «Belén», exponentes del sector más duro, poco favorable a la negociación, alimentaban las sospechas. Pero antes de su captura, en 1986, «Txomin» dirigió la ETA de los «años de plomo», el periodo más sanguinario —1980 arrojó un centenar de muertos—y eso que la banda aún no se había estrenado con el coche bomba.

Azkoiti engañó con la negociación

José Luis Arrieta Zubimendi, «Azkoiti», fue «tesorero» de ETA hasta su detención, en 1986, tras descubrirse la contabilidad ocultada en la fábrica Sokoa, de Hendaya, donde también había un arsenal con dos misiles tierra aire Y como tal custodiaba la nómina de empresarios que pagaban el «impuesto revolucionario». Pese a que la Audiencia Nacional le reclamaba por varias causas, algunas por asesinato, quedó en libertad mediante un acuerdo de las autoridades de Francia y España. Ello para abrir una nueva negociación denominada «vía Azkoitia». Arrieta fue dando largas para engañar y de esta manera logró huir. Finalmente fue localizado, pero no se le detuvo por su grave enfermedad que le causó la muerte el 19 de julio de 2001.

«Pelopintxo» falleció de un cáncer

Sabino Euba Zenarruzabeitia, «Pelopintxo», murió en agosto de 2007 en su pueblo natal de Amorebieta, en Vizcaya, a donde pudo regresar al final de su vida, pese a que fue máximo responsable de finanzas de ETA desde 1986 hasta, al menos, 1992. Había sustituido, precisamente, a «Azkoiti». Y como tal se ocupó de blanquear el sucio dinero que la banda obtenía de la extorsión, invirtiéndolo en empresas tapadera. Algunas aún se mantienen operativas al día de hoy. Y es que se llevó a la tumba algunos de los mejores secretos guardados por la organización criminal. «Pelopintxo» falleció como consecuencia de un cáncer, rodeado de sus familiares. Pues bien, la «Euskal Memoria» considera que el «responsable» del óbito fue «el exilio».

Causa del óbito, infarto

Iñasia Zelarain, vecina de San Sebastián, murió de un infarto por «la impresión que le produjo la detención de su hijo», el 6 de octubre de 1984, según consta en el listado de la «Euskal Memoria». También se contabiliza el fallecimiento, en abril de 1974, de Frantziska Saizar, vecina de Ondárroa, por «la impresión de terror» que le supuso la intervención de la Guardia Civil en otra intervención contra ETA. Una impresión equiparable a la que tuvieron, por ejemplo, los agentes de la Benemérita destinados en la casa cuartel de Vic que vieron morir a sus hijos tras el atentado de la banda.

Como víctimas del «conflicto» se incluyen a las 17 personas que han perdido la vida en la carretera cuando iban a visitar a sus familiares o amigos presos, según las cifras que maneja el colectivo «Etxerat». Se cita la «dispersión» —y la política penitenciaria del Estado enmarcada en la lucha antiterrorista— como «responsable» de estas muertes, sin importar si el siniestro pudo deberse a la imprudencia del conductor, como se ha dado el caso. El apartado «accidentes» se refiere a quienes manipulaban explosivos (57).

Porrazos, pelotazos, caídas y contusiones

Entre los 1.158 heridos contabilizados en las filas de ETA-Batasuna durante más de cincuenta años de «conflicto armado» figuran personas que han sufrido contusiones, traumatismos, fracturas, ataques de ansiedad o fractura de pelvis. Equiparable, por ejemplo, a las amputaciones que sufrieron Irene Villa, su madre y tantos inocentes afectados de por vida.

Por ejemplo, la «izquierda abertzale» reclama memoria y dignidad para Rosa González, que sufrió «contusión cervical» durante su detención. También para Ignacio Lizoain, con «traumatismo» tras sufrir el impacto de un pelotazo de goma. O para Imanol Aizkoreta y Gregorio Sánchez, que entre otros padecieron «contusión cevera». La «Euskal Memoria» no se olvida de Iñaki Palmou por las «fracturas» tras un «atropello». Rememora también a Pedro Guinea, que padeció una «angina de pecho impresionado por una detención». No podía faltar Iñaki Bilbao, con «traumatismo» tras caer al suelo durante su arresto. A Maider Pascual le dieron unos puntos y también está en la lista, como María Murgoitio, que sufrió «fractura de pelvis» en una «carga policial». Noé López hizo méritos por un «ataque de ansiedad».

«Exilio» en Cabo verde

En el apartado de «víctimas del exilio» se contabilizan varias muertes en Cabo Verde, como la del etarra Juan Ramón Aramburu, quien murió ahogado, arrastrado por la corriente mientras se bañaba en el mar con otros «deportados» . Ocurrió en agosto de 1989 en la isla de San Vicente. En julio de 1999 un accidente de aviacion en el archipiélago caboverdiano se cobró la vida de un niño de 3 años, hijo del etarra Emilio Martinez de Marigorta, a quien se le imputan dos crímenes. En el aparato siniestrado viajaban también dos cuñadas y dos sobrinas. Se incluye en el listado a otro etarra muerto ahogado.