Zapatero justifica el trato al etarra De Juana por respaldar el proceso

José Luis Rodríguez Zapatero provocó ayer un mayúsculo seísmo político y la indignación en muchos sectores sociales al hacer unos comentarios sin micrófonos (como siempre que tiene algo relevante que

Madrid / Barcelona. C. de la Hoz / M.A. Prieto
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José Luis Rodríguez Zapatero provocó ayer un mayúsculo seísmo político y la indignación en muchos sectores sociales al hacer unos comentarios sin micrófonos (como siempre que tiene algo relevante que decir) a un grupo de periodistas en un pueblo de Soria. Consideró que las declaraciones del asesino De Juana Chaos en la Audiencia Nacional (ver página de al lado) de que unos artículos que publicó en «Gara» eran «pura crítica política» y no amenzas, son coherentes, dijo Zapatero, con determinada información que tiene de que el etarra es de los que está con el proceso. E hizo esta declaración en plena polémica por la rebaja en la petición de pena que ha hecho la Fiscalía.

Zapatero aclaró también que no prevé cambios en el proceso ni ahora ni en las próximas semanas. Es decir, que no suspende el proceso pese al robo de pistolas y la agudización de la «kale borroka». Tampoco dijo nada sobre las «consecuencias» prometidas tras el fatal rearme etarra con 350 pistolas.

Estas declaraciones provocaron que Mariano Rajoy le retara, desde el salón del Tinell en Barcelona, a repetir estas palabras ante las cámaras y para todo el país. También le acusó de haber provocado una «división total» entre partidos, medios de comunicación, sociedad, jueces, fiscales y UE.

Semana complicada

En una semana marcada por un más que decepcionante debate en el Parlamento Europeo (Zapatero esperaba recabar apoyos unánimes al «proceso de paz» y sólo consiguió partir la Eurocámara en dos); el desconcertante robo de armas en Francia, y la intervención de las «herriko tabernas», el Gobierno intenta tapar vías de agua y jugar al despiste, en un intento, acaso, por ocultar su propio estupor. Lo hizo Zapatero en Soria y, también, la vicepresidenta De la Vega tras el Consejo de Ministros.

Insistió Zapatero en que hay que esperar a que concluyan las investigaciones para confirmar la autoría del robo de las armas, cuando su propia Policía y la Gendarmería francesa están siguiendo el rastro de un «comando» etarra.

Mariano Rajoy no tuvo duda de que el proceso no va bien. Para el líder del PP, ETA «no manifiesta voluntad alguna de dejar las armas». Lamentó que mientras el Parlamento Europeo debatía el proceso de paz, la banda «se rearmaba en Francia», lo que constituye, dijo, una «burla» al Gobierno y a la sociedad. En este sentido, el líder del PP se reafirmó en su teoría de que en dicho debate «sólo ganó ETA y perdieron todos los demás».

En un panorama de cada vez mayor enfrentamiento, la vicepresidenta tampoco ahorró en críticas cuando preguntada por el debate europeo dijo que el PP es capaz «de votar una resolución para acabar con el terrorismo en Irlanda y no con el de ETA. No se me ocurre nada más antipatriótico».

De la Vega fue algo más explícita que su jefe de filas al comentar que el proceso, como tal, «va y se mueve» y que el Gobierno «no ha dejado de trabajar ni un segundo» para recabar todos los detalles de la investigación del robo, cosa que «nos llevará días o semanas». No quitó gravedad al asunto, hasta el punto de admitir que «nos enfrentamos a un tema muy serio que afecta a la seguridad del Estado y hay que actuar con firmeza». Agregó que es un delito «muy grave» que «vamos a perseguir hasta el final» y sobre cuyos autores «recaerá todo el peso de la ley».

Acto «estéril e inútil»

De «estéril e inútil» acto de presión calificó el robo y recordó que Zapatero marcó las reglas de forma precisa: ausencia total de violencia, legalidad, diálogo y acuerdo, sin pagos políticos y con respeto a las víctimas. «El empeño por llegar a la paz es tan firme y rotundo como el de respetar las reglas el juego», sentenció.

En todo caso, De la Vega eludió calificar el momento que atraviesa el proceso de paz. No quiso hablar de proceso roto, suspendido o ralentizado, aunque sí dio una cierta idea de vuelta al principio cuando comentó que el Gobierno «sigue cerciorándose» de que la voluntad de ETA sea la de dejar para siempre las armas. «Seremos exigentes a la hora de asegurar la voluntad del fin definitivo de la violencia», una especie de nueva «verificación», aunque huyó en todo momento de usar este término.

POOL

El etarra Juan Ignacio de Juana Chaos durante el juicio que comenzó ayer en la Audiencia Nacional por las amenazas