Varias imágenes de las condiciones en las que vuelven los policías que custodian a los deportados argelinos - ABC

«Viajar con el arma y rodeados de 1.500 argelinos no es lo más adecuado»

La Policía denuncia la situación de los agentes encargados de las deportaciones de inmigrantes irregulares a Argelia: falta seguridad

MadridActualizado:

Los agentes de la Policía Nacional que custodian a los inmigrantes ilegales que España deporta todas las semanas a Argelia vuelven a casa, pese a estar de servicio, en «clase turista». Los policías de la Unidad Central de Expulsiones y Repatriaciones (UCER), sobre los que recae esta encomienda, no disponen de un espacio seguro habilitado dentro del ferry que les trae desde el país africano, junto a más de mil personas, hasta territorio nacional. Este hecho compromete la seguridad de los agentes, que con veinte horas de servicio a sus espaldas, no pueden acometer un viaje de vuelta de otras diez con las garantías suficientes.

«Viajar con el arma en un barco, después de veinte horas de servicio y rodeados de 1.500 argelinos cuando estamos en alerta 4 antiterrorista no es lo mejor ni lo más recomendable», denuncian fuentes policiales a este diario, las mismas que alertan del reciente cambio en las condiciones en las que los agentes realizan el trayecto de vuelta. Hasta hace unas semanas, los policías regresaban a España en camarotes distintos a los del resto del pasaje para evitar cualquier incidencia. Actualmente acometen el viaje en butacas convencionales y rodeados de miles de pasajeros entre los que suele haber individuos problemáticos.

Esta situación compromete hasta el descanso de los agentes, que no pueden bajar la guardia ni un solo momento -pese a haber completado la extradición de los irregulares- durante su regreso. El objetivo es evitar, en el peor de los casos, la sustracción de su arma reglamentaria. La única alternativa para que los agentes dispongan de un lugar seguro, según han explicado las fuentes del Cuerpo consultadas, es que ellos mismos lleguen a un acuerdo con la tripulación de los ferrys para que les faciliten un camarote aparte. Si no hay suerte, tienen que viajar como un pasajero más.

Uno para cada uno

El trayecto de ida, pese a la complicación intrínseca que supone deportar a 25 inmigrantes irregulares argelinos, es algo más fácil para la Policía. En este caso los agentes sí disponen de calabozos habilitados en el barco, o en su defecto de una zona acotada, para trasladar a los irregulares hasta Argelia con seguridad y de forma independiente al resto del pasaje.

No obstante, y según ha podido saber ABC, existe malestar en el Cuerpo ya que no siempre se cumple la regla de que haya un policía para custodiar a cada inmigrante irregular. De hecho, fuentes policiales sugieren que sería recomendable ir un paso más allá y adoptar la normativa europea, que estipula que debe haber dos policías para velar por la entrega de cada deportado.

Las expulsiones, que se realizan en grupos de 25 inmigrantes, se desarrollan en varias fases y comienzan una vez que están cerrados los trámites burocráticos. Al superar esta etapa, los inmigrantes llegan hasta Almería desde el Centro de Internamiento de Extranjeros (CEI) en el que hayan permanecido tras entrar de forma irregular a España. Una vez en Almería es donde comienza la labor de los efectivos de la UCER, que se extenderá durante las siguientes treinta horas.

El primer traslado se realiza en autobús entre el aeropuerto y el puerto de Almería. Los inmigrantes montan en los autocares policiales y de ahí son desplazados hasta el ferry, que parte hacia las ciudades argelinas de Ghazaouet u Orán, dependiendo del caso. Una vez culminada la deportación, los agentes emprenden la ahora problemática vuelta a España. En el Cuerpo esperan una rápida solución a este problema, que ya recogen páginas de difusión especializada, como es el caso de Policía H50. Más todavía en unos días en los que las llegadas de irregulares no remiten en el Estrecho y el mar de Alborán.