Zapatero regresa persuadido de que el conflicto árabe-israelí «es solucionable»

GABRIEL SANZ | MARJAYOUN (LÍBANO)
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Rodríguez Zapatero volvió anoche a España convencido de que el conflicto árabe-israelí es «solucionable» y el final está más cerca de conseguirse que en otras ocasiones. El presidente del Gobierno no quiso finalizar su primera gira por Oriente Próximo sin conocer los asentamientos judíos en Cisjordania. Y para ello cambio de planes por la mañana: en lugar de viajar en avión de Jerusalén a Amán (Jordania), para entrevistarse con el Rey Abdalá, se trasladó por carretera, atravesando el desierto de Judea, el valle del Jordán y el paso de Allenby. Tras recorrer los 120 kilómetros, la mayor parte desérticos, llegó a Amman para informar a Abdalá de sus gestiones en Siria, Israel y Cisjordania. Zapatero le hizo llegar un mensaje de afecto de Don Juan Carlos y luego, ya en avión, marchó al Líbano a visitar a las tropas españolas desplegadas en Marjayoun. Allí, no obstante, reconoció que hay dificultades para conseguir la paz después de 60 años. Zapatero dijo haber constatado que los palestinos tienen la impresión de que conforme pasa el tiempo Israel consolida sus posiciones. De hecho, se declaró muy impresionado por los más de 700.000 colonos asentados en la zona que atravesó por la mañana.

El dato que afecta a los israelíes tiene que ver con su primer ministro, Benjamín Netanyahu, que lo es por segunda vez y «uno no se presenta otra vez a esto si no es para acabar con esa situación». Cree el jefe del Ejecutivo que la clave está en la determinación de la Administración de Obama. «La palanca está en manos de EE.UU.», dijo de forma gráfica.

Zapatero volvió a referirse a las críticas de antisemitismo que se lanzan desde Israel y confesó a los periodistas que ve «hipersensibilizado» tanto al Gobierno de Netanyahu, como a Israel en su conjunto, con «críticas normales» que ellos interpretan como un ataque al judaísmo sin serlo.

Cuando aterrizó en Líbano, el presidente se entrevistó con el presidente del país, Michel Suleyman, y con el primer ministro, Fouad Siniora. Allí, según fuentes de la delegación que le acompaña, Zapatero dijo que «hemos estado y estamos en Líbano en el momento en que teníamos que estar» y se fue a ver a los casi 1.100 soldados de la Brigada Córdoba desplegados en Marjayoun integrados en la FINUL, en vísperas de que el general español Alberto Asarta Cuevas asuma el mando de los 12.000 soldados que componen la misión.

Transmitió a las tropas un mensaje de cariño de Su Majestad el Rey, por quien luego se hizo el brindis de honor, y exhortó a los militares a que no desfallezcan en la tarea de protección.