La celda del colectivo de presos etarras, instalada en el centro de Pamplona
La celda del colectivo de presos etarras, instalada en el centro de Pamplona - EFE

Las víctimas del terrorismo navarras se plantan ante la «celda» a favor de los reos etarras

Los máximos líderes del socialismo navarro faltan a la protesta contra los abertzales

PamplonaActualizado:

Muy atrás quedaron esos tiempos en los que los funerales de las personas asesinadas por ETA se celebraban a escondidas. También son tiempos pretéritos cuando las víctimas del terrorismo observaban desde casa cómo los radicales se adueñaban de las calles y cómo se homenajean a los terroristas. Hasta 158 se han producido solo este año, según Covite. Pamplona lleva dos días en los que está presenciando cómo las víctimas salen a la calle y se plantan frente a quienes tratan de blanquear y ensalzar a los etarras.

La instalación en el paseo de Sarasate de Pamplona, el más céntrico y concurrido de la capital navarra, de una «celda» para empatizar con los terroristas y comprobar «la conculcación de los derechos humanos» que sufren ha sido el detonante que ha hecho movilizarse a las víctimas.

La «celda» fue instalada por la plataforma ciudadana Sare, una asociación que abarca a todo el abanico nacionalista encabezada por el que fuera consejero de Justicia del Gobierno Vasco Joseba Azkarraga. Surgió a raíz de la ilegalización de Herrira en 2013 y pretende defender los derechos de los presos etarras. Tras la disolución de ETA el pasado mes de mayo inició la campaña «Ahora, los presos», en el que se enmarca la performance de Pamplona.

Silencio

Y frente a ellos se situaron ayer cientos de víctimas navarras y pamploneses bajo el lema «Verdad, Memoria, Dignidad, Justicia». «Si verdaderamente quieren que la sociedad haga ese ejercicio de mirar desde dentro para que socialice la “conculcación de derechos humanos” producida durante los 50 años de la banda terrorista ETA, pueden invitarle a visitar los cementerios donde se encuentran sus víctimas, o a introducirse media hora en alguno de los zulos que utilizaron en los secuestros», recomendó la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo (Anvite), convocante de lasconcentración.

La protesta de las víctimas discurrió en absoluto silencio. Cientos de personas plantadas frente a quienes quieren blanquear la acción de los etarras. Sin decir una palabra, no despegaban la vista de la «celda», situada a unas decenas de metros y bajo la atenta mirada de un grupito de simpatizantes abertzales. «Queremos hacer una concentración pacífica y silenciosa en contra de la iniciativa a favor de los presos etarras y en homenaje y recuerdo a las víctimas del terrorismo», pidieron.

Una vez concluida la concentración y fuera ya de la convocatoria de las víctimas, algunas decenas de personas se acercaron hasta el punto donde pedían solidaridad con los presos y hubo un intercambio de insultos. Unos gritaron «asesinos», mientras que los abertzales se defendieron con «Euskal Presoak Etxera» (presos vascos a casa). Un cordón policial les separó, pero el enfrentamiento no pasó de los gritos.

Entre los asistentes a la concentración de las víctimas se pudo ver a algunos representantes políticos. Siempre en un segundo plano, en todo momento dejando el protagonismo a quienes tanto han sufrido por la sinrazón del terrorismo. Unión del Pueblo Navarro, Partido Popular de Navarra, Ciudadanos y Vox estuvieron con sus máximos dirigentes en la Comunidad Foral.

También estuvieron representantes del Partido Socialista de Navarra. Sin embargo, se notó la ausencia de sus máximos dirigentes. El cargo más relevante fue el secretario de organización, Ramón Alzórriz. También acudieron concejales y algún parlamentario. Su secretaria general, María Chivite, rechazó «cualquier homenaje a ETA», y añadió que «actos como el convocado hoy, aunque sean legales, tampoco contribuyen a esa convivencia que debe ser compromiso de toda la sociedad». No acudió a ninguna de las protestas.

Y es que los socialistas tenían una papeleta, porque son quienes llevan ahora la Delegación del Gobierno de España en Navarra. Y esta Delegación no prohibió la instalación de la «celda» solidaria con los reos etarras. «No hay argumentos jurídicos que justifiquen la prohibición», aseguraron. «Sería necesario acreditar con indicios firmes que la convocatoria constituye un acto de enaltecimiento y justificación del terrorismo, con el menosprecio y humillación a las víctimas».

Tampoco desde el ámbito nacional, ningún socialista hizo referencia a los hechos. Por el contrario, el presidente del PP, Pablo Casado, sí mencionó y rechazó el acto de Sare. Calificó la performance de «especie de show» durante su visita del jueves a Pamplona. «¿Qué tenemos que hacer los que defendemos a las víctimas que asesinaban esos presos. ¿Tenemos que poner ataúdes para que experimenten lo que sienten las víctimas?», se preguntó. Criticó la autorización del Ayuntamiento de Pamplona y censuró «cómo un alcalde se puede ensañar en estas fechas de forma tan atroz con más de 800 familias que vieron a su familiar asesinado». El presidente de UPN, Javier Esparza, calificó la iniciativa de «un nuevo menosprecio a las víctimas del terrorismo» y criticó al delegado del Gobierno, José Luis Arasti, por no haberla prohibido por una cuestión de justicia social y respeto a las víctimas.

Las críticas recayeron principalmente en la Delegación del Gobierno, aunque el Ayuntamiento de Pamplona también podía haber impedido el homenaje a los presos etarras y no lo hizo. Pero, como dijeron las propias víctimas, «era de esperar tratándose de Bildu».