Zapatero advierte que «no consentirá» que se intimide a jueces y fiscales

El jefe del Ejecutivo pasa al ataque, pero no hace una defensa expresa de Bermejo

E. P. RODRÍGUEZ-SOMOZA | VIGO
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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aprovechó su intervención ayer en un mitin de Vigo, al que acudió para apoyar al candidato socialista a la presidencia de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, para advertir al PP que «no consentirá que se intimide a jueces, fiscales o policías en la lucha contra la corrupción». Así, salía en defensa de Baltasar Garzón -ayer recibió el alta de la clínica-, pero fue especialmente significativo que no hiciera lo mismo con su ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, en el punto de mira tras la «inoportuna» cacería que compartió con el juez justo cuando empezaron a producirse las primeras detenciones por la presunta trama de corrupción que salpica al PP.

Y es que, según distintas fuentes consultadas, el «ministro furtivo» tiene todas las papeletas para ser relevado de su cargo, sobre todo en el caso de que el PP alcance la mayoría absoluta en Galicia, posibilidad cada vez más cercana a tenor de las últimas encuestas conocidas.

«¡El de los muebles!»

Tras responder a las críticas, Zapatero retomó su intervención en clave electoral y pidió el voto masivo a los ciudadanos vigueses, a los que agradeció su apoyo en anteriores convocatorias, «sirviendo en bandeja el triunfo a los socialistas gallegos en 2005, e iniciando con ello el cambio». Al respecto, reprochó a los populares que quieran ganar con la abstención; «y ya sabéis que este voto es para los que se llevan el dinero a las Islas Caimán». «Si no nos hubieran apoyado en 2004, España seguiría en Irak», y «en vez de liderar la lucha contra la pobreza, lo haría en guerras absurdas», sentenció.

Ante los más de 6.000 electores que abarrotaron el Pabellón de las Traviesas, con autobuses procedentes de diversas comarcas de la zona e incluso de León, el jefe del Ejecutivo se refiririó a la propuesta de Mariano Rajoy de rebajar el gasto público y, pasando por alto cualquier alusión al gusto por el lujo del presidente del Ejecutivo gallego, se preguntó «qué gasto quiere reducir». «¡El de los muebles!», contestó rápido alguien desde las gradas, que sin embargo no obtuvo respuesta de Zapatero. «La inversión, las infraestructuras, las políticas sociales», enumeró, al tiempo que aseveró que «lo que ellos quieren es un decretazo».

Tras cuatro años de olvido de la ciudad, recurrió a la fábrica viguesa de Citroën, de la que viven cientos de familias, para lograr el aplauso fácil de los convocados. Al respecto, garantizó su futuro, un triunfo que atribuyó a la apuesta del Gobierno por uno de los pilares industriales y motores económicos de Galicia.