Una vida marcada por los escándalos

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Rafael Medina Fernández de Córdoba, duque de Feria, tenía 58 años y era el segundo hijo de Rafael Medina y Vilallonga y de Victoria Eugenia Fernández de Córdoba, duquesa de Medinaceli. Además de duque de Feria, título que ostentaba desde 1969, era marqués de Villalba y Maestrante de la Real Maestranza de Sevilla. Estudió Ciencias Económicas en Sevilla y Madrid, y más tarde se trasladó a Inglaterra, donde fue alumno de la «School of Economics» de Londres y se ocupó fundamentalmente del patrimonio y negocios familiares. Llevó la gerencia de la empresa de cuero artificial Cuerotex, creada por su padre y situada en Pilas (Sevilla). El 14 de julio de 1977 Rafael Medina contrajo matrimonio con la modelo Nati Abascal Romero-Toro en la ermita de El Rocío, en el corazón de Almonte (Huelva). Separado en octubre de 1998 -el matrimonio tuvo dos hijos, Rafael y Luis-, estaba unido sentimentalmente a la sevillana Mariló Fernández cuando ingresó en prisión en 1993 tras ser condenado por corrupción de menores y tráfico de drogas.

PROBLEMAS CON LA JUSTICIARafael Medina tuvo en varias ocasiones problemas con la Justicia. En octubre de 1990 fue puesto a disposición judicial después de que un grupo de prostitutas le acusara de pagar sus servicios en un club del alterne sevillano, donde fueron detenidas varias personas en una operación antidroga. La causa fue archivada.El 6 de marzo de 1993 ingresó en la prisión Sevilla-1 acusado de rapto de una niña de 5 años, y de tráfico de drogas. Unos días antes el duque de Feria había declarado en una revista: «Me encantan las mujeres. Son mi única droga. Lo malo es que me gustan las jóvenes y ya voy a cumplir 51 años». A raíz de su ingreso en la cárcel, su ex mujer lo demandó por incumplimiento de patria potestad y el impago de la pensión alimenticia.Durante la instrucción del sumario, a mediados de mayo otra revista publicó un reportaje en el que aparecían fotografías de Rafael Medina y varias niñas desnudas, por lo que fue llamado a declarar y en julio se le acusó de un nuevo delito de corrupción de menores.

Después de denegársele la libertad condicional en junio de 1993, ese verano el juez modificó en dos ocasiones la cuantía de una fianza desde 71 a 121 millones de pesetas. La vista tuvo lugar entre el 21 de febrero y el 4 de marzo de 1994, en ella negó las acusaciones y achacó su situación a la droga y al alcohol. El 25 de este último mes se le condenó a 18 años por dos delitos de rapto, uno de corrupción de menores y otro de tráfico de drogas. A raíz de ello, el 29 de marzo su inscripción nobiliaria en el Libro de la Grandeza fue suspendida de forma cautelar hasta que ésta fuera firme.

NUEVE AÑOS DE CÁRCELEl 3 de agosto de 1994 fue condenado a un mes de arresto y multa de 100.000 pesetas por impago de la pensión durante cinco meses. El Supremo rebajó la pena en febrero de 1995 a 9 años, argumentando eximente incompleta de drogadicción y psiquismo. Accedió al segundo grado penitenciario el 3 de julio de 1995 y días después solicitó trabajar en la lavandería del penal para redimir parte de la condena.