Bono irrumpe en la pugna y exige un PSOE más «español» frente a Chacón y Griñán

La pelea de liderazgo abre paso a un debate sobre el modelo de partido tras la debacle del 20-N

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GABRIEL SANZ

MADRID

A cuarenta y ocho horas de una reunión crucial del Comité Federal del PSOE en la que Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón van a comprobar con qué apoyos orgánicos cuenta cada uno para liderar el partido, el silencio de ambos ha propiciado que no solo se hable de liderazgo sino de modelo de partido.

Lo hizo ayer el todavía presidente del Congreso, José Bono, en sus primeras declaraciones tras la debacle el domingo, advirtiendo de que ahora es momento de «profunda reflexión» para los socialistas, en el que resultará más importante decidir «qué partido» quieren los socialistas y no tanto quién lo dirigirá. De hecho, Bono eludió expresamente apoyar a Rubalcaba, aunque sí tiene claro que el PSOE debe volver a jugar «a la grande», a defender España y sus «ciudadanos», y no «a la chica, a los territorios». Su juego de palabras fue interpretado en el PSOE como un rechazo explícito a seguir con el proyecto federalista de Zapatero que pudiera encabezar la «chica» Chacón, apoyada, entre otros por el todavía secretario general en Castilla-La Mancha, José María Barreda. Bono ve con buenos ojos el salto a la política nacional del alcalde de Toledo, Emiliano García-Paje, defensor de ese proyecto «renacionalizador» del PSOE porque cree que las causas de la derrota no hay que buscarlas solo en la crisis económica. El millón largo de votantes que ha logrado UPyD, y los 800.000 que se han pasado del PSOE al PP no lo han hecho solo por la crisis, se argumentan desde ese ámbito, sino por una política territorial contraria a la historia de lo que era el PSOE.

De inmediato, el secretario general de los socialistas andaluces, José Antonio Griñán, replicó a Bono y , de paso, matizó la interpretación de unas afirmaciones suyas el día anterior como apoyo explícito a Rubalcaba para ser secretario general. Cree Griñán que no hay que «ultraponer» España a sus territorios, como hace Bono, porque «todos los que estamos en una u otra región lo que defendemos es el valor de España». «No hay España sin territorios, sin regiones, ni sin andaluces, catalanes, vascos o madrileños», insistió en su guiño federalista, interpretado ahora como un guiño a Chacón.

Crece la rebelión interna

El líder de la federación andaluza, que volverá a ser la delegación más numerosa en el 38 Congreso, señaló que cuando concluya «todos estaremos detrás del secretario o secretaria general» que resulte elegido. Es «prematuro», insistió, hablar de apoyos porque Rubalcaba y Chacón guardan un riguroso silencio sobre sus planes. De hecho, no revelarán sus intenciones reales hasta haber medido con certeza sus posibles apoyos, para lo que mantienen discretos pero constantes sondeos durante estos días.

De hecho, dos horas antes, su antecesor, Manuel Chaves, se había permitido interpretarle en ese mismo sentido al advertir, en TVE, que los elogios de Griñán a Rubalcaba del martes no eran «un apoyo» para que sea secretario general. No hay una «decisión formal» de la importante federación andaluza, la anfitriona del Congreso en Sevilla. Al presidentedel partido, que quiere seguir siéndolo tras la cita congresual, matizó, le «gustaría» que Rubalcaba se presentara a la sercretaría general, pero con «más candidatos». Chaves es consciente del malestar de las bases, que va a hacer muy difícil a los «barones» nacionales y territoriales del partido poder «cocinar» el 38 congreso, ya sea a favor de Rubalcaba o de Chacón.

Enfrente tiene el llamamiento en favor de unas primarias que hicieron Tomás Gómez y José Borrell, apoyado ya en 700 firmas de militantes en varias plataformas de Internet. A esta petición de una primarias transparentes se sumaron ayer el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, y la ex diputada Marta Gastón.

El portavoz de Izquierda Socialista en el Comité Federal, Juan Antonio Barrio de Penagos, anunció que el sábado pedirá «un proyecto renovado» encabezado «por una persona nueva», para dar a entender a los ciudadanos que el PSOE ha entendido el mensaje de las urnas el 20-N. Rubalcaba guarda silencio y la incógnita es qué va a hacer Chacón, pues sus partidarios temen que, sin alternativa, la sucesión sea un «paseo militar» para Rubalcaba.