Zapatero advierte que el referéndum de Ibarretxe es «inviable» y «electoralista»

La consulta popular que Juan José Ibarretxe pretende convocar el 25 de octubre de 2008 en el País Vasco, dentro de sus planes soberanistas, no tiene ninguna posibilidad de ser una realidad por una

MARIANO CALLEJA. MADRID
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La consulta popular que Juan José Ibarretxe pretende convocar el 25 de octubre de 2008 en el País Vasco, dentro de sus planes soberanistas, no tiene ninguna posibilidad de ser una realidad por una razón tan sencilla como definitiva: es «ilegal» y «unilateral», y por tanto «inviable». Así lo afirmó ayer el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el Foro ABC, donde avanzó el mensaje que va a transmitir al lendakari en la reunión que tendrán hoy en el Palacio de la Moncloa.

Durante el coloquio que mantuvo con el director de ABC, José Antonio Zarzalejos, Zapatero señaló que la «idea» de Ibarretxe sobre la consulta «no se hará» porque «no respeta la legalidad». «Igual que yo no puedo nombrar miembros del Gobierno vasco, el lendakari no puede convocar una consulta de ningún tipo. El lendakari sabe que no puede hacerlo, que no tiene instrumentos para llevarlo a cabo, y no lo hará», advirtió.

Zapatero evitó hablar de este asunto en su intervención inicial del Foro ABC -organizado por Deloitte y patrocinado por Unicaja, con una asistencia de más de 500 personas-, pero entró de lleno a preguntas del director de ABC. El plan Ibarretxe «es una iniciativa que carece de toda viabilidad» y se ha hecho «sin contar con la pluralidad de la sociedad vasca», insistió. Por tanto, rechazó de plano aplicar el artículo 155 de la Constitución (que permite al Gobierno adoptar las «medidas necesarias» en una Comunidad Autónoma que atente contra el interés general o no cumpla con las obligaciones que la Constitución y las leyes le imponen): «En ningún caso será necesario aplicar ninguna medida extraordinaria. Lo garantizo», sentenció.

En la cita de hoy en La Moncloa, el presidente del Gobierno pedirá «cordialmente» a Ibarretxe que «antes de buscar un nuevo pacto entre Euskadi y el conjunto del Estado, logre un acuerdo entre los vascos». En su opinión, la «idea» de Ibarretxe no es nueva. Si ha resurgido ahora tiene «mucho que ver con las elecciones y con quién ha de ser el candidato del PNV». Zapatero, que quiso hacer gala durante todo el coloquio del Foro ABC de su «talante» y de su nuevo estilo basado en la «serenidad» y el «sosiego» -palabras que repitió varias veces en su intervención, quizás aconsejado por algunos de sus 656 asesores-, subrayó que, en cualquier caso, el Gobierno quiere «mantener un buen diálogo» y una buena relación con el Ejecutivo vasco y con el PNV. «Así ha sido con Josu Jon Imaz y espero que sea con el próximo presidente» del partido.

El coloquio siguió adelante: «¿Se plantea el Gobierno proceder a la ilegalización de ANV?». Zapatero lo rechazó, al menos por ahora: «El Gobierno acumula información. Esa información y el desarrollo de los acontecimientos pueden llevar a tomar una decisión, que hoy no está encima de la mesa».

Los «excesos» del Estatuto

Cuando llegó el momento de hablar del debate territorial y de los cambios que ha supuesto el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña en el modelo de Estado, Zapatero insistió en que es necesario tener «serenidad y sosiego, que son grandes virtudes democráticas», a la hora de tratar el debate sobre el Estatuto catalán. «Seguramente», admitió, se cometieron algunos «excesos» desde todas las partes, que alimentaron sentimientos «identitarios de uno y otro lado», y ocultaron el debate sobre el fondo. «Todos hubiéramos deseado que saliera mejor», afirmó Zapatero, que se mostró convencido de que con un poco de «sosiego político» se verán las ventajas.

Además, recordó que los procesos de reformas estatutarias en distintas Comunidades formaban parte del programa electoral del PSOE en 2004, porque «es conveniente y necesario profundizar en los autogobiernos». Y por otra razón que ve él: «Cuando todo esté puesto en marcha, veremos cómo estas reformas son un paso más para favorecer el crecimiento económico y que el Estado mantiene su fortaleza». En resumen, según Zapatero, en España se tiene la mejor convivencia desde hace 30 años.

El uso de las banderas

Al hablar sobre el incumplimiento de la ley de banderas en muchos municipios de Cataluña y el País Vasco, Zapatero intentó eludir su responsabilidad, con el argumento de que antes de que él llegara ya pasaba. Primero se mostró «sorprendido» por el debate. Aseguró que el Gobierno «tiene el máximo interés en que la bandera española ondee en todos los sitios». «Lo que me sorprende -dijo- es que algo que resulta minoritario, y que ha sido tratado con prudencia durante 25 años, ahora ya no lo sea».

Este verano, Zapatero pidió un dossier de los últimos diez años sobre el uso de las banderas y llegó a la conclusión de que «ninguna fuerza política hizo uso de esto como crítica al Gobierno». Ahora se limitó a apelar a la prudencia y la sensatez, porque «resulta muy negativo discutir sobre la bandera».

Sobre la Ley de Memoria Histórica, defendió que es una ley «que da reconocimiento de derechos, y que intenta dar paz a alguna gente que no la tenía». Dicho esto, lo comparó con la próxima beatificación de 498 mártires de la Guerra Civil en el Vaticano, y pidió respeto para su ley, «igual que yo respeto profundamente la beatificación de los mártires». Aprovechó para decir que el ponente socialista de la ley asistirá al Vaticano, porque su tío abuelo está en la lista de los beatificados. «Me siento orgulloso de que sea así», confesó.

Lo que garantizó es que la ley respetará las lápidas de los cementerios, ya que hay que distinguir entre la «exaltación de lo que fue la sublevación militar y la Guerra Civil» de lo que es el «recuerdo» de familiares o congregaciones religiosas que sufrieron los efectos de la contienda.

A Zapatero tampoco le ha gustado el debate provocado por la campaña antimonárquica de las últimas semanas. Tras subrayar que la Monarquía parlamentaria tiene en España «una enorme fortaleza institucional, política y social», comentó que le parece «triste» que «se lleve a la categoría de debate público los gestos de ofensa de una minoría muy minoritaria». Así, descartó «absolutamente» que se haya abierto «algún melón» y repitió que «este debate no existe, porque no tiene fundamento».

Los abucheos a Zapatero

Tres días antes, Zapatero había recibido una de las mayores pitadas de la legislatura, en la Fiesta Nacional. Reconoció que «eran bastantes», pero lamentó que se produjera cuando se homenajeaba a los soldados caídos, algo que no podía saber la mayoría del público que se agolpaba en el Paseo de Recoletos y en la Castellana, porque fuera de Colón no se oía nada.

El optimismo general de Zapatero alcanzó a la situación económica en España: «No hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos». Eso sí, el presidente animó a las entidades bancarias a que, «dentro del principio de seguridad, mantengan un nivel razonable de créditos, en particular en el sector inmobiliario».

En el coloquio, Zapatero trató de dar una lección de patriotismo. Aseguró que «su país» es lo que más quiere tras su familia. Y luego subrayó que «el mejor patriota es el que lo demuestra con su trabajo y su responsabilidad». Para él, es un «acto patriótico» incluso defenderla Educación para la Ciudadanía, «porque transmite a los más jóvenes los valores de la Constitución, de España y del Estado de Derecho».

El presidente del Gobierno añadió que nunca le han gustado las «alharacas», y señaló que «las personas con más valía no suelen presumir, ni suelen considerarse los mejores científicos, ni los mejores demócratas ni los mejores patriotas». «A la democracia le conviene ir acompañada de austeridad y sosiego», concluyó.

Al final del coloquio, Zapatero no quiso comentar unas palabras del consejero delegado del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, que criticó la política de comunicación del Gobierno socialista y habló de «los brujos visitadores de La Moncloa». «No haré ningún comentario sobre las valoraciones de mi amigo Cebrián», dijo.