El pueblo más endeudado de España
luis de vega

El pueblo más endeudado de España

El anterior alcalde socialista de Valverde del Camino, famoso por pagar en un prostíbulo con la Visa municipal, ha dejado el Ayuntamiento con un agujero de 54 millones de euros, unos 4.000 euros por habitante

luis de vega
valverde del camino (huelva) Actualizado:

El drama de Valverde del Camino va más allá de que el ex alcalde socialista pagara en una misma noche del pasado mes de febrero con la tarjeta de crédito del Ayuntamiento 3.685 euros en un prostíbulo. El verdadero drama de este pueblo onubense es que el agujero de 54 millones de euros, más de 4.000 euros por cada uno de sus 12.750 habitantes, lo convierte en el municipio más endeudado de España, según datos del PP. El PSOE local niega esas cifras, pero no sabe a cuánto asciende lo que se debe.

Entre las supuestas irregularidades que detectó el PP al aterrizar en el poder por primera vez tras los comicios municipales de mayo de 2011 estaba ese cargo con la Visa, que Miguel Ángel Domínguez se había apresurado a devolver a las arcas públicas. Pero el equipo de gobierno socialista, único al frente de la alcaldía en más de tres décadas de democracia, arrastraba otras denuncias. En 2008 hizo emitir al dueño de una marisquería una factura a nombre de «Escayolas Antoñito» para abonarle los 1.682 euros consumidos durante las ferias del pueblo.

Todo parecen pequeñas anécdotas comparadas con ruinas como la generada por la empresa municipal de suelo y vivienda. Las deudas de Gestión e Infraestructuras de Valverde (Givsa) ascienden a 21 millones de euros, según el concejal de Hacienda del PP, José Domingo Doblado: «Ese pufo es lo que acabó de hundir al pueblo».

A la quiebra

«El Ayuntamiento de Valverde me ha arruinado», asegura el empresario Fernando Suárez, que tuvo que cerrar la constructora Diplain después de que Givsa le encargara la construcción del Parque Tecnológico e Industrial y no le pagara un montante de 1,6 millones de euros. Diplain llegó a tener más de 220 trabajadores y facturaba entre 12 y 15 millones de euros anuales. Givsa ha desaparecido y Suárez sabe que no cobrará nunca ese dinero, aunque no deja de sorprenderse ante «la impunidad de un alcalde y su séquito que se van de rositas», añade refiriéndose a los mandos del PSOE.

Sangrías como la de Diplain son poco conocidas más allá de un pueblo que era antaño más famoso por la fabricación de botos camperos y muebles que por tener entre sus vecinos al primer cura de España que salió del armario diciendo que «era gay gracias a Dios» o a un alcalde que tira de tarjeta municipal en un club de alterne con su Ayuntamiento ya ahogado en deudas.

«Han ido a por él en lo personal más que en lo político», se queja Eva Sánchez, viceportavoz del PSOE local. Su compañero Miguel Ángel Domínguez, casado y con tres hijos, dijo que la acusación era falsa pero dimitió de sus funciones como líder del partido y como delegado de Obras Públicas en la Junta de Andalucía en Huelva, cargo para el que fue nombrado tras la derrota en las municipales. En todo caso, no parecía lo más normal «pegarse una bacanal en ese momento estando el pueblo como estaba», opina Alfonso Macías, conocido dinamizador de la cultura local que desde hace más de una década desempeña las funciones de jefe de protocolo en el Ayuntamiento.

Hay quien no ve ninguna utilidad en airear el asunto del pago en el prostíbulo como lo ha hecho el PP. «Nosotros nos limitamos a informar a la Fiscalía», se defiende el concejal de Hacienda. El abogado local Manuel Romero entiende sin embargo que ha habido cierto «ensañamiento». «Domínguez no es conocido como un trincón, aunque pueda tener los vicios del que está en el poder». «Sacar eso a la luz ha sido como escupir para arriba», sostiene Romero, que opina además que eso puede haber desviado la atención de lo verdaderamente importante: «La desastrosa gestión llevada a cabo por el PSOE». «El precio del endeudamiento es la calidad de las infraestructuras que tiene el pueblo», trata de defenderse Eva Sánchez, que niega la deuda de 54 millones sin disponer de una cifra concreta.

Llevan medio año sin cobrar y se les deben cinco nóminas y dos pagas extras

A muchos no sorprendió por tanto que con las arcas públicas hundidas Valverde optara por vez primera por un alcalde no socialista el pasado mayo a pesar de ser un pueblo conocido como granero del PSOE. Nadie oculta que el PP colocó de alcaldesa a Loles López gracias al voto de castigo, que llevó a muchos simpatizantes de izquierda a optar por un cambio radical. Baste como muestra que en las elecciones generales del pasado 20 de noviembre los socialistas, con cinco concejales, volvieron a obtener más sufragios que los populares, con once concejales y récord histórico de votos en unas municipales. «El pueblo sabe ahora que es soberano, dueño y señor del cotarro», afirma Alfonso Macías. «El PP debe saber que dentro de cuatro años puede irse fuera». Para el abogado Manuel Romero, Valverde es un «pueblo liberal, de mentalidad abierta y tolerante» pero «políticamente viciado».

Bajo la enorme losa de la deuda viven cada día los 150 empleados municipales, que llevan medio año sin cobrar y a los que se les deben cinco nóminas y dos pagas extras. Este reportero comprobó cómo acuden cada mañana a sus puestos aun sin saber cuándo verán algo de dinero. «En este pueblo no se ha quemado ni un neumático en protesta», reconoce firme uno de los afectados, una mujer con dos hijos y su marido parado desde hace tres años. A lo más que se ha llegado es a decretar una semana de huelga y a cortar unos minutos la carretera de acceso al casco urbano «pidiendo antes perdón a la población», explica el jardinero Antonio Feria, portavoz de los trabajadores del Ayuntamiento. «No podemos perjudicar a los vecinos por querer cobrar». Pero eso, se lamenta otra trabajadora municipal, no atrae a tanto medio de comunicación como el «morbo» del alcalde y la tarjeta de crédito o que un sacerdote se declare homosexual.

Despidos en cascada

El PP niega que haya habido purgas y despidos políticos tras su victoria. José Domingo Doblado se refiere solo a finalizaciones de contratos, algo que distintas fuentes consultadas por ABC no comparten. «Sabemos que al Ayuntamiento han llegado más de 2,5 millones de euros y han subido las tasas y los impuestos. Y lo más duro es que cada semana se despide a un trabajador y casualmente gente afín al PSOE. Ya van 21 sin contar las finalizaciones de contratos», denuncia Eva Sánchez. «En realidad esas finalizaciones de contratos eran en algunos casos de gente que en la práctica estaba como indefinida», sostiene el abogado Manuel Romero. En enero está previsto que empiecen los juicios.

Mientras, en la Hacienda del Zapatero, el conocido mesón de la calle Real de Arriba de Valverde, no faltan los clientes a pesar del batacazo socialista. De hecho, el nombre del establecimiento nada tiene que ver con el ya expresidente del Gobierno sino con la antigua fábrica de calzado que lo acoge. Ese es el verdadero orgullo valverdeño, reflejado en miles de visitas en la página web más popular (devalverde.es) cuando descubrió hace unos meses que la actual duquesa de Cambridge, Kate Middleton, lució en sus tiempos de modelo unos botos fabricados en el pueblo.