La ministra de Defensa, Margarita Robles, en su visita al Líbano, junto al General de Brigada José Luis Sánchez, Jefe de la Brigada Multinacional Este, de la Brigada Aragón
La ministra de Defensa, Margarita Robles, en su visita al Líbano, junto al General de Brigada José Luis Sánchez, Jefe de la Brigada Multinacional Este, de la Brigada Aragón - EFE

Un último esfuerzo para liderar la misión de la ONU en Líbano

Robles viaja a Beirut y Marjayún en su primera visita a las tropas desplegadas en el exterior

Enviado especial a MarjayúnActualizado:

En su primer viaje a una misión internacional como ministra de Defensa, tres semanas después de asumir la cartera, Margarita Robles eligió Líbano, el despliegue más numeroso y duradero en el que participan las Fuerzas Armadas españolas, y también el más importante a nivel estratégico. A escasos días de que se conozca qué país asumirá el mando de la llamada misión de la Fuerza Provisional de Naciones Unidas para Líbano (Unifil), España hace un último esfuerzo para que sea el general Luis Cebrián quien tome el relevo.

Aunque la ministra Robles subrayó que el único motivo del viaje era su deseo de transmitir el «apoyo y reconocimiento» del nuevo Gobierno socialista al destacamento español, dentro de la misión por la paz y la estabilidad de la ONU, es evidente que el momento elegido quería dar un empujón a la candidatura del general español. Fuentes militares reconocieron, no obstante, que al esfuerzo de última hora de España para asumir el mando de Unifil, será muy complicado conseguirlo. El candidato con más opciones es el italiano Stefano del Col. También aspira al liderazgo de la misión el finlandés Mauri Koskela. Robles viajó acompañada por el secretario de Estado de Defensa, Ángel Olivares.

Con un total de 610 efectivos desplegados en Líbano, la mayoría de la Brigada Aragón, que llegó hace mes y medio, España es el octavo país contribuyente por número de efectivos a la misión y el tercero de la UE, por detrás de Italia (1.118) y Francia (674). Si España asumiera el mando de la misión, eso implicaría un aumento del número de militares y el envío de más medios, como el desplazamiento de un buque ligero y vehículos de armamento pesado. Defensa descarta en cualquier caso reducir la presencia militar si la ONU opta por el general italiano: «Sería una irresponsabilidad».

Después de confirmar a la cúpula militar de la anterior ministra, María Dolores de Cospedal, Robles sigue dando continuidad a la estrategia de los últimos años. España ya asumió a principios de año el mando rotatorio de la misión de entrenamiento de la Unión Europea en Malí, lo que llevó al Congreso de los Diputados a aprobar un incremento en el número de efectivos de 140 a 292. El número máximo de efectivos que podría aprobar la Cámara Baja para la misión de Líbano es de 1.100.

La ministra pudo conocer de primera mano la labor de los cascos azules, desplegados en el país árabe desde 2006, con el objetivo principal de vigilar la frontera entre Líbano e Israel, la denominada Línea Azul que marcó la ONU para evitar un conflicto armado como el que obligó a la puesta en marcha de esta misión. Los cascos azules han supervisado en los últimos años un frágil alto el fuego que amenazan las milicias de Hezbolá y la expansión del Dáesh tras la guerra de Siria, país fronterizo por el norte y el este.

En el primer día de su visita, el jueves, Robles se trasladó a la base Miguel de Cervantes, en la localidad de Marjayún, donde presidió el homenaje a los soldados caídos por España. Catorce cascos azules han fallecido en estos doce años. La ministra también compartió cena con las tropas en el comedor de la base y, en un discurso, transmitió el «orgullo» del presidente Pedro Sánchez por la labor «tan callada y tan poco conocida», pero a la vez «tan importante» que llevan a cabo.

Ayer viernes, la ministra se desplazó a varios posiciones controladas por las Fuerzas Armadas, que están al frente de la Brigada Multinacional Sector Este. Robles visitó la Curva del Francés, desde donde pudo ver el valle por el que se extienden los 56 kilómetros de la Línea Azul que controla España. La ministra también se desplazó a la posición 4-28, situada junto a la línea fronteriza con Israel y a 60 kilómetros de Damasco. Allí murió el cabo Francisco Javier Soria en enero de 2015 alcanzado por un proyectil israelí. «Sirva esta visita a este lugar tan emblemático como un homenaje al cabo Soria, que murió por defender la paz y la libertad», dijo Robles.

Esta posición está también junto a la localidad de Ghajjar, una zona reclamada por Líbano donde se producen choques entre Hezbolá y las fuerzas israelíes. La ministra insistió en que el papel de la ONU es lo que permite esta paz relativa: «Las Fuerzas Armadas hacen un esfuerzo impagable en unas circunstancias de las que no somos conscientes si no lo vemos sobre el terreno».