El PP ataca a Rubalcaba por la economía, su flanco más débil
Alfredo Pérez Rubalcaba, en el Congreso - IGNACIO GIL

El PP ataca a Rubalcaba por la economía, su flanco más débil

La portavoz del Grupo Popular centra todas sus preguntas en la crisis y el paro

MADRID Actualizado:

Desde que José Luis Rodríguez Zapatero subió en el escalafón del Gobierno a Alfredo Pérez Rubalcaba al nombrarle, en octubre de 2010, vicepresidente primero además de ministro del Interior, el Grupo Popular en el Congreso redobló su ataque contra el «número dos» del Ejecutivo en dos frentes: el «caso Faisán» y, a partir de ese momento, la crisis económica, uno de sus puntos débiles, como se ve semana tras semana en el Congreso. Rubalcaba intenta compensar su flanco más descubierto con el escudo de una habilidad parlamentaria que todos reconocen en la Carrera de San Jerónimo, lo que no ha impedido que la portavoz del principal grupo de la oposición, Soraya Sáenz de Santamaría, haya dedicado todos sus rifirrafes semanales a la crisis económica y el paro.

El PP ha hecho oposición prácticamente en solitario al vicepresidente primero en el Congreso, ante la pasividad del resto de los grupos. Sólo Rosa Díez (UPyD) le hizo una pregunta aislada en marzo sobre el «freno» que suponía este Gobierno para España.

Sáenz de Santamaría le dio la bienvenida en el Pleno el 27 de octubre, pocos días después de su nombramiento, con una cuestión sobre los planes del Ejecutivo respecto a la congelación de pensiones. «Vamos a aplicar la ley», contestó Rubalcaba. En seguida se comprobó que el nuevo «número dos» de Zapatero no tenía la más mínima intención de mover ni un milímetro la política del Ejecutivo, que había derivado en el mayor «tijeretazo» social de la democracia y en una cifra récord de paro. «Más de lo mismo por los mismos: las mismas respuestas, las mismas políticas y los mismos fracasos», constató la portavoz del PP.

Becas contra paro

En la última sesión de control, Santamaría restregó en la cara de Rubalcaba las cifras de la crisis: «Cinco millones de personas en paro, un millón de jóvenes sin empleo, cinco millones de pensionistas con la jubilación congelada, tres millones de empleados públicos con su sueldo recortado, y todos, 47 millones de españoles, pagando más impuestos por una peor gestión. ¿Tiene el Gobierno alguna responsabilidad en la crisis social?». Rubalcaba, a quien no le faltan armas parlamentarias, recurrió en su respuesta a una medida que había aprobado el Gobierno el viernes anterior, dos días antes de las elecciones del 22 de mayo: «El viernes aprobamos una nueva convocatoria de becas. Es la más importante que ha habido nunca en España. Son 1.300 millones de euros, un 5 por ciento más».

Frente a los ataques de la oposición por la gestión del Gobierno en la crisis económica, el «argumentario» de Rubalcaba consiste en culpar al PP de haber dejado «solo» al Ejecutivo a la hora de aprobar reformas necesarias, y en criticar a los populares, y en concreto a su líder, Mariano Rajoy, por quedarse en la «tumbona», mientras los socialistas «trabajan» por España. A esto añade una defensa cerrada de todas y cada una de las medidas adoptadas por el Gobierno (sobre todo el Plan E y la reforma laboral, que según él han servido para crear empleo) y afirmaciones indiscutibles, de este tenor: «El paro juvenil es sin duda el mayor problema de nuestros jóvenes». O de éste: «Compartimos que el desempleo es el primer problema de los españoles. Trabajamos para reactivar la economía y que esa reactivación se traduzca en empleo». Pero en sus respuestas, Rubalcaba no ahonda nunca en los problemas económicos, ni tampoco en las posibles soluciones. Prefiere el regate corto, el cuerpo a cuerpo, y por supuesto la zancadilla al contrario, que él controla como nadie en el Parlamento, para regocijo de los suyos y desesperación del contrario.

«Perfecto zapaterista»

«Sólo el señor Rubalcaba es capaz de decir al mismo tiempo y en la misma frase que estamos en el peor momento y saliendo de la crisis», comentó Sáenz de Santamaría en otro Pleno, cuando Rubalcaba se escurría y dejaba sin contestar la enésima pregunta sobre la crisis económica. Desde el principio, cuando el vicepresidente primero se perfilaba ya como posible sucesor de Zapatero, el PP ha tratado de demostrar que Rubalcaba es tan responsable de la crisis económica en España y de la dramática tasa de paro como su jefe de filas: «Hoy no contesta y practica por completo el manual del perfecto zapaterista: negación de la realidad, incompetencia para hacerle frente y huida de toda responsabilidad». «Señor Rubalcaba, cada vez se parece más a José Luis Rodríguez Zapatero», le dijo otro día su adversaria parlamentaria: «Lo que dice el portavoz del Gobierno por la mañana lo desmienten los datos del mismo Gobierno por la tarde. Se fue a Palma a decir que el PSOE estaba venciendo el paro y menos de 24 horas después el ministro de Trabajo publica las cifras de paro más altas de toda la historia».

Y como buen «zapaterista», Rubalcaba siempre ha hecho gala del mismo optimismo que el presidente del Gobierno sobre la salida de la crisis, y ha defendido también los bandazos de criterios y previsiones porque las circunstancias, como arguyó una mañana Zapatero, van cambiando: «Debe ser usted la única del mundo que no se ha enterado de que han subido el petróleo y los tipos de interés», le espetó a Santamaría cuando ésta le preguntó por el empeoramiento de las perspectivas económicas.

En un alarde de optimismo, Rubalcaba proclamó que «habrá crecimiento económico y habrá creación neta de empleo, es decir habremos salido de la crisis económica en 2011. Esas previsiones demuestran que el Gobierno ha hecho sus deberes».

«Señor Rubalcaba, del caso Faisán sabe usted mucho y dice poco, a ver si de economía, que sabe usted muy poco, dice algo más», concluyó por fin la portavoz del Grupo Popular.