La presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, toma el relevo de la Presidencia de la Eurorregión, simbolizada por el traspaso de la makila de manos del presidente de Aquitania, Alain Rousset (i), en presencia del lehendakari, Iñigo Urkullu (d)
La presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, toma el relevo de la Presidencia de la Eurorregión, simbolizada por el traspaso de la makila de manos del presidente de Aquitania, Alain Rousset (i), en presencia del lehendakari, Iñigo Urkullu (d) - EFE

El Tribunal de Cuentas absuelve a Uxue Barkos del cobro irregular de dietas pero reconoce que «se ha producido daño»

Se le acusaba de cobrar dietas por reuniones del Ayuntamiento de Pamplona a las que no había asistido

Madrid Actualizado: Guardar
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La Sala de Justicia del Tribunal de Cuentas ha confirmado la sentencia por la que se absolvía a la actual presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, del cobro irregular de dietas del Ayuntamiento de Pamplona en el periodo en el que compatibilizaba su cargo de concejal con el de diputada en el Congreso de los Diputados.

La sentencia del Tribunal de Cuentas del 13 de julio de 2017 consideraba que no se podía demostrar que Barkos hubiera cobrado irregularmente. La Sala de Justicia, en la sentencia, a la que hoy ha tenido acceso EFE, sobre el recurso a aquella sentencia, sin embargo, sí considera que «efectivamente se ha producido un daño o menoscabo en los caudales públicos municipales del Ayuntamiento de Pamplona». Y lo cuantifica «con carácter hipotético» en 55.398,79 euros.

El Tribunal de Cuentas considera, además, que «existió negligencia» por parte de Barkos, más teniendo en cuenta su condición de portavoz del grupo municipal, además de concejal y diputada. Pero precisa que “la misma debe ser considerada leve”.

No hubo dolo

Además, la Sala de Justicia mantiene la absolución porque «no se ha probado que la apelada haya actuado consciente de que su comportamiento provocaba o podría provocar un perjuicio a los fondos públicos tenidos bajo su cargo o manejo, sin adoptar las medidas necesarias para evitarlo, por desear directa y conscientemente la producción de ese resultado dañoso». Y tampoco le obliga a la devolución del dinero porque «no concurre el requisito objetivo para la exigencia de responsabilidad contable».

Más que centrar la responsabilidad en la figura de Uxue Barkos, la Sala de Justicia del Tribunal de Cuentas, igual que hizo la juez del mismo tribunal en la sentencia recurrida, vierte la responsabilidad en el conjunto del Consistorio pamplonés y apunta a la «más que deficiente actuación de los propios servicios de gestión administrativa del Ayuntamiento de Pamplona y, asimismo, más directamente, del funcionamiento de los órganos de control interno y, sobre todo, de aquellas personas que ostentaban la responsabilidad de supervisión última de los fondos menoscabados y, por supuesto, de las que procedieron a decretar la autorización de la salida de los mismos de la Caja Municipal para su abono a los beneficiarios de las ayudas.

Dietas por reuniones

La actual presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, fue demandada por el presunto cobro irregular de dietas durante los años 2008 y 2012 en que compatibilizó su cargo de portavoz y concejal del Ayuntamiento de Pamplona y diputada en el Congreso de los Diputados. En este periodo, Barkos percibió el máximo dinero que se podía cobrar por la asistencia a plenos, comisiones y reuniones de grupo. Así como la asistencia a plenos y comisiones sí se podían constatar, la asistencia a las reuniones de grupo no se podía comprobar más que confiando en la palabra de los asistentes.

La asociación de abogados Justitia et Veritas consideraba que Barkos no podía haber asistido a todas las reuniones cuando de lunes a jueves permanecía en Madrid atendiendo a su cargo de diputada. Barkos defendió su asistencia a reuniones apuntando a que muchas de éstas se celebraron en Sanfermines o en vacaciones de Navidad entre otros periodos.

Ahora, el Tribunal de Cuentas, aun reconociendo que algo se hizo mal, no lo considera lo suficientemente grave como para imponer ninguna condena.