«Volvió como un zombi»

La madre de la niña de 13 años que violaron siete menores en Isla Cristina ofrece su versión de los hechos š La chica tardó varias horas en contar la agresión a sus padres porque los violadores «la amenazaron en todo momento por si hablaba»

ALONSO DE LAS HERAS |
MADRIDActualizado:

La familia de la niña violada por otros menores el pasado fin de semana durante las fiestas de Isla Cristina rompe su silencio cuatro días después desde que se pusiera la denuncia —y con tres de los siete presuntos culpables ya en la calle— para narrar el calvario que padeció la pequeña y acallar definitivamente los rumores maledicentes que han estado recorriendo el pueblo estos últimos días.

La noche del viernes, la niña —que es disminuida psíquica— acudió a la Feria en compañía de su hermana mayor, de 20 años de edad. Ya había regresado a casa cuando cuatro amigas suyas volvieron a por ella. «Yo no quería que saliera, pero me aseguraron que la traerían antes de la medianoche», cuenta Germana Artiel, madre de la menor. Cuando venía de vuelta a casa acompañada de sus amigas, el grupo se encontró con dos conocidos, que luego participaron presuntamente en la posterior violación. Fue en ese momento cuando las acompañantes dejaron a la pequeña sola con los dos chicos, que prometieron ir con ella hasta su domicilio.

«Lo tenían todo pensado»

Nada más quedarse solos aparecieron los otros cinco agresores, que hasta ese momento se hallaban escondidos, lo que hace pensar a la madre que «lo tenían todo pensado». A la fuerza, la arrastraron hasta la playa de Punta Caimán, próxima al recinto ferial, donde consumaron la violación alrededor de las dos de la madrugada. Esto desmentiría los rumores que expresaron algunos vecinos, que aseguraban que la niña había sido engañada para acceder a mantener relaciones sexuales con los agresores, a los que conocía.

Tres horas después reinaba la preocupación en la casa de la adolescente. Su padrastro decidió salir a buscarla y la encontró sola y desorientada en mitad de una avenida. Una vez en casa se preocuparon por las contusiones que presentaba y los rasgones en la ropa; huellas de la resistencia que opuso a sus agresores. Además notaron que estaba «como ida, como un zombi», lo cual les extrañó ya que, según afirma su madre, «la niña es de naturaleza extrovertida». Pese a todas las evidencias, la pequeña aseguró que no le había pasado nada. «La amenazaron en todo momento por si hablaba, por eso no nos contó nada al principio», apunta su madre.

El silencio se rompió a la mañana siguiente, cuando además se percataron de que había arena en la cama. La pequeña no aguantó más y confesó todo a una amiga, que inmediatamente lo comunicó a la hermana. Así llegó la noticia a la familia el sábado por la tarde.

Inmediatamente, Germana Artiel acudió a la Guardia Civil de Isla Cristina a interponer la correspondiente denuncia, y a continuación llevó a su hija al hospital Infanta Elena de la capital onubense, donde una prueba forense confirmó la agresión sexual. Mientras tanto, el padrastro salió en la búsqueda de los violadores. El hombre interpeló a los padres de los agresores que se pusieran «la mano en el pecho» y pensaran en lo que habían hecho sus hijos a la pequeña.

Primeras detenciones

Es a partir de entonces cuando el caso pasó a las autoridades. La Guardia Civil realizó el mismo día las tres primeras detenciones, aunque dos de los jóvenes agresores quedaron inmediatamente en libertad ya que por ser menores de 14 años no son imputables. Los otros cuatro fueron localizados y detenidos al día siguiente. Después de la comparecencia ante la Fiscalía de Menores, otro más ha quedado en libertad vigilada. Así pues, de los siete presuntos delincuentes sólo hay cuatro en un centro de menores.

La familia de la víctima está muy disconforme con esta decisión judicial. A todo esto, la niña está «psicológicamente fatal», según su madre. «Está como en otro mundo, ni siquiera duerme. Le han destrozado la vida», concluye.