Agustín Zamarrón, diputado socialista, ante la puerta de los leones del Congreso
Agustín Zamarrón, diputado socialista, ante la puerta de los leones del Congreso - Maya Balanya

«Valle-Inclán» salva al Congreso

A sus 73 años, Agustín Zamarrón presidió la Mesa de edad y puso la nota culta en un hemiciclo esperpéntico

BurgosActualizado:

Agustín Zamarrón, diputado del PSOE por Burgos, es sin duda un hombre singular. A los 73 años este médico internista jubilado fue el presidente de la Mesa de Edad en la sesión constitutiva del Congreso de los Diputados y se convirtió rápidamente en un personaje. Él lo ve con normalidad. Se define como «una persona normal» que ha dedicado buena parte de su vida a «leer, estudiar y hablar, hablar mucho».

En apenas unos minutos de conversación se aprecia su gran poso cultural que le hace mezclar citas y referencias literarias. «Comencé a leer muy pronto, porque mi abuelo tenía una buena biblioteca, y mi primer libro fue “Hormiguita”, de Julio Verne».

Entre los doce y los trece años leyó las obras de Shakespeare. En la adolescencia se aficionó más a fondo en los ensayos a partir de Unamuno. Además, es un gran aficionado a los ensayos y a los clásicos franceses e ingleses y también le gusta leer novelas. Otro campo de lectura al que acude con frecuencia es el de la historia del pensamiento. «Me aficioné cuando la administración me hizo el gran regalo de hacer que me formara en ética asistencial y me impliqué a fondo», recuerda.

Otra de sus pasiones es la medicina asistencial. Llegó a Miranda de Ebro (Burgos) desde Barcelona en 1982. La ciudad no tenía entonces hospital y Zamarrón se implicó de lleno en esa reivindicación. Parecía algo muy complicado porque había muchos factores en contra, incluso el Colegio de Médicos de Burgos se oponía a este proyecto. Años más tarde se creó el Hospital Santiago Apóstol. Lamenta que el centro no viva ahora su mejor momento, en «tiempos en los que parece que se tiende a la recentralización de servicios, en parte por la despoblación, el envejecimiento y por la falta de gobierno desde la Junta de Castilla y León».

La barba del «sabio»

En el plano personal, Zamarrón insiste en las referencias a su esposa, «una mujer excepcional» y medio en broma, medio en serio recuerda que cuando decidió dar el salto a la política de primera línea su hijo le dijo que cuando alguien contrataba a una persona de 73 años para cualquier empresa hay que saber que se le puede exigir como a un hombre de 73 años.

«Todavía no sé muy bien el papel que tendré en el Congreso, pero tengo claro que cuando se compromete uno con un partido hay que aceptar lo que se diga y trabajar en equipo», afirma el diputado socialista. En todo caso, vuelve a ironizar, «todavía sé obedecer y ser desobediente».

Su verbo, plagado de cultismos y su aspecto, que muchos compararon con Valle-Inclán, no pasaron desapercibidos cuando se sentó en la mesa de edad del Congreso de los Diputados el martes pasado. Sabe que su larga barba blanca llama mucho la atención, pero asegura que no es una decisión estética. «Me salió la barba cuando ya era muy mayor y probé todo tipo de sistemas de afeitado, pero siempre se me irritaba la piel, por lo que decidí dejarme barba», recuerda. Asegura que al ser una barba poco poblada apenas le da calor y no le supone ninguna molestia.

Los consejos

También vivió la presidencia de la Mesa de edad con plena normalidad. Insiste en que a cierta edad «uno ha vivido mucho y tiene acumulada experiencia como para que haya pocas cosas que sorprendan». Además, asegura que contó con los consejos y la ayuda de miembros de su partido con más experiencia, sobre todo de la secretaria general de Burgos y diputada Esther Peña, de cuyo brazo quiso entrar al Congreso «como gesto de agradecimiento».

Agradece también la ayuda de las dos secretarias de la Mesa de edad y afirma que «no sintió que hubiera ningún problema, ni ansiedad, ni tensión». Asegura que se lo pusieron fácil y que «fue una fiesta, como siempre que se vota en democracia» y «todos estaban sonrientes».